Atravesado por un palmo de acero

caballero
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¿Qué os parecen estas frases?, “Me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir”, o que tal esta otra, “Todos para uno y uno para todos”, o mejor y mas nacional el silbido de Malatesta “Pi-ri-tu-ta-ta”, mejor todavía “y como Scaramouche, os hiero”.

Porque nos encantan los libros de aventuras, viajes peligrosos y duelos de relucientes espadas, empuñadas por maestros que utilizan la táctica “Capo Ferro” para medirse contra adversarios zurdos o la defensa de “Agrippa” en terrenos dificultosos, con la luz del sol a nuestras espadas o en la oscura salida de una taberna, con dos padrinos enlutados que salvaguarden nuestro honor o en una esquina maloliente del Madrid de los Austrias, por el honor de una mujer o por un vaso de vino derramado, a primera sangre o a muerte.

Comencemos por el mas conocido de todos ellos, “todos para uno y uno para todos” o debería decir Los tres mosqueteros, aunque seguro que todos ya sabíais de qué estaba hablando, de la inmortal obra de Alejandro Dumas, una reescritura de las aventuras de D`artagnan y sus compañeros, los tres mosqueteros, auténticos pero muy cambiados. En su época se tildo a Dumas como una imprenta andante de obras sin sentido y poco carácter literario, se le conocía como Alejandro Dumas S.A. de impresores, me suena a algo, a Arturo Pérez Reverte salvando las titánicas distancias.

Y Scaramouche, El Halcón del Mar, El Capitán Blood, El Cisne Negro, todos ellos de ellos la pluma privilegiada de Rafael Sabatini. En sus novelas los héroes se enfrentaban contra grandes peligros y enraizados malvados sin dar lecciones de moralidad, con gran honor, sí, y valentía plena, pero siendo siempre tremendamente humanos.

“Erase un hombre a una nariz pegado”, Edmundo Rostand y su inmortal Cyrano de Bergerac, un personaje bondadoso con los débiles e implacable y burlón con los grandes y poderosos, de una imaginación deslumbrante, con el don de la palabra, un corazón enamorado, una espada veloz y fuerte, una nariz desmesurada.

“Por una empuñadura de espada para seis dedos”, muchos lo conoceréis por la película de La Princesa Prometida, era tremenda, aun hoy no me canso de verla, pero el libro guarda algo más, guarda un cuento escrito por uno de los mejores guionistas de cine, hablo de William Goldman, guionista de Dos hombres y un destino o Todos los hombres del Presidente, un cuento con todo lo que tiene que tener, duelos a espada, luchas de gigantes, burla y burlesca, odio y amor (farolero) verdadero.

“Mi capa y mis ropas estaban plagadas de chinches”, una de las primeras frases de Las Aventuras Del Capitán Alatriste, una muestra de la tan maltratada novela histórica en nuestro país. Alatriste, veterano de las guerras de Flandes, se ve envuelto en mil aventuras, recorriendo el Madrid de los Austrias y la antigua España de muros infranqueables, enfrentándose con Gualterio Malatesta, la inquisición y otros malandrines. De Arturo Pérez-Reverte se ha dicho mucho pero eso es otra historia.

Y al final os hiero.

Interplanetaria

2 Opiniones

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  • glande
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    Como siempre, los escritos de Miguel son una buena referencia en cuanto a cantidad de títulos buenos y aconsejables. En este escrito abundan las enumeraciones, los adjetivos y descripciones cortas entre comas y frenéticas, quizá también un rasgo de las novelas de las que hablas. Me ha gustado más que el anterior (en cuanto a la forma de expresarte). Ya tengo más para leer. (y me gusta más la lectura que unas cervezas [¿o no?])

  • bravo
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    Una frase importante que recuerde cada libro, ese era el objetivo, un amigo me ha recordado que se me ha olvidado uno muy importante pero que no he leido,"El Corsario Negro" de Emilio Salgari, con frases como "Tres, como la Santísima Trinidad", pero repito este no lo he leido aunque seguro que esta genial.

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