El perro y el Angel

mascarasOro


Llegó una tarde de primavera pero las personas que allí había parecieron no verla. Los perfumes de la noche cercana le llegaban de un modo nuevo y perturbador embriagándole los sentidos de una forma que nunca había experimentado antes… Ella había dejado tras de sí una realidad lejana, no pertenecía a este mundo, era un ángel que por vez primera pisaba la tierra y hasta el simple perfume de las flores silvestres que le regalaba este mundo podía ser motivo de inquietud y maravilla para su alma. Natalia, así era su nombre humano, se encontraba agitada por sentimientos encontrados: miedo, alegría, ansiedad, incertidumbre y sobre todo mucha curiosidad. Muy en el fondo de su ser añoraba las aventuras y los defectos de los seres humanos que, atrapados en el tráfago de la vida y el deseo, cometían equivocaciones en su inconsciente búsqueda de la felicidad …. a los ángeles no les estaba permitido equivocarse.

Todavía sonaban en sus oídos las palabras de Aquel a quien ella todavía nunca le había visto el rostro:

-Tu misión será visitar a aquellos que debas para hacerle más llevadera la vida en su paso por la tierra. Alguien te acompañará…-

-Pero yo, ¿cómo sabré a quién debo ver?

Entonces Aquel para quien los mundos creados y sus criaturas no tienen secretos arcanos, le respondió con naturalidad:

Créeme, hija – ya lo sabrás….pero no olvides….harás lo que debas hacer y nada más….absolutamente nada más…Allá te encontrarás con vidas que desearás salvar a costa de lo que sea, pero habrá seres a quienes les ha llegado la hora irremisiblemente, hora que yo he marcado ya; y también deberás luchar contra el amor, el gran peligro de los humanos…Si desobedecieras, podrías perder tu condición y no volverías al Paraíso”

Ahora Natalia no comprendía muy bien… ¿Era malo el amor?…

No – contestó Aquel que todo lo sabía – pero los ángeles que son puro amor para ayudar a los humanos, no deben enamorarse de alguien en particular. El amor personal, de pareja, resulta demasiado egoísta para una naturaleza como la tuya que sólo se debe a los otros.

A Natalia entonces le pareció una apreciación inútil ya que esto tenía una proyección tan lejana para ella como lo estaba el cielo de la tierra.

Vagó por las calles casi desiertas procurando que los humanos no la vieran…ella podía manejar a voluntad su propio aspecto: podía aparecerse a los demás como una simple muchacha, como un verdadero ángel o, simplemente, podía lograr la invisibilidad. Caminaba así, ávida de sensaciones y novedades, respirando el aire que ahora se había enfriado un poco… el simple hecho de sentir frío por vez primera en su vida le causó un placer extraño: ¿Así sentían los humanos? No tenía a nadie para que le respondiera tantas preguntas de manera que siguió buscando aquel o aquella a quien habían designado para que la guiara en la tierra…

De pronto, al asomarse a una calle bordeada de paraísos florecidos y jacarandaes violetas, miró un momento el azul oscuro de la noche en donde parpadeaban las primeras estrellas. Si el cielo era hermoso desde arriba, decididamente era mucho más bello observado desde el oculto rincón techado por el verde follaje de los árboles que ahora susurraban ininteligibles plegarias acariciadas por el viento que bajaba de los montes. Cuando bajó la mirada, sus ojos perdidos todavía en la celeste claridad estelar, miraron a un lado y entonces lo vio: un perro callejero, triste, solitario…que parecía hondamente sumido quién sabe en qué pensamientos….. En seguida escuchó la voz en su interior:

Así que trabajaremos juntos, niña…

Natalia no podía creer lo que oía… ¿De dónde venía la voz?

De acá…yo estoy hablándote…yo te guiaré por estos caminos nuevos para ti…

¿Tú? ¿Y los perros pueden hablar?

No; son impresiones mentales, pero nos comunicamos…no querrás que los humanos me vean hablando solo…

Natalia, entre sorprendida y risueña lo miró y advirtió entonces que el perro era ciego…sus ojos de un blanco espectral no miraban a ninguna parte. Decididamente iba de asombro en asombro, entonces le dijo:

¿Y tú, ciego como estás vas a guiarme?

Andar por la tierra puede ser muy complicado, ya lo verás y yo conozco estos caminos como mi propio nombre…los he recorrido miles de veces antes de…bueno… tú sabes. Además, no son solamente los caminos sino también las personas con las que te puedes tropezar en ellos. El ser humano es una maravilla de la creación pero puede ser muy dañino si así lo quiere…de modo que mi triste experiencia compensa mi ceguera.

Esta paradoja de un ser al que le faltaba la luz de sus ojos fuera su guía le pareció graciosa y la hizo sonreír…Al mismo tiempo y dada su condición de ángel una infinita ternura la invadió…Bueno, sea como tú dices….Yo me llamo Natalia, y ¿tú?.

Yo soy Lucky. Bueno Natalia, esto que vamos a hacer no es fácil, tendremos que entrar y salir de la existencia de las personas; probablemente a ti no te vean pero yo no tengo forma de evitar mezclarme en sus vidas y que me hagan entrar y estar en sus casas…los niños sobre todo se encariñan conmigo y luego, bueno, tengo que irme. Y aunque no lo creas a mí también me gustaría ser un perro normal con un dueño y una casa como todos los demás…pero, ante todo, debo cumplir y por lo que se, tú también.

Natalia iba a abrir la boca pero la interrumpió: “No me interesa saber porqué estás acá, pero se que debo ayudarte a cumplir tu misión…tu misión que también es la mía. El cruzó nuestros caminos…así será.

Y fue así que aquel dúo singular se lanzó por los interminables senderos de la tierra, Natalia maravillada ante cada pequeño milagro que sus ojos descubrían: el mar inmenso, la claridad de la luna llena, las montañas nevadas… y Lucky contento de guiar a un ángel que se humanizaba a cada momento ante sus ojos…porque él en cierta forma la veía…él la guiaba pero llegó a sentir que no existiría sin ella…Natalia era su dueña y presentía que lo sería para siempre.

Los primeros trabajos ordenados fueron hechos con celeridad. Curiosamente en aquella comarca muy pronto empezaron a circular los comentarios de que aquel perro amable y tranquilo de alguna forma misteriosa había mejorado la vida de los moradores de las casas en las que se encontraba: alguien había sanado, un padre que había abandonado a sus hijos había regresado, dos corazones distanciados se habían reencontrado, dos naturalezas orgullosas separadas por una pelea banal se habían reconciliado. Por todo el pueblo comenzó a correr la noticia de que el perro ciego traía buena suerte y más de uno, en alguna ocasión lo vio acompañado de una bellísima joven que no era de esos lugares…hasta un niño pequeño que había mejorado de una misteriosa dolencia, luego de una noche de fiebre dijo a su familia muy convencido de que junto al perro lo veló un ángel toda la noche… Fue así que creció la leyenda. Era que Natalia, en sus descuidos de amor y de asombro dejaba ver el claro perfil del ángel que dormía en ella y así, más de una vez algún que otro ser purísimo – aquellos que transitaban por la aurora de la vida – logró verla con sus alas magníficas desplegadas al viento de la tarde mientras caminaba por la aldea.

Todo fue más o menos bien hasta que sucedió lo inevitable: en aquel pueblo se organizaban todos los años carreras de trineo. La comarca se engalanaba cada vez que esto sucedía y entonces las gentes sencillas se adornaban con sus mejores ropas y todo tomaba el color de la fiesta. Natalia quedó maravillada ante el espectáculo del lago congelado y las montañas nevadas, las noches de baile y canciones. Todo aquel lenguaje de música y encanto la cautivó de modo impensado y sentía cada día que pasaba que pertenecía cada vez más a todo aquello. Nunca había oído nada igual en los eternos círculos del infinito. En uno de esos días de algarabía y alegría iban paseando por ahí; cada tanto alguien se acercaba a saludarlo a Lucky- él era el perro de todos. En cada lugar en donde estuvo había dejado su huella y las personas le mostraban su agradecimiento. Natalia lo acompañaba en su aspecto terrenal haciéndose pasar por la nueva dueña del perro. En eso, un joven muy agradable de la mano de un niño se acercó a ellos; el niño fue el primero que lo reconoció:

¡Tío, el fue el perro que me curó…a él lo acompañaba el ángel! – Entonces, la observó detenidamente a Natalia….Y ella –ahora parecía evocar su rostro de entre los recuerdos de la fiebre : ” ella era el ángel. ¡Es verdad! Cuando nadie la mira, le crecen las alas y canta de un modo que no he olvidado.”

Joaquín se sonreía mientras miraba dulcemente a Natalia… “ Sos tan hermosa que casi le creo”- le dijo sonriente.

Ella a su pesar se ruborizó, era la primera vez que le hablaban de ese modo y le resultó tan agradable que sin saber porqué deseó verlo nuevamente. Su corazón de ángel empezó a sentir la complacencia del halago previa a las mieles del amor. Se sintió extrañamente conmovida.

Se despidió rápidamente de ellos y se fue, acaso asustada de lo que sintió. Lucky estaba pendiente de cada movimiento que el naciente amor imprimía a su corazón.

De pronto, un sordo griterío la sacó de sus cavilaciones. Lo supo inmediatamente. Se acercó al lugar en donde se había amontonado la gente. La tarde se despedazaba entre oscuros nubarrones que presagiaban tormenta sobre las montañas cercanas. Joaquín había caído a las aguas heladas y habían rescatado su cuerpo inerte que descansaba sobre el hielo. Natalia llegó hasta él caminando entre la gente que le abrió paso y, al arrodillarse sintió que el cielo oscuro y brumoso se abría amenazadoramente sobre ella: “Este hombre ha cumplido su destino y nada debes hacer, ya lo sabes…”

Nunca la voz de Dios le sonó tan grave en su atronadora majestad, ni le había causado tanta tristeza, tanto dolor: ¿Acaso se estaba humanizando? ¿Así dolía ser humano?

Lucky, que también había oído la advertencia se limitó a observar qué haría aquel ser todo bondad… ¡pero desobedecerle a El! ¡Eso sí era ir demasiado lejos! Natalia no lo pensó más: todavía arrodillada sobre Joaquín lo observó sin desesperación: miró conmovida aquel cuerpo quieto y mojado, helado; los ojos amables ahora fríos y desmesuradamente abiertos en su postrer intento por respirar, la boca entreabierta y azulada de donde ya no salía ni un leve suspiro… apoyó levemente una de sus manos sobre la frente … de pronto una enceguecedora claridad los envolvió a todos; el calor que emanaba de las manos de Natalia le devolvió la vida a Joaquín. Murmullos de alegría y admiración llenaron el frío helado de la tarde. Daniel, el niño que había sorprendido su misterio, la abrazó agradecido:

Gracias… ¡Sos tan buena! Mi tío Joaquín es la única persona que tengo en el mundo. ¡Te amo! Natalia, al sentirse envuelta en ese abrazo infantil en donde se mezclaba el más puro amor y el agradecimiento, supo que estaba en el sitio en donde quería estar para siempre… sintió que le caían lágrimas de felicidad, agradecimiento y tristeza…. Pero los ángeles no saben lo que son las lágrimas…se asustó…

¿Qué me pasa? Y el misterio se asomó a sus pupilas acostumbradas a la silenciosa eternidad azul de las estrellas.

Pasa – le dijo Lucky- que estás llorando porque sobre todos tus sentimientos hay uno más fuerte que te devora, porque es fuego en tus entrañas: estás enamorada.

Nada contestó. Lo ayudó a Joaquín a levantarse del suelo, tomó en brazos al pequeño y junto con aquel perro misterioso que navegaba dentro del corazón de los ángeles se marcharon hacia la casita que los esperaba a orillas del lago…La nieve empezó a caer, lenta, eterna, infinita, difuminaba los caminos, alejaba el horizonte, acercaba el infinito. La aldea ya tenía su milagro, el cielo acababa de perder un ángel…

Interplanetaria

3 Opiniones

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  • juan
    on

    Me encanto…Lo ayudó a Joaquín a levantarse del suelo, tomó en brazos al pequeño y junto con aquel perro misterioso que navegaba dentro del corazón de los ángeles se marcharon hacia la casita que los esperaba a orillas del lago….

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  • juliette
    on

    El cuento esta buenísimo, me encanto, ¿podrian dar nombres de otras obras de la autora?¿Y una breve biografia de la autora?

    Muchas gracias. :-*

  • rukia_handmade
    on

    Me ha encantado el cuento, ¿tienes más relatos de la misma autora? Por chequear toda su obra, que seguro que me va a gustar. Gracias, saludos!

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