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	<title>Interplanetaria | Interplanetaria</title>
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	<description>Tu web de literatura de géneros</description>
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		<title>Currismo literario y seriéfilo</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2014 15:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Óscar Cuevas]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[currismo]]></category>
		<category><![CDATA[currismo literario]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="323" height="200" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/Curro_Romero_01-323x200.jpg" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="Currismo" /></div>
<p>Yo era uno de tantos reacios a dejar un libro sin acabar hasta que empecé a hacerme a la idea de que no hay vida suficiente para ver o leer la cantidad de libros, películas o series buenas. Y, pese a ser consciente de ello, uno se pregunta el por qué a veces nos enganchamos a productos de lo más deleznable aún a sabiendas que lo son. Mi teoría es que se trata de libros, series y películas curristas. Esto...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="323" height="200" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/Curro_Romero_01-323x200.jpg" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="Currismo" /></div><p>Yo era uno de tantos reacios a dejar un libro sin acabar hasta que empecé a hacerme a la idea de que no hay vida suficiente para ver o leer la cantidad de libros, películas o series buenas. Y, pese a ser consciente de ello, uno se pregunta el por qué a veces nos enganchamos a productos de lo más deleznable aún a sabiendas que lo son.</p>
<p>Mi teoría es que se trata de libros, series y películas <em><strong>curristas</strong></em>. Esto viene por Curro Romero, un matador de toros que, según los entendidos, era capaz de tanto de las faenas más infames como de los momentos más brillantes. Como el talento no se distribuye armoniosamente junto con lo pésimo como una campana de Gauss, por cada tarde buena daba entre una y 100 malas, y es en una de estas en las que un aficionado de la Maestranza se levantó y dijo:</p>
<blockquote><p>Currrooooo, a la prosima corría van a vení a verte tu puta madre y yo.</p>
<div id="attachment_10829" style="width: 454px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://www.interplanetaria.com/wp/wp-content/uploads/Almost-Human.png"><img class="size-medium wp-image-10829 " alt="Almost Human" src="http://www.interplanetaria.com/wp/wp-content/uploads/Almost-Human-444x250.png" width="444" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">He visto bazofias que no creeríais</p></div></blockquote>
<p>Y es por eso por lo que vi al completo <em>Flashback, Voyager </em>y <em>Gallactica</em> , reincido en leer las continuaciones de <em>Juego de Tronos </em>y por lo que iré el día del estreno a ver las nuevas de <em>Star Wars</em> pese a la última trilogía. Porque siempre está ahí la posibilidad de la excepción, de un momento de brillantez que haga merecer la pena tanto sufrimiento, de que revivan, en suma, ese sentido de la maravilla que nos ha hecho aficionarnos a ciertos géneros.</p>
<p>Así, el currismo literario permitiría poder aplicar la frase anterior a casos como:</p>
<blockquote><p>Martin, el próximo de Juego de Tronos lo va a leer tu *** madre y yo.</p>
<p>George, la próxima de Star Wars va a venir al cine a verla tu *** madre y yo.</p>
<p>Abrams, tu próxima serie la va a ver tu *** madre.</p></blockquote>
<p>No, <strong>Abrams</strong>, no.  No esperes ninguna piedad, pues tú no la concediste con <em>Revolution</em> ni <em>Alcatraz. </em></p>
<p>Todo tiene un límite por mucho que seamos Rambos audiovisuales capaces de ver cosas que harían vomitar a una cabra.</p>
<p>Y esas es la razón, señor juez, por la que aún veo <em>Defiance</em> y <em>Almost Human</em>, por ejemplo. ¿Metamorfeará <em>Defiance</em> desde el gusano mojón  a una nueva <em>Firefly</em>, aunque sólo sea por un capítulo? ¿Evocará algún momento de <em>Almost Human</em> a <em>Blade Runner</em>, en lugar de quiero y no puedo? ¿Nos permitirá <strong>Martin</strong> algún día ver volver a Daenerys a Poniente y que leamos la batalla definitiva entre dragones, zombies y caballeros folladores, o se quedará la cosa en un interruptus?</p>
<p>Porque, para ir con audacia a donde ningún otro hombre ha llegado jamás antes hay que tragarse un tostón de viaje.</p>
<blockquote><p>Papá, ¿Por qué somos del Atleti?</p></blockquote>
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		<title>No dijimos volveré, pero hemos vuelto</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Feb 2014 21:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="323" height="200" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/thumb-up-terminator-pablo-m-r-323x200.jpg" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="terminator-volvere" /></div>
<p>Tras bastante tiempo sin actualizar contenidos y más tiempo aún sin actualizar el sitio en sí tecnológicamente, hemos migrado parte de los contenidos a un WordPress y dar un lavado de cara a la web. La web antigua era desarrollo propio del 2003 que, pese a las mejoras posteriores, no estaba ya a la altura de los CMS actuales. Entre estos hemos escogido un WordPress por su sencillez y versatilidad. En la migración hemos perdido algunas funcionalidades que esperamos recuperar...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="323" height="200" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/thumb-up-terminator-pablo-m-r-323x200.jpg" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="terminator-volvere" /></div><p>Tras bastante tiempo sin actualizar contenidos y más tiempo aún sin actualizar el sitio en sí tecnológicamente, hemos migrado parte de los contenidos a un WordPress y dar un lavado de cara a la web.</p>
<p>La web antigua era desarrollo propio del 2003 que, pese a las mejoras posteriores, no estaba ya a la altura de los CMS actuales. Entre estos hemos escogido un WordPress por su sencillez y versatilidad. En la migración hemos perdido algunas funcionalidades que esperamos recuperar poco a poco, como son las votaciones de los usuarios y secciones tan queridas como The Pila.</p>
<p>Lo importante, los contenidos y vuestros comentarios, se ha conservado.</p>
<p>No obstante, gran parte de las reseñas habían sido subidas por usuarios colaboradores. Conservar estos usuarios implicaba cierta complejidad por lo que no se han migrado los responsables de subir las fichas. Esto no quiere decir que se tenga que perder esta información, aquellos que queráis conservar la autoría de las fichas -como es vuestro derecho- podéis crear un usuario y poneros en contacto con nosotros y asignaremos vuestras reseñas al nuevo usuario.</p>
<p><a href="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/thumb-up-terminator-pablo-m-r.jpg"><img class="size-medium wp-image-10834 aligncenter" alt="terminator-volvere" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/thumb-up-terminator-pablo-m-r-308x250.jpg" width="308" height="250" /></a></p>
<p>Como no todo van a ser retrocesos la nueva web tiene un diseño que se adapta a móviles, tables y cualquier dispositivo, de modo que sea posible leerla en el metro, el autobús o la cafetería, algo que en el momento en que lanzamos la primera versión era auténtica ciencia-ficción.</p>
<p>Algunos de nosotros hemos encontrado nuestras mejores lecturas aquí y en otras webs similares, en especial gracias a los comentarios de los usuarios. También nos hemos salvado de dilapidar algún euro en libros infames gracias igualmente a las recomendaciones. Esperamos volver a cumplir con esta función o, cuanto menos, ayudar a matar algún rato en torno a esta pasión común que es la lectura.</p>
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		<title>La reina de las montañas</title>
		<link>http://www.interplanetaria.com/la-reina-de-las-montanas/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="99" height="102" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/trompetas.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="trompetas" /></div>
<p>Atravesaban un bosque sombrío, donde la corroza resplandecía como una antorcha, lo que llamó la atención de los bandidos. No podían dejar escapar aquella presa. -¡Es de oro! ¡Es de oro! &#8211; gritaron, precipitándose sobre ella; detuvieron a los caballos, dieron muerte a los cocheros y sacaron del coche a la pequeña Gerda.-¡Está rolliza y hermosa! La han cebado con pan de especias &#8211; dijo la mujer al bandido que tenía una barba enmarañada y unas cejas que le caían...
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="99" height="102" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/trompetas.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="trompetas" /></div><p style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Atravesaban un bosque sombrío, donde la corroza resplandecía como una antorcha, lo que llamó la atención de los bandidos. No podían dejar escapar aquella presa.</p>
<p><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">-¡Es de oro! ¡Es de oro! &#8211; gritaron, precipitándose sobre ella; detuvieron a los caballos, dieron muerte a los cocheros y sacaron del coche a la pequeña Gerda.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">-¡Está rolliza y hermosa! La han cebado con pan de especias &#8211; dijo la mujer al bandido que tenía una barba enmarañada y unas cejas que le caían hasta los ojos- Es tierna como un cordero cebón, ¡Qué rica estará! &#8211; Y diciendo esto, sacó su afilado cuchillo que brilló con resplandor siniestro.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Ahh! &#8211; Chilló la mujer: su propia hija, a la que llevaba a la espalda, le acababa de propinar un tremendo mordisco en la oreja. La muchacha era salvaje y mal educada como no se pueda imaginar pero tenia un bonito <a title="broches de fieltro" href="http://www.lasflakis.com/" target="_blank">broche de fieltro</a> que la hacia destacar</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Maldita niña! &#8211; exclamó la madre, que no pudo así matar a Gerda.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Quiero esta niña para que juegue conmigo! &#8211; dijo la hija del bandido- Quiero que me dé su manguito y su vestido y que duerma conmigo en la cama.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Y la mordió de nuevo con tal fuerza que la mujer dio un salto en el aire retorciéndose, mientras los bandidos se echaban a reír, diciendo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">-¡Mirad cómo baila con su hija!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">-¡Quiero montar en la carroza! &#8211; gritó la hija del bandido.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" />b<br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Y cuando la chiquilla quería algo, había que dárselo, pues además de consentida, era terca como ella sola. Tomó asiento junto a Gerda en la carroza y se adentraron por el bosque traqueteando entre tocones y malezas. la hija del bandido era tan alta como Gerda, aunque más fuerte, más ancha de hombros y de piel más oscura; sus ojos, de un negro intenso, revelaban una expresión de tristeza. Cogió a la pequeña Gerda por la cintura y le dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; No te matarán mientras yo no me enfado contigo. ¿Eres una princesa?</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; No &#8211; dijo la pequeña Gerda, contando lo que le había ocurrido y lo mucho que quería al pequeño Kay.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">La hija del bandido miraba con aire grave; hizo un movimiento de cabeza y dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; No te matarán, ni siquiera aunque yo me enfado contigo; en ese caso seré yo misma quien lo haga.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Secó los ojos de Gerda y metió sus manos en el bello manguito tan suave y caliente que era.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">La carroza se detuvo; se encontraban en el patio del castillo de los bandidos, cuyos muros estaban agrietados de arriba abajo; cuervos y cornejas salieron volando de agujeros y grietas y dos grandes perrazos, con aspecto de poder devorar a un hombre, daban grandes brincos, aunque no ladraban, pues les estaba prohibido.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">En la sala central, grande, vieja y con las paredes recubiertas de hollín, ardía una gran hoguera en medio del enlosado; el humo se acumulaba junto al techo y debía buscar por sí mismo una salida; en el fuego hervía un caldero de sopa y, ensartados en un pincho, se asaban varios conejos y liebres.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Esta noche dormirás conmigo y con mis animales &#8211; dijo a Gerda la hija del bandido.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Cuando hubieron comido y bebido se dirigieron a un rincón donde se amontonaban la paja y las mantas. Por encima de sus cabezas, sobre vigas y traviesas, había cerca de cien palomas; parecían dormidas, aunque giraron ligeramente sus cabezas a la llegada de las niñas.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Son todas mías &#8211; dijo la hija del bandido, y, atrapando a una de las que estaban más próximas, la sujetó por las patas y la sacudió, mientras la paloma agitaba las alas.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Bésala! &#8211; gritó, arrojando el animal a la cara de Gerda -. Éstos son la chusma del bosque &#8211; continuó, mostrándole los barrotes que cerraban un agujero en lo alto del muro &#8211; Si no se los tiene bien encerrados, se echan a volar de inmediato y desaparece. ¡Y este es mi viejo amigo Be!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Y tió de los cuernos a un reno atado a la pared con una cuerda sujeta a un anillo de cobre pulimentado que le rodeaba el cuello.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; También a éste hay que sujetarlo bien; de lo contrario, se soltaría y se iriía. Todas las noches le acaricio el cuello con mi cuchillo y se muere de miedo.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">La niña sacó un largo cuchillo de una rendija que había en la pared y lo pasó por el cuello del reno. El pobre animal coceó, mientras la hija del bandido se reía a carcajadas. Luego, de un empujón, tiró a Gerda sobre la cama.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¿No vas a dejar el cuchillo mientras duermes? &#8211; preguntó Gerda que miraba la hoja con temor.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Duermo siempre con mi cuchillo &#8211; respondió la hija del bandido. Nunca se sabe lo que puede ocurrir. Pero cuéntame más sobre lo que hace un momento decías del pequeño Kay y sobre por qué te has aventurado a recorrer el mundo.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Gerda continuó su relato, mientras las palomas del bosque se arrullaban allía rriba, en su jaula, y las otras dormían. La hija del bandido pasó su brazo alrededor del cuello de Gerda y, sin dejar de sujetar el cuchillo con la otra mano, se durmió y pronto se le oyó roncar; sin embargo, Gerda no podía cerrar los ojos, no sabía si iba a vivir o a morir. Los bandidos estaban sentados alrededor del fuego, cantaban, bebían y la vieja bailaba de forma estrafalaria. ¡Oh, qué horrible espectáculo!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Entonces las palomas del bosque dijeron:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Crrru, Crrru! Hemos visto a tu amigo Kay. Una gallina blanca llevaba su trineo y él iba sentado en el de la Reina de las Nieves, que voló sobre el bosque cuando nosotras estábamos en el nido; sopló sobre nuestros pequeños y todos murieron, salvo nosotros dos ¡Crrru, Crrru!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¿Qué es lo que me decís? &#8211; preguntó Gerda sobresaltada &#8211; ¿Dónde iba la Reina de las Nieves? ¿Podéis decírmelo?</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Seguramente se dirigía a Laponia, donde hay siempre hielo y nieve. No tienes más que preguntar al reno que está atado con la cuerda. </span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Allí hay una gran cantidad de nieve y hielo &#8211; dijo el reno -. ¡Es muy agradable y muy hermoso! Se puede correr y saltar libremente por inmensos valles nevados. Es allí donde la Reina de las Nieves tiene su mansión de verano, pero su castillo está más arriba, cerca del Polo Norte, en las islas llamadas Spitzberg.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">-¡Oh Kay, querido Kay! &#8211; suspiró Gerda.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¿Vas a estarte quieta de una vez? &#8211; le gritó la hija del bandido- O te callas o sentirás mi afilado cuchillo en tu barriga.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Por la mañana, Gerda le contó todo lo que le habían dicho las palomas del bosque; la hija del bandido adoptó una expresión grave, movió la cabeza y dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Eso me da igual &#8230; eso me da igual&#8230; ¿Sabes tú donde está Laponia? &#8211; le preguntó al reno.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¿Quién podria saberlo mejor que yo? &#8211; respondió el animal, con los ojos humedecidos- ¡Allí nací y allí me crié, saltando por los campos cubiertos de nieve!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Escucha &#8211; dijo a Gerda la hija del bandido- Ya ves que todos los hombres han salido, pero mi madre todavía sigue aquí; más tarde, hacia el mediodía, suele beber un trago de aquella botella y después se echa un sueñecito&#8230; entonces podré hacer algo por ti.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Saltó de la cama, se abalanzó sobre el cuello de su madre, y tirándole de los bigotes, le dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Buenos días, mi querida cabra!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">La madre le dio tal papirotazo en la nariz, que se la dejó entre roja y azul, pero eso, entre ellos, no era más que una muestra de cariño.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Cuando la madre hubo bebido de la botella y se quedó dormida, la hija del bandido se acercó al reno y le dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Me gustaría seguir haciéndote cosquillas con mi cuchillo, pues es entonces cuano más me diviertes, pero eso no importa ahora; voy a desatarte y te ayudaré a salir para que te dirijas a Laponia, pero tienes que ir deprisa y conducir a esta niña hasta el palacio de la Reina de las Nieves, donde está su compañero. Seguro que habrás oído todo lo que me ha comentado: hablaba bastante alto y tú te enteras de todo.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">El reno se puso a dar saltos de alegría. La hija del bandido aupó a la pequeña Gerda sobre él, tomando la precaución de sujetarla bien e incluso le puso un cojín para que esteuviese más cómoda.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Bueno &#8211; le dijo -, te devolveré tus zapatos de piel, pues hará frío por allí, pero el manguito me lo quedo, es demasiado bonito. De todas foramas, no pasarás frio, aquí tienes las grades manopas de mi madre que te llegarán hasta el codo; ¡toma, pontelas! .. Con esas manoplas te pareces a mi horrible madre.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Y Gerda derramó una lágrima de alegría.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; No me gusta verte lloriquear &#8211; dijo la hija del bandido- ¡Deberías estar contenta! Aquí tienes dos panes y un jamón; no pasarás hambre.</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Después de colocar todo aquello sobre el reno, la hija del bandido abrió la puerta, metió a los perros en la habitación, cortó con su cuchillo la cuerda con que estaba atado el reno y le dijo:</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; ¡Vamos, corre! ¡Y cuida bien de la niña!</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Gerda tendió las manos enfundadas en las grandes manoplas hacia la hija del bandido diciéndoles adiós y el reno partió veloz por encima de matorrales y tocones. Con toda la rapidez que le fue posible, atravesó el gran bosque, franqueó pantanos y llanuras, mientras, a su alrededor, aullaban los lobos y graznaban los cuervos. Y el cielo, volviéndose rojo, también les habló: &#8220;¡Pfit, Pfit!&#8221;. Parecía que estornudara. </span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">&#8211; Son mis viejas amigas, las auroras boreales &#8211; dijo el reno &#8211; ¡Mira qué resplandores! &#8211;</span><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><br style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;" /><span style="color: #2d2d2d; font-family: Verdana, Arial, Georgia; font-size: 16px; line-height: 24px; text-align: left;">Y siguió corriendo, día y noche, sin descanso. Comieron los panes, el jamón, y llegaron a Laponia. </span></p>
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		<title>Los peces de St. Vincent</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Aug 2011 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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<p>Matthew era hijo del predicador m&#225;s influyente de los &#250;ltimos treinta a&#241;os, de la Iglesia Presbiteriana de St. Vincent, en Glasgow. No en vano George, su padre, se consideraba sino el mejor, al menos uno de los presbiterianos evang&#233;licos calvinistas m&#225;s rectos de la antigua Iglesia Reformada de Escocia. Demasiado honor para un hijo &#250;nico, que apenas crec&#237;a bajo la sombra paterna. George extendi&#243; los brazos desde el p&#250;lpito de su iglesia, a pesar de que celebraba una misa vespertina...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="90" height="45" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/mascarasOro.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="mascarasOro" /></div><p>Matthew era hijo del predicador m&aacute;s influyente de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, de la Iglesia Presbiteriana de St. Vincent, en Glasgow. No en vano George, su padre, se consideraba sino el mejor, al menos uno de los presbiterianos evang&eacute;licos calvinistas m&aacute;s rectos de la antigua Iglesia Reformada de Escocia. Demasiado honor para un hijo &uacute;nico, que apenas crec&iacute;a bajo la sombra paterna.</p>
<p>
<p>George extendi&oacute; los brazos desde el p&uacute;lpito de su iglesia, a pesar de que celebraba una misa vespertina y ordinaria. Luc&iacute;a una casulla verde bordada con hilo de oro y, sobre los hombros, una estola del mismo color. Para George&hellip; todos los d&iacute;as eran domingo.</p>
<p>
<p>&mdash;No te preocupes, Matthew &mdash;anunci&oacute; Dios, con una sonrisa que jam&aacute;s ser humano hubiera contemplado&mdash;. Yo har&eacute; de ti un gran pescador&hellip;</p>
<p>
<p>Normalmente, y a pesar de que el presb&iacute;tero era un gran orador, capaz de mantener la atenci&oacute;n con unos ojos que amenazaban rayos si intu&iacute;a la formaci&oacute;n de un bostezo, Matthew se perd&iacute;a en pensamientos m&aacute;s mundanos durante la homil&iacute;a. En esta ocasi&oacute;n, George, sorprendi&oacute; a su hijo inclinado en el respaldo del banco anterior, con la boca abierta y las pupilas contra&iacute;das&hellip; &iexcl;Loado sea Dios, al fin hab&iacute;a llegado a su coraz&oacute;n!</p>
<p>
<p>&mdash;&hellip;&iexcl;S&iacute;&iexcl;&mdash;Se arranc&oacute; en un arrebato de pasi&oacute;n&mdash;. Lo primero que tenemos que saber es&hellip; hasta qu&eacute; punto el orgullo nos ciega y nos hace odiosos a los ojos de Dios&hellip; y de los hombres. Segundo; debemos conocer de cu&aacute;ntas maneras atentamos contra la humildad. Y por &uacute;ltimo, no olvidar actitudes y pensamientos para corregir tan desagradable defecto.</p>
<p>
<p>&mdash;Un pescador de almas&hellip; &mdash;insist&iacute;a Dios, ignorando la palabrer&iacute;a de su ministro&mdash;. Por cierto, &iquest;sabes manejar una ca&ntilde;a?</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;?</p>
<p>
<p>Fue una respuesta autom&aacute;tica, y dicha a media voz. Para ser una revelaci&oacute;n divina no pod&iacute;a ser cierto lo que hab&iacute;a escuchado.</p>
<p>
<p>&mdash;Digo &mdash;grit&oacute; George desde lo alto del p&uacute;lpito&mdash; que no debemos olvidar que la pr&aacute;ctica hace la perfecci&oacute;n&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;Ja, ja, ja! &mdash;ri&oacute; Dios, y nadie, aparentemente, parec&iacute;a percibir la reverberaci&oacute;n de su carcajada en la iglesia&mdash;. R&iacute;ete, hombre, &iquest;no ves que es una broma?</p>
<p>
<p>&mdash;S&iacute;, claro&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Acaso alguien &mdash;tron&oacute; el presb&iacute;tero mirando a su hijo&mdash; puede argumentarnos lo contrario?</p>
<p>
<p>&mdash;Je&hellip; je&hellip; &mdash;ri&oacute; Matthew, casi con desgana. M&aacute;s que una risa parec&iacute;a una burla.</p>
<p>
<p>&mdash;Hab&eacute;is perdido el sentido del humor&#8230; &mdash;dijo Dios, tras lo cual chasque&oacute; la lengua&mdash;. Habr&aacute; que hacer algo&hellip; &iexcl;Ya s&eacute;! A ver, mueve la cintura como si tuvieras un &ldquo;hula hop&rdquo;.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;As&iacute; est&aacute; bien, Se&ntilde;or?</p>
<p>
<p>Lo que el pastor y la congregaci&oacute;n apreciaron fue a un joven t&iacute;mido con las manos en la nuca, agitando indecorosamente las caderas.</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;No! &iexcl;No est&aacute; bien! &mdash;rugi&oacute; George enrojecido por la verg&uuml;enza.</p>
<p>
<p>Dios desapareci&oacute;, provocando que Matthew cuestionara el significado de su presunta omnipresencia; excitando con su marcha un sentimiento de soledad existencial hasta entonces desconocida.</p>
<p>
<p>En la intimidad del despacho parroquial, el joven no tuvo dificultad en justificar su conducta al sacerdote. No sab&iacute;a mentir, y adem&aacute;s su credo recog&iacute;a la creencia de que Dios hab&iacute;a escogido a unos pocos mortales, de manera gratuita y generosa, porque estaban predestinados a ser hijos de Dios, incluso antes de la creaci&oacute;n del mundo. Matthew no pod&iacute;a ser m&aacute;s que uno de ellos&hellip; &nbsp;El problema es que George no le daba el mismo cr&eacute;dito.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dios es ese que te hace bailar como una cabaretera para su deleite?</p>
<p>
<p>&mdash;Padre, nos estaba dando una lecci&oacute;n de humildad&hellip; Nos est&aacute; ense&ntilde;ando a re&iacute;r de nosotros mismos.</p>
<p>
<p>&mdash;Jam&aacute;s he sentido tanto bochorno como el que me has hecho pasar&hellip; Si Margaret se hubiera levantado de la tumba, de buena gana habr&iacute;a vuelto a ella&hellip;</p>
<p>
<p>No sol&iacute;a hablar de su madre, pero cuando lo hac&iacute;a era para condicionar la respuesta de su hijo. Juego sucio, incluso para un ministro de Dios.</p>
<p>
<p>&mdash;&hellip;Ya hablaremos con m&aacute;s calma en casa. Prefiero ir solo, tengo mucho en lo que pensar.</p>
<p>
<p>Matthew prefiri&oacute; caminar, respirar un poco de ese aire fr&iacute;o que baja de las tierras altas del norte, que tomar un autob&uacute;s y llegar a un hogar vac&iacute;o quince minutos despu&eacute;s. Andando ten&iacute;a al menos una hora para encontrar un poco de sentido a lo que hab&iacute;a sucedido.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; Dios, por qu&eacute; no iluminaste a mi padre en mi lugar? Yo nunca he sentido su fe, ni soy capaz de trabajar como &eacute;l lo hace&hellip; &iquest;Qu&eacute; puedo aportar yo, que soy el m&aacute;s insignificante de entre los mediocres?</p>
<p>
<p>Como se&ntilde;al, una farola perdi&oacute; la luz cuando lleg&oacute; a su encuentro. Una segunda, y hasta una tercera, quedaron ciegas a su paso. Matthew, con el pulso acelerado, ralentiz&oacute; el paso.</p>
<p>
<p>Las dos primeras farolas volvieron a brillar cuando se hab&iacute;a distanciado lo suficiente de ellas. Sab&iacute;a que el azar dejar&iacute;a de tener sentido, en el caso de que se apagara una cuarta&hellip; &iexcl;Sabr&iacute;a que algo le acechaba! Pero qui&eacute;n, &iquest;Dios o el diablo? Matthew trag&oacute; saliva.</p>
<p>
<p>&ldquo;Dios no suele responder entre sustos&hellip; Quiz&aacute;s soy el pe&oacute;n olvidado de la eterna batalla entre el bien y el mal, y si antes se me apareci&oacute; Dios&hellip; tal vez se me aparezca ahora Sat&aacute;n. &iexcl;A lo mejor soy m&aacute;s importante de lo que parece&rdquo;.</p>
<p>
<p>La cuarta farola levantaba sus brazos en una intersecci&oacute;n con otra calle un poco m&aacute;s comercial, con m&aacute;s transe&uacute;ntes. De alguna manera, intuy&oacute; que de la masa emanaba el poder de disipar los temores irracionales de un individuo. Pero acaso, cuando estaba en la iglesia, &iquest;los feligreses impidieron la intervenci&oacute;n divina, con su sola presencia?</p>
<p>
<p>A su derecha se abr&iacute;a un solar adoquinado, una plazoleta cerrada al tr&aacute;fico rodado en cuyo epicentro se alzaba una peque&ntilde;a fuente ornamental. Sus farolas anaranjaban los forjados de los balcones y unos peces que boqueaban en la superficie de la fuente.</p>
<p>
<p>&nbsp;Era una parada obligada, una acci&oacute;n casi mec&aacute;nica, como la de santiguarse ante la simple contemplaci&oacute;n de una cruz. Tal vez no pod&iacute;a ignorar la fuente porque hab&iacute;a olvidado que cuando era peque&ntilde;o su madre sol&iacute;a llevarle a esa placita, para que viera nadar a los peces de colores.</p>
<p>
<p>&nbsp; Hoy no se acercar&iacute;a a las carpas doradas. Ten&iacute;a que llegar a la cuarta farola. Su luz o su oscuridad representaban de una manera familiar una realidad que lo asustaba. &ldquo;Las mentes sencillas necesitan de buenos referentes para comprender la realidad, de lo contrario, puede suceder que cuando se les indique una estrella se pregunten por el dedo que se&ntilde;ala&rdquo;, se dec&iacute;a Matthew.</p>
<p>
<p>&nbsp;Eran pensamientos que emerg&iacute;an en momentos de zozobra, palabras repetidas por un padre severo, o por el presb&iacute;tero m&aacute;s influyente de la iglesia de St. Vincent, o por un padre presb&iacute;tero severo e influyente; palabras marcadas a fuego para iluminar el camino correcto. Porque Matthew no ten&iacute;a opci&oacute;n a equivocarse.</p>
<p>
<p>Matthew lleg&oacute; al cruce, y casi con alivio la farola confirm&oacute; la respuesta a sus sospechas, pero no de la manera esperada. La luz parpade&oacute; unos instantes antes de extinguirse&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Esto es todo lo que sabes decir? &mdash;grit&oacute; Matthew mirando hacia el cielo&mdash;. &iquest;Farolas que se apagan?</p>
<p>
<p>Alg&uacute;n transe&uacute;nte cercano volvi&oacute; la cabeza hacia el joven que rega&ntilde;aba al alumbrado p&uacute;blico.</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;Farolas que se apagan! &iexcl;Farolas que se apagan! &iexcl;Farolas que se apagan! &mdash;cant&oacute; un coro de negros vestidos con t&uacute;nicas de raso naranja fosforito, cerca, muy cerca del joven. Destacaba una joven obesa, de rostro alegre, por su incre&iacute;ble voz.</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;Ahh! &mdash;no pudo reprimir un estremecimiento que lo encogi&oacute; hacia el suelo.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s bien, hijo? &mdash; se interes&oacute; una amable ancianita. El coro detuvo el baile y las palmadas, permaneciendo en un expectante silencio&mdash;. Ser&iacute;a mejor protestar en el ayuntamiento, aunque tampoco es muy seguro de que te vayan a escuchar&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;S&iacute;, gracias&hellip; Estoy bien&hellip; creo&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;Creo! &iexcl;Creo! &iexcl;Creo! &iexcl;Creo! &mdash;gritaron los negros en una sola voz, agitando las palmas hacia el cielo.</p>
<p>
<p>Matthew petrific&oacute; el asombro en la cara.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Pero es que no los ves? &mdash;grit&oacute; Matthew se&ntilde;alando al coro que se retorc&iacute;a entre aleluyas.</p>
<p>
<p>&mdash;Los porros se fuman tu cerebro en cada calada, &iquest;sabes?&hellip; &mdash;rompi&oacute; repentinamente la ancianita, y continu&oacute; su camino. Nunca hab&iacute;a entendido bien a los j&oacute;venes.</p>
<p>
<p>Cuando George lleg&oacute; a casa, encontr&oacute; a su hijo inquieto, sentado en la puerta de casa. &ldquo;Buen chico, algo atontado&hellip; pero buen chico&rdquo;. Parec&iacute;a mostrar arrepentimiento, justo el b&aacute;lsamo que su viejo coraz&oacute;n endurecido necesitaba. De haberlo encontrado fumando, con una cerveza en la mano mirando el televisor&hellip; le hubiera excomulgado, expulsado de su casa y de la parroquia.</p>
<p>
<p>&mdash;O sea, que ahora Dios se comunica a trav&eacute;s de un coro G&oacute;spel&hellip; &mdash;resumi&oacute; el presb&iacute;tero, sentado en el r&iacute;gido sof&aacute; capiton&eacute; de su sal&oacute;n.</p>
<p>
<p>Trataba de no ser c&iacute;nico, pero las circunstancias no ayudaban demasiado&hellip; &iexcl;La palabra de Dios a trav&eacute;s de un coro G&oacute;spel! A &eacute;l precisamente, que pertenec&iacute;a a la estirpe m&aacute;s antigua del calvinismo anglicano, aceptar de buen grado una revelaci&oacute;n incongruente de un pu&ntilde;ado de patanes americanos se le hac&iacute;a, cuando menos, inoportuno.</p>
<p>
<p>George se lament&oacute; en silencio, no dejaba de preguntarse en qu&eacute; hab&iacute;a fallado.</p>
<p>
<p>&mdash;Comunicarse&hellip; lo que se dice comunicarse&hellip; m&aacute;s bien no &mdash;corrigi&oacute; el joven&mdash;. Dios parece querer que reflexione sobre determinadas palabras.</p>
<p>
<p>&mdash;Ese coro&hellip; &iquest;est&aacute; ahora aqu&iacute;, con nosotros?</p>
<p>
<p>Matthew mir&oacute; a su izquierda, despu&eacute;s a su padre, de nuevo a su izquierda&hellip; Empez&oacute; a sudar.</p>
<p>
<p>Veinte o treinta negros, hombres y mujeres de todas las edades, apretaban sus t&uacute;nicas naranjas unas contra otras en el estrecho espacio del sal&oacute;n. No perd&iacute;an detalle de la conversaci&oacute;n, mirando alternativamente a uno y a otro&hellip; esperando la palabra que los hiciera saltar y palmotear con alegr&iacute;a.</p>
<p>
<p>&mdash;S&iacute;&hellip; s&iacute;.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; dice ahora?</p>
<p>
<p>&mdash;Nada&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Nada? Dios te ilumina en mi iglesia diciendo que te har&aacute; pescador de hombres&hellip; &iquest;y ahora se calla?</p>
<p>
<p>&mdash;&iexcl;Ahh! &mdash;se estremeci&oacute; de nuevo Matthew.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;, qu&eacute; pasa? &iquest;Es Dios o el coro g&oacute;spel?</p>
<p>
<p>&mdash;No, es mi pierna, que se me ha dormido&hellip;</p>
<p>
<p>George golpe&oacute; con un peri&oacute;dico el sof&aacute;, levant&aacute;ndose y dando por concluida la reuni&oacute;n.</p>
<p>
<p>&mdash;Espera pap&aacute;&hellip; &mdash;retuvo suavemente con una mano&mdash;. Dice la se&ntilde;orita, la m&aacute;s&hellip; &mdash;infl&oacute; los mofletes con timidez&mdash; que vayamos a la fuente de los peces. Esa que est&aacute; cerca de St. Vincent. Que all&iacute; encontraremos la respuesta a todas las preguntas.</p>
<p>
<p>George concedi&oacute; la &uacute;ltima oportunidad, a pesar de que era tarde y que era poco amigo de las improvisaciones. Necesitaba creer en el milagro, m&aacute;s que por desmentir el hecho estad&iacute;stico de que las apariciones y revelaciones divinas estaban claramente anticuadas, en desuso para la sociedad actual; era por la necesidad paternal de creer que su hijo estaba sano, que no era un desequilibrado m&aacute;s.</p>
<p>
<p>Subieron a un autob&uacute;s que los dejaba enfrente de la fuente de los peces, sabiendo que dependiendo de lo que tardaran en encontrar las susodichas respuestas, tal vez tuvieran que regresar a pie&hellip; Un precio muy peque&ntilde;o con respecto a lo que ganaban.</p>
<p>
<p>&mdash;Bueno &mdash;dijo George&mdash;, ya hemos llegado. Veamos esos peces de colores.</p>
<p>
<p>&mdash;Carpas, son carpas doradas.</p>
<p>
<p>Se sentaron en el borde de la fuente, escudri&ntilde;ando la superficie oscura del agua, tratando de sorprender los misterios del universo en las evoluciones err&aacute;ticas de aquellos peces, que parec&iacute;an peque&ntilde;os fantasmas cuando se acercaban a la frontera de su mundo. Dos de ellos, los m&aacute;s grandes, permanec&iacute;an est&aacute;ticos frente a las personas que los observaban.</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; nos observan tan fijamente?</p>
<p>
<p>&mdash;No lo s&eacute;, tal vez quieran saber algo de nosotros.</p>
<p>
<p>&mdash;Tal vez nos echen un poquito de pan&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;No te quepa duda, he tenido una revelaci&oacute;n&hellip;</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; viste?</p>
<p>
<p>&mdash; Al ser m&aacute;s hermoso que pueda existir&hellip; &iexcl;Le sal&iacute;a luz de entre las escamas!</p>
<p>
<p>&mdash;&iquest;De verdad? &iexcl;Cuenta, cuenta!</p>
<p>
<p>&nbsp;</p>
<p>
<p style="text-align: center;"><strong>Fin </strong>(los caminos del se&ntilde;or son inescrutables&hellip; je, je, je)</p>
<p>
<p style="text-align: left;"><a title="Te voy a contar un cuento" href="federos1969.blogspot.com" target="_blank">Te voy a contar un cuento</a></p>
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		<title>Desde el otro lado del horror</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Mar 2011 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

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<p>La ma&#241;ana es plomiza y fr&#237;a. El cristal de la ventana est&#225; empa&#241;ado en algunas partes. Me gusta escribir en letra g&#243;tica con el dedo el nombre de mi mujer Liselotte y ver c&#243;mo los caracteres se descomponen y las gotas descienden despacio por el vidrio. Y es que la humedad se cuela a trav&#233;s de los intersticios y parece traspasar el ladrillo; el terreno pantanoso sobre el que estamos tiene la culpa de las inclemencias que solemos sufrir. He...
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<p>
<p>Es otro d&iacute;a m&aacute;s en este infierno. La tierra de ah&iacute; fuera es negra, negra como el alma humana. Esta comparaci&oacute;n me viene rondando la cabeza desde hace tiempo, aunque esp&iacute;ritu de poeta no tengo precisamente. Alg&uacute;n d&iacute;a nos juzgar&aacute;n por lo que estamos haciendo aqu&iacute; y no tengo claro cu&aacute;l ser&aacute; el veredicto. Bueno, el de los jueces que conformen el tribunal s&iacute; que lo s&eacute;, pero &iquest;y el del pueblo? &iquest;y el del mundo? &Eacute;se s&iacute; que me resulta una inc&oacute;gnita.</p>
<p>
<p>La alambrada que nos separa de <em>ellos</em> est&aacute; electrificada. Sus p&uacute;as son verdaderamente amenazadoras, capaces de atravesar la piel con la facilidad de un bistur&iacute;. En un par de ocasiones he visto con mis propios ojos c&oacute;mo destrozaban la carne. Es repulsivo. Adem&aacute;s, est&aacute;n electrificadas. Un leve contacto y te tuestas como un p&aacute;jaro imprudente que se posase sobre un cable de alta tensi&oacute;n. La fetidez de la carne chamuscada es dif&iacute;cil de olvidar. S&eacute; de lo que hablo.</p>
<p>
<p>Los barracones de madera est&aacute;n al otro lado de la alambrada, tienen forma de cuadras alargadas pero all&iacute; no hay caballos. No dir&iacute;a tanto de que no los habitan animales. Los barracones no est&aacute;n sellados en su parte alta y por ah&iacute; entra el fr&iacute;o. Muchos no lo resisten y sucumben encogidos sobre los catres desnudos. La ropa de abrigo no est&aacute; dentro de su vestuario. Quien planific&oacute; la construcci&oacute;n de este complejo sab&iacute;a bien lo que se hac&iacute;a. Todo tiene su l&oacute;gica, macabra por supuesto, pero con una finalidad evidente.</p>
<p>
<p><em>Ellos</em> pasan por delante de nuestro edificio en la distancia, sin detenerse. El que lo haga sabe bien las consecuencias que ello conlleva. Alguna vez he visto que alguno lo ha hecho adrede buscando adelantar su fin. No faltan ejecutores para complacerles. Entonces tienes la sensaci&oacute;n de que se est&aacute;n saliendo con la suya porque consiguen lo que pretenden, aunque esto sea la muerte. Los odio por ello.</p>
<p>
<p>Hace un momento ha pasado por delante de la ventanauna pareja de <em>ellos</em> arrastrando un cad&aacute;ver despojado por completo de sus harapos a rayas. Seguro que alguno los aprovechar&aacute;. Parec&iacute;a que ten&iacute;an dificultades para acarrear con el cuerpo; normal, no tienen fuerzas ni para mantenerse de pie por ellos mismos. Los huesos les asoman por debajo de la piel apergaminada. No entiendo c&oacute;mo subsisten con la bazofia que se les da para comer; ni los cerdos se&nbsp;la comer&iacute;an. Pero <em>ellos</em> son capaces de resistir eso y m&aacute;s. No me extra&ntilde;ar&iacute;a que ah&iacute; dentro se llegase en alg&uacute;n momento al canibalismo.</p>
<p>
<p>Se acaba de detener uno de <em>ellos</em> junto a la alambrada. Se le habr&aacute; ca&iacute;do algo. Pero&hellip; No, no es eso. Maldita sea, no se mueve. Me ha visto tras la ventana. Me est&aacute; mirando con esos ojos negros de rata; su nariz de c&oacute;rvido apunta hacia aqu&iacute;. Diablos. Por cosas como &eacute;sta los odio. Tan pronto y ya me hacen trabajar. &iquest;D&oacute;nde habr&eacute; puesto mi Luger?</p>
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		<title>Los Empalados</title>
		<link>http://www.interplanetaria.com/los-empalados/</link>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="67" height="83" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/biblia.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="biblia" /></div>
<p>Hace un a&#241;o ya de aquel fat&#237;dico d&#237;a que quisiera dejar en el olvido. En mi inocencia pens&#233; que era muy afortunada; un sue&#241;o hecho realidad. &#191;Acaso todas esas horas de estudio, dedicaci&#243;n y esfuerzo, no se ver&#237;an recompensados al fin? Fue en un d&#237;a de Noviembre, cuando ya las hojas ca&#237;an de los &#225;rboles y el fr&#237;o calaba hasta los huesos, que mi equipo y yo llegamos al territorio de Valaquia. &#201;ramos un grupo de cinco personas: Sof&#237;a, Marcos,...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="67" height="83" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/biblia.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="biblia" /></div><p>Hace  un a&ntilde;o ya de aquel fat&iacute;dico d&iacute;a que quisiera dejar en el olvido. En mi  inocencia pens&eacute; que era muy afortunada; un sue&ntilde;o hecho realidad. &iquest;Acaso  todas esas horas de estudio, dedicaci&oacute;n y esfuerzo, no se ver&iacute;an  recompensados al fin?</p>
<p>
<p>Fue  en un d&iacute;a de Noviembre, cuando ya las hojas ca&iacute;an de los &aacute;rboles y el  fr&iacute;o calaba hasta los huesos, que mi equipo y yo llegamos al territorio  de Valaquia. &Eacute;ramos un grupo de cinco personas: Sof&iacute;a, Marcos, Juli&aacute;n,  Estefan&iacute;a, y yo que respondo al nombre de Laura. Carg&aacute;bamos c&aacute;maras  fotogr&aacute;ficas y de video, los chicos llevaban los tr&iacute;podes y las  bater&iacute;as, y nosotras nos encargamos de las carpas y las raciones de agua  y comida. En fin, est&aacute;bamos preparados para filmar el primer documental  arquitect&oacute;nico, de habla hispana, sobre el castillo de Bran, antigua  residencia de Vlad Tepes, o como los rumanos a&uacute;n le llamaban, Dr&aacute;cula.</p>
<p>
<p>Realizamos  las primeras grabaciones durante el atardecer. La estructura medieval  se ergu&iacute;a orgullosa en la monta&ntilde;a de los C&aacute;rpatos. Sus muros de piedra  gris apenas tocados por el tiempo y sus torres y techos con tejas,  hablaban de una &eacute;poca que se negaba a quedarse escondida, y se reflejaba  sobre las tranquilas aguas del r&iacute;o Arges.</p>
<p>
<p>Al  caer la noche sobre nosotros, usamos algunas bater&iacute;as y montamos el  campamento a las afueras del castillo. Re&iacute;amos y com&iacute;amos y nunca nos  hab&iacute;amos sentido tan cerca del &eacute;xito como en ese entonces. Cuando nos  prepar&aacute;bamos para dormir, escuchamos un extra&ntilde;o ruido que proven&iacute;a de la  edificaci&oacute;n. Era sutil, en un principio, semejante a un susurro que  llevaba el viento. Luego se convirti&oacute; en una sucesi&oacute;n de gritos y  lamentos. Personas que clamaban por piedad y misericordia.</p>
<p>
<p>La  sangre se nos hel&oacute;, nos miramos, y s&eacute; que por un momento, todos  pensamos que deb&iacute;amos irnos de all&iacute; al instante. Pero siendo lo que  &eacute;ramos, la oportunidad de grabar algo que nadie hab&iacute;a grabado jam&aacute;s, era  muy tentadora para dejarla ir. Yo tom&eacute; una c&aacute;mara fotogr&aacute;fica y Marcos  una de video. Decididos, entramos al castillo con cautela.</p>
<p>
<p>Dentro  estaba lleno de espectros, guardias de la antigua Moldavia de siglo 15,  empalando brutalmente a cientos de personas, sin importar edad o sexo.  Era la viva imagen de las masacres que hicieron famoso al pr&iacute;ncipe  Tepes. Marcos empez&oacute; a grabar, yo estaba petrificada hasta que Estefan&iacute;a  me zarande&oacute; el hombro y me se&ntilde;al&oacute; la c&aacute;mara que llevaba al cuello.</p>
<p>
<p>Recordando  cu&aacute;l era mi trabajo, tom&eacute; la primera foto. Ese fue mi error. El flash  de la c&aacute;mara hizo detener a esas almas atormentadas. Fij&aacute;ndose por  primera vez de que no estaban solos, nos miraron. Antes de que  pudi&eacute;ramos hacer o decir algo, Marcos se vio atrapado por una fuerza  invisible que le elev&oacute; por el aire hasta llevarlo por encima de una de  las estacas espectrales y empalarlo.</p>
<p>
<p>Gritamos  y salimos corriendo. No nos detuvimos en el campamento, simplemente  corr&iacute;amos. Mir&eacute; hacia atr&aacute;s, y para mi horror nos persegu&iacute;an. Escuch&eacute; el  grito de Sof&iacute;a, al igual que el de Juli&aacute;n. Estefan&iacute;a y yo segu&iacute;amos  corriendo. Salt&eacute; al r&iacute;o al mismo tiempo que o&iacute; a mi compa&ntilde;era pedir  ayuda. Sal&iacute; a la superficie buscando aire, y me sorprend&iacute; al encontrar a  los espectros en la orilla, con rostros enojados. Ellos no pod&iacute;an  entrar al agua. Llegu&eacute; hasta el otro lado, dejando atr&aacute;s a los que no  pude salvar.</p>
<p>
<p>Yo jam&aacute;s regres&eacute; a Valaquia.</p>
<p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cabe(zas) en la mochila</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Nov 2010 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="67" height="83" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/biblia.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="biblia" /></div>
<p>Juan subi&#243; al piso superior del local. El barullo era considerable. No le qued&#243; otra que tomar asiento en una de las mesas interiores; todas las que daban a la calle estaban ocupadas. Contempl&#243; con desgana el triste frankfurt en su bandeja&#8230; Al menos la cerveza negra s&#237; le apetec&#237;a, se dijo, y le dio un largo &#8212;y ruidoso&#8212; sorbo. Luego busc&#243; alguna chica guapa entre las mesas antes de probar bocado. No vio ninguna, pero s&#237; algo que llam&#243;...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="67" height="83" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/biblia.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="biblia" /></div><p>Juan subi&oacute; al piso superior del local. El barullo era considerable. No le qued&oacute; otra que tomar asiento en una de las mesas interiores; todas las que daban a la calle estaban ocupadas. Contempl&oacute; con desgana el triste frankfurt en su bandeja&#8230; Al menos la cerveza negra s&iacute; le apetec&iacute;a, se dijo, y le dio un largo &mdash;y ruidoso&mdash; sorbo. Luego busc&oacute; alguna chica guapa entre las mesas antes de probar bocado. No vio ninguna, pero s&iacute; algo que llam&oacute; poderosamente su atenci&oacute;n: un chico rebuscando en el fondo de la mochila&#8230; Y justo en aquel preciso instante el chico se detuvo; como si supiese que lo estaban observando. Y en efecto as&iacute; fue: como si conociera de antemano la posici&oacute;n de su indiscreto observador se gir&oacute; hacia Juan dedic&aacute;ndole una muy torva sonrisa. Su expresi&oacute;n fue indescriptible. Diab&oacute;lica. Terrible. Digamos que apostar&iacute;a esta mano derecha con la que escribo a que <em>Jack el Destripador</em> puso caras como aqu&eacute;lla en sus instantes de &eacute;xtasis supremo, escalpelo en mano. Acto seguido, el tipo meti&oacute; la mano en la mochila y <em>se la ense&ntilde;&oacute;</em>&#8230; &iexcl;Una cabeza humana! Fue un visto y no visto, al segundo la escondi&oacute; dentro, ovill&aacute;ndose luego sobre la bolsa, como si fuese un tesoro. Juan se qued&oacute; estupefacto. Busc&oacute; en la gente de alrededor alg&uacute;n tipo de reacci&oacute;n, la prueba de que alguien m&aacute;s entre la concurrencia del restaurante hab&iacute;a asistido a aquella macabra escena. No encontr&oacute; a nadie. Al parecer, s&oacute;lo &eacute;l hab&iacute;a visto <em>aquello</em>. Volvi&oacute; la mirada al chaval, quien para entonces devoraba con af&aacute;n compulsivo su bocadillo, como si toda aquella historia ya no fuese con &eacute;l.</p>
<p>Inquieto, acuciado de repente por una urgencia tenaz, Juan se gir&oacute; con urgencia hacia su propia mochila, abriendo la cremallera lo justo para comprobar c&oacute;mo los ojos sin vida de su vecina Encarnita, la del sexto, le devolv&iacute;an la mirada llenos del pavor de la muerte s&uacute;bita. Suspir&oacute; aliviado y volvi&oacute; a cerrar la cremallera. Despu&eacute;s, tras otro largo &mdash;y ruidoso&mdash; sorbo de cerveza, empez&oacute; a engullir su triste frankfurt.</p>
<p>Mientras masticaba el desabrido trozo de carne Juan no hac&iacute;a otra cosa que darle vueltas al asunto. En verdad era todo un fastidio que su <em>peculiar</em> forma de celebrar <em>Halloween</em> estuviese empezando a convertirse en <em>una moda</em>, se dijo, pero estaba claro que &eacute;l segu&iacute;a consiguiendo, con diferencia, las mejores <em>caras de espanto</em>.<br/><br />
<br />Y sonri&oacute;&#8230; Diab&oacute;lico y terrible. Como <em>Jack el destripador</em>.</p>
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		<title>El perro y el Angel</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Sep 2010 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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		<description><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="90" height="45" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/mascarasOro.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="mascarasOro" /></div>
<p>Lleg&#243; una tarde de primavera pero las personas que all&#237; hab&#237;a parecieron no verla. Los perfumes de la noche cercana le llegaban de un modo nuevo y perturbador embriag&#225;ndole los sentidos de una forma que nunca hab&#237;a experimentado antes&#8230; Ella hab&#237;a dejado tras de s&#237; una realidad lejana, no pertenec&#237;a a este mundo, era un &#225;ngel que por vez primera pisaba la tierra y hasta el simple perfume de las flores silvestres que le regalaba este mundo pod&#237;a ser motivo...
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				<content:encoded><![CDATA[<div style="float:left;"><img width="90" height="45" src="http://www.interplanetaria.com/wp-content/uploads/ico/mascarasOro.gif" class="attachment-archive-thumb wp-post-image" alt="mascarasOro" /></div><p><strong><br /></strong></p>
<p>
<p> Lleg&oacute; una tarde de primavera pero las personas que all&iacute; hab&iacute;a parecieron no verla. Los perfumes de la noche cercana le llegaban de un modo nuevo y perturbador embriag&aacute;ndole los sentidos de una forma que nunca hab&iacute;a experimentado antes&#8230; Ella hab&iacute;a dejado tras de s&iacute; una realidad lejana, no pertenec&iacute;a a este mundo, era un &aacute;ngel que por vez primera pisaba la tierra y hasta el simple perfume de las flores silvestres que le regalaba este mundo pod&iacute;a ser motivo de inquietud y maravilla para su alma. Natalia, as&iacute; era su nombre humano, se encontraba agitada por sentimientos encontrados: miedo, alegr&iacute;a, ansiedad, incertidumbre y sobre todo mucha curiosidad. Muy en el fondo de su ser a&ntilde;oraba las aventuras y los defectos de los seres humanos que, atrapados en el tr&aacute;fago de la vida y el deseo, comet&iacute;an equivocaciones en su inconsciente b&uacute;squeda de la felicidad &hellip;. a los &aacute;ngeles no les estaba permitido equivocarse.</p>
<p>
<p> Todav&iacute;a sonaban en sus o&iacute;dos las palabras de Aquel a quien ella todav&iacute;a nunca le hab&iacute;a visto el rostro:</p>
<p>
<p> -Tu misi&oacute;n ser&aacute; visitar a aquellos que debas para hacerle m&aacute;s llevadera la vida en su paso por la tierra. Alguien te acompa&ntilde;ar&aacute;&hellip;-</p>
<p>
<p> -Pero yo, &iquest;c&oacute;mo sabr&eacute; a qui&eacute;n debo ver?</p>
<p>
<p> Entonces Aquel para quien los mundos creados y sus criaturas no tienen secretos arcanos, le respondi&oacute; con naturalidad:</p>
<p>
<p>Cr&eacute;eme, hija &ndash; ya lo sabr&aacute;s&hellip;.pero no olvides&hellip;.har&aacute;s lo que debas hacer y nada m&aacute;s&hellip;.absolutamente nada m&aacute;s&hellip;All&aacute; te encontrar&aacute;s con vidas que desear&aacute;s salvar a costa de lo que sea, pero habr&aacute; seres a quienes les ha llegado la hora irremisiblemente, hora que yo he marcado ya; y tambi&eacute;n deber&aacute;s luchar contra el amor, el gran peligro de los humanos&hellip;Si desobedecieras, podr&iacute;as perder tu condici&oacute;n y no volver&iacute;as al Para&iacute;so&rdquo;</p>
<p>
<p>Ahora Natalia no comprend&iacute;a muy bien&hellip; &iquest;Era malo el amor?&#8230;</p>
<p>
<p> No &ndash; contest&oacute; Aquel que todo lo sab&iacute;a &ndash; pero los &aacute;ngeles que son puro amor para ayudar a los humanos, no deben enamorarse de alguien en particular. El amor personal, de pareja, resulta demasiado ego&iacute;sta para una naturaleza como la tuya que s&oacute;lo se debe a los otros.</p>
<p>
<p> A Natalia entonces le pareci&oacute; una apreciaci&oacute;n in&uacute;til ya que esto ten&iacute;a una proyecci&oacute;n tan lejana para ella como lo estaba el cielo de la tierra.</p>
<p>
<p> Vag&oacute; por las calles casi desiertas procurando que los humanos no la vieran&hellip;ella pod&iacute;a manejar a voluntad su propio aspecto: pod&iacute;a aparecerse a los dem&aacute;s como una simple muchacha, como un verdadero &aacute;ngel o, simplemente, pod&iacute;a lograr la invisibilidad. Caminaba as&iacute;, &aacute;vida de sensaciones y novedades, respirando el aire que ahora se hab&iacute;a enfriado un poco&hellip; el simple hecho de sentir fr&iacute;o por vez primera en su vida le caus&oacute; un placer extra&ntilde;o: &iquest;As&iacute; sent&iacute;an los humanos? No ten&iacute;a a nadie para que le respondiera tantas preguntas de manera que sigui&oacute; buscando aquel o aquella a quien hab&iacute;an designado para que la guiara en la tierra&hellip;</p>
<p>
<p> De pronto, al asomarse a una calle bordeada de para&iacute;sos florecidos y jacarandaes violetas, mir&oacute; un momento el azul oscuro de la noche en donde parpadeaban las primeras estrellas. Si el cielo era hermoso desde arriba, decididamente era mucho m&aacute;s bello observado desde el oculto rinc&oacute;n techado por el verde follaje de los &aacute;rboles que ahora susurraban ininteligibles plegarias acariciadas por el viento que bajaba de los montes. Cuando baj&oacute; la mirada, sus ojos perdidos todav&iacute;a en la celeste claridad estelar, miraron a un lado y entonces lo vio: un perro callejero, triste, solitario&hellip;que parec&iacute;a hondamente sumido qui&eacute;n sabe en qu&eacute; pensamientos&hellip;.. En seguida escuch&oacute; la voz en su interior:</p>
<p>
<p> As&iacute; que trabajaremos juntos, ni&ntilde;a&hellip;</p>
<p>
<p> Natalia no pod&iacute;a creer lo que o&iacute;a&hellip; &iquest;De d&oacute;nde ven&iacute;a la voz?</p>
<p>
<p>De ac&aacute;&hellip;yo estoy habl&aacute;ndote&hellip;yo te guiar&eacute; por estos caminos nuevos para ti&hellip;</p>
<p>
<p> &iquest;T&uacute;? &iquest;Y los perros pueden hablar?</p>
<p>
<p> No; son impresiones mentales, pero nos comunicamos&hellip;no querr&aacute;s que los humanos me vean hablando solo&hellip;</p>
<p>
<p> Natalia, entre sorprendida y risue&ntilde;a lo mir&oacute; y advirti&oacute; entonces que el perro era ciego&hellip;sus ojos de un blanco espectral no miraban a ninguna parte. Decididamente iba de asombro en asombro, entonces le dijo:</p>
<p>
<p> &iquest;Y t&uacute;, ciego como est&aacute;s vas a guiarme?</p>
<p>
<p> Andar por la tierra puede ser muy complicado, ya lo ver&aacute;s y yo conozco estos caminos como mi propio nombre&hellip;los he recorrido miles de veces antes de&hellip;bueno&hellip; t&uacute; sabes. Adem&aacute;s, no son solamente los caminos sino tambi&eacute;n las personas con las que te puedes tropezar en ellos. El ser humano es una maravilla de la creaci&oacute;n pero puede ser muy da&ntilde;ino si as&iacute; lo quiere&hellip;de modo que mi triste experiencia compensa mi ceguera.</p>
<p>
<p> Esta paradoja de un ser al que le faltaba la luz de sus ojos fuera su gu&iacute;a le pareci&oacute; graciosa y la hizo sonre&iacute;r&hellip;Al mismo tiempo y dada su condici&oacute;n de &aacute;ngel una infinita ternura la invadi&oacute;&hellip;Bueno, sea como t&uacute; dices&hellip;.Yo me llamo Natalia, y &iquest;t&uacute;?.</p>
<p>
<p> Yo soy Lucky. Bueno Natalia, esto que vamos a hacer no es f&aacute;cil, tendremos que entrar y salir de la existencia de las personas; probablemente a ti no te vean pero yo no tengo forma de evitar mezclarme en sus vidas y que me hagan entrar y estar en sus casas&hellip;los ni&ntilde;os sobre todo se encari&ntilde;an conmigo y luego, bueno, tengo que irme. Y aunque no lo creas a m&iacute; tambi&eacute;n me gustar&iacute;a ser un perro normal con un due&ntilde;o y una casa como todos los dem&aacute;s&hellip;pero, ante todo, debo cumplir y por lo que se, t&uacute; tambi&eacute;n.</p>
<p>
<p>Natalia iba a abrir la boca pero la interrumpi&oacute;: &ldquo;No me interesa saber porqu&eacute; est&aacute;s ac&aacute;, pero se que debo ayudarte a cumplir tu misi&oacute;n&hellip;tu misi&oacute;n que tambi&eacute;n es la m&iacute;a. El cruz&oacute; nuestros caminos&hellip;as&iacute; ser&aacute;.</p>
<p>
<p>Y fue as&iacute; que aquel d&uacute;o singular se lanz&oacute; por los interminables senderos de la tierra, Natalia maravillada ante cada peque&ntilde;o milagro que sus ojos descubr&iacute;an: el mar inmenso, la claridad de la luna llena, las monta&ntilde;as nevadas&hellip; y Lucky contento de guiar a un &aacute;ngel que se humanizaba a cada momento ante sus ojos&hellip;porque &eacute;l en cierta forma la ve&iacute;a&hellip;&eacute;l la guiaba pero lleg&oacute; a sentir que no existir&iacute;a sin ella&hellip;Natalia era su due&ntilde;a y present&iacute;a que lo ser&iacute;a para siempre.</p>
<p>
<p> Los primeros trabajos ordenados fueron hechos con celeridad. Curiosamente en aquella comarca muy pronto empezaron a circular los comentarios de que aquel perro amable y tranquilo de alguna forma misteriosa hab&iacute;a mejorado la vida de los moradores de las casas en las que se encontraba: alguien hab&iacute;a sanado, un padre que hab&iacute;a abandonado a sus hijos hab&iacute;a regresado, dos corazones distanciados se hab&iacute;an reencontrado, dos naturalezas orgullosas separadas por una pelea banal se hab&iacute;an reconciliado. Por todo el pueblo comenz&oacute; a correr la noticia de que el perro ciego tra&iacute;a buena suerte y m&aacute;s de uno, en alguna ocasi&oacute;n lo vio acompa&ntilde;ado de una bell&iacute;sima joven que no era de esos lugares&hellip;hasta un ni&ntilde;o peque&ntilde;o que hab&iacute;a mejorado de una misteriosa dolencia, luego de una noche de fiebre dijo a su familia muy convencido de que junto al perro lo vel&oacute; un &aacute;ngel toda la noche&hellip; Fue as&iacute; que creci&oacute; la leyenda. Era que Natalia, en sus descuidos de amor y de asombro dejaba ver el claro perfil del &aacute;ngel que dorm&iacute;a en ella y as&iacute;, m&aacute;s de una vez alg&uacute;n que otro ser pur&iacute;simo &ndash; aquellos que transitaban por la aurora de la vida &#8211; logr&oacute; verla con sus alas magn&iacute;ficas desplegadas al viento de la tarde mientras caminaba por la aldea.</p>
<p>
<p>Todo fue m&aacute;s o menos bien hasta que sucedi&oacute; lo inevitable: en aquel pueblo se organizaban todos los a&ntilde;os carreras de trineo. La comarca se engalanaba cada vez que esto suced&iacute;a y entonces las gentes sencillas se adornaban con sus mejores ropas y todo tomaba el color de la fiesta. Natalia qued&oacute; maravillada ante el espect&aacute;culo del lago congelado y las monta&ntilde;as nevadas, las noches de baile y canciones. Todo aquel lenguaje de m&uacute;sica y encanto la cautiv&oacute; de modo impensado y sent&iacute;a cada d&iacute;a que pasaba que pertenec&iacute;a cada vez m&aacute;s a todo aquello. Nunca hab&iacute;a o&iacute;do nada igual en los eternos c&iacute;rculos del infinito. En uno de esos d&iacute;as de algarab&iacute;a y alegr&iacute;a iban paseando por ah&iacute;; cada tanto alguien se acercaba a saludarlo a Lucky- &eacute;l era el perro de todos. En cada lugar en donde estuvo hab&iacute;a dejado su huella y las personas le mostraban su agradecimiento. Natalia lo acompa&ntilde;aba en su aspecto terrenal haci&eacute;ndose pasar por la nueva due&ntilde;a del perro. En eso, un joven muy agradable de la mano de un ni&ntilde;o se acerc&oacute; a ellos; el ni&ntilde;o fue el primero que lo reconoci&oacute;:</p>
<p>
<p>&iexcl;T&iacute;o, el fue el perro que me cur&oacute;&hellip;a &eacute;l lo acompa&ntilde;aba el &aacute;ngel! &ndash; Entonces, la observ&oacute; detenidamente a Natalia&hellip;.Y ella &ndash;ahora parec&iacute;a evocar su rostro de entre los recuerdos de la fiebre : &rdquo; ella era el &aacute;ngel. &iexcl;Es verdad! Cuando nadie la mira, le crecen las alas y canta de un modo que no he olvidado.&rdquo;</p>
<p>
<p>Joaqu&iacute;n se sonre&iacute;a mientras miraba dulcemente a Natalia&hellip; &ldquo; Sos tan hermosa que casi le creo&rdquo;- le dijo sonriente.</p>
<p>
<p>Ella a su pesar se ruboriz&oacute;, era la primera vez que le hablaban de ese modo y le result&oacute; tan agradable que sin saber porqu&eacute; dese&oacute; verlo nuevamente. Su coraz&oacute;n de &aacute;ngel empez&oacute; a sentir la complacencia del halago previa a las mieles del amor. Se sinti&oacute; extra&ntilde;amente conmovida.</p>
<p>
<p>Se despidi&oacute; r&aacute;pidamente de ellos y se fue, acaso asustada de lo que sinti&oacute;. Lucky estaba pendiente de cada movimiento que el naciente amor imprim&iacute;a a su coraz&oacute;n.</p>
<p>
<p>De pronto, un sordo griter&iacute;o la sac&oacute; de sus cavilaciones. Lo supo inmediatamente. Se acerc&oacute; al lugar en donde se hab&iacute;a amontonado la gente. La tarde se despedazaba entre oscuros nubarrones que presagiaban tormenta sobre las monta&ntilde;as cercanas. Joaqu&iacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do a las aguas heladas y hab&iacute;an rescatado su cuerpo inerte que descansaba sobre el hielo. Natalia lleg&oacute; hasta &eacute;l caminando entre la gente que le abri&oacute; paso y, al arrodillarse sinti&oacute; que el cielo oscuro y brumoso se abr&iacute;a amenazadoramente sobre ella: &ldquo;Este hombre ha cumplido su destino y nada debes hacer, ya lo sabes&hellip;&rdquo;</p>
<p>
<p>Nunca la voz de Dios le son&oacute; tan grave en su atronadora majestad, ni le hab&iacute;a causado tanta tristeza, tanto dolor: &iquest;Acaso se estaba humanizando? &iquest;As&iacute; dol&iacute;a ser humano?</p>
<p>
<p>Lucky, que tambi&eacute;n hab&iacute;a o&iacute;do la advertencia se limit&oacute; a observar qu&eacute; har&iacute;a aquel ser todo bondad&hellip; &iexcl;pero desobedecerle a El! &iexcl;Eso s&iacute; era ir demasiado lejos! Natalia no lo pens&oacute; m&aacute;s: todav&iacute;a arrodillada sobre Joaqu&iacute;n lo observ&oacute; sin desesperaci&oacute;n: mir&oacute; conmovida aquel cuerpo quieto y mojado, helado; los ojos amables ahora fr&iacute;os y desmesuradamente abiertos en su postrer intento por respirar, la boca entreabierta y azulada de donde ya no sal&iacute;a ni un leve suspiro&hellip; apoy&oacute; levemente una de sus manos sobre la frente &hellip; de pronto una enceguecedora claridad los envolvi&oacute; a todos; el calor que emanaba de las manos de Natalia le devolvi&oacute; la vida a Joaqu&iacute;n. Murmullos de alegr&iacute;a y admiraci&oacute;n llenaron el fr&iacute;o helado de la tarde. Daniel, el ni&ntilde;o que hab&iacute;a sorprendido su misterio, la abraz&oacute; agradecido:</p>
<p>
<p>Gracias&hellip; &iexcl;Sos tan buena! Mi t&iacute;o Joaqu&iacute;n es la &uacute;nica persona que tengo en el mundo. &iexcl;Te amo! Natalia, al sentirse envuelta en ese abrazo infantil en donde se mezclaba el m&aacute;s puro amor y el agradecimiento, supo que estaba en el sitio en donde quer&iacute;a estar para siempre&hellip; sinti&oacute; que le ca&iacute;an l&aacute;grimas de felicidad, agradecimiento y tristeza&hellip;. Pero los &aacute;ngeles no saben lo que son las l&aacute;grimas&hellip;se asust&oacute;&hellip;</p>
<p>
<p>&iquest;Qu&eacute; me pasa? Y el misterio se asom&oacute; a sus pupilas acostumbradas a la silenciosa eternidad azul de las estrellas.</p>
<p>
<p>Pasa &ndash; le dijo Lucky- que est&aacute;s llorando porque sobre todos tus sentimientos hay uno m&aacute;s fuerte que te devora, porque es fuego en tus entra&ntilde;as: est&aacute;s enamorada.</p>
<p>
<p>Nada contest&oacute;. Lo ayud&oacute; a Joaqu&iacute;n a levantarse del suelo, tom&oacute; en brazos al peque&ntilde;o y junto con aquel perro misterioso que navegaba dentro del coraz&oacute;n de los &aacute;ngeles se marcharon hacia la casita que los esperaba a orillas del lago&hellip;La nieve empez&oacute; a caer, lenta, eterna, infinita, difuminaba los caminos, alejaba el horizonte, acercaba el infinito. La aldea ya ten&iacute;a su milagro, el cielo acababa de perder un &aacute;ngel&hellip;</p>
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		<title>La camisa roja</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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<p>Debi&#243; verlo s&#243;lo &#233;l porque el resto del aforo ni pesta&#241;e&#243;; segu&#237;an atentos al desarrollo de la funci&#243;n como si nada hubiese sucedido. Una escena que se alargaba m&#225;s de la cuenta hizo que desviase la mirada un instante hacia la parte de arriba, a una zona vac&#237;a de p&#250;blico. La aparici&#243;n fue fugaz, un rojo asomo apenas perceptible detr&#225;s de una de las columnas de uno de los palcos, pero suficiente para que &#233;l lo descubriese. At&#243;nito por la...
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<p>
<p style="text-align: justify;">Despu&eacute;s de la visi&oacute;n y tras varios minutos en los que el asiento parec&iacute;a estar quem&aacute;ndole el trasero decidi&oacute; levantarse y abandonar el patio de butacas. Aunque pidi&oacute; disculpas, su marcha le cost&oacute; un reproche por parte de su estupefacta novia y varios comentarios admonitorios de los asistentes que ocupaban los asientos de la misma fila y a los que no les qued&oacute; otra que ponerse en pie para facilitarle el paso. Sali&oacute; al vest&iacute;bulo nervioso, sin saber qu&eacute; hacer a continuaci&oacute;n, con el reconcomio acerca de lo que hab&iacute;a visto. El momento de duda se disip&oacute; en cuanto se percat&oacute; de un cartel que se&ntilde;alaba la direcci&oacute;n de las escaleras de acceso a la zona superior. Sigui&oacute; la indicaci&oacute;n y subi&oacute; las escaleras despu&eacute;s de echarle un vistazo a un plano de evacuaci&oacute;n del edificio. Calcul&oacute; la altura a la que hab&iacute;a descubierto la figura y supuso que hab&iacute;a sido en la galer&iacute;a, por lo que continu&oacute; su ascenso. Dej&oacute; atr&aacute;s la zona de palcos y sigui&oacute; subiendo las escaleras hasta que se top&oacute; con una cadena que imped&iacute;a el paso. La salt&oacute; sin dudarlo estando a punto de trastabillar. Ascendi&oacute; un nuevo tramo de escaleras que desemboc&oacute; en un pasillo por el que se distribu&iacute;an las entradas a los diferentes palcos de la galer&iacute;a. El corredor estaba en penumbra; la &uacute;nica luminosidad la aportaban las tenues luces de emergencia contenidas en unas cajas de pl&aacute;stico corrugado y semitransparente. Camin&oacute; con sigilo a lo largo del mismo. Cuando lleg&oacute; a la puerta en la que cre&iacute;a poder hallar su visi&oacute;n, la abri&oacute; cuidadosamente despu&eacute;s de insuflarse unos &aacute;nimos silenciosos que trataban de alentar su curiosidad. La puerta cedi&oacute; sin ning&uacute;n ruido. La luz amortiguada procedente del escenario asom&oacute; lentamente a trav&eacute;s del hueco que se iba ensanchando. Entr&oacute; decidido. El palco estaba vac&iacute;o, as&iacute; que respir&oacute; aliviado. Se dijo entonces que deb&iacute;a haberse equivocado en su visi&oacute;n, pues estaba convencido que &eacute;se era el lugar donde hab&iacute;a cre&iacute;do verla. Para comprobarlo asom&oacute; la cabeza hacia el patio para verificar si era o no la posici&oacute;n correcta. Y, efectivamente, all&iacute; abajo estaba su novia, justo en el &aacute;ngulo en el que esperaba hallarla. Por tanto no se hab&iacute;a equivocado. De repente sinti&oacute; un fr&iacute;o helador a su espalda. No quiso girarse, pues el p&aacute;nico le ten&iacute;a agarrotado. Tampoco pudo decir nada, ni siquiera gritar, como si las palabras se le hubieran congelado en la garganta. Finalmente consigui&oacute; girar la cabeza un poco. Por el rabillo del ojo apreci&oacute; un rojo intenso; era una manga, la cual formaba parte de una camisa, una camisa que vest&iacute;a a una figura evanescente que flotaba en el aire y cuyos pies desaparec&iacute;an en el &eacute;ter.</p>
<p>
<p style="text-align: justify;">&ndash;Pero&hellip;, pero&hellip; &ndash;No pudo articular otra cosa a causa del nerviosismo&ndash;. Yo le conozco.</p>
<p>
<p style="text-align: justify;">La figura, que parec&iacute;a llevar colocado un casco en la cabeza y asir un tel&eacute;fono de los antiguos de disco, dibuj&oacute; una sonrisa franca y dijo tras acomodarse el auricular:</p>
<p>
<p style="text-align: justify;">&ndash;&iquest;Es que es usted el enemigo?</p>
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		<title>El cumpleaños de Rafa</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 16:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Interplanetaria]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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<p>&#8211; &#161;Qu&#233; vac&#237;a est&#225; la carretera hoy! &#191;No? &#8211; dijo Rafa.&#8211; Cierto &#8211; contest&#233;.Lo que a&#250;n no sab&#237;amos es que hoy, a parte de ser el cumplea&#241;os de Rafa, se hab&#237;a acabado el mundo&#8230; o casi. Aquel [en principio] fue un d&#237;a normal. Rafa y yo trabajamos en la misma empresa, Synth Space communications, somos programadores web. Este jueves era como cualquier otro: poco trabajar y mucho estar en la cafeter&#237;a. Como siempre, diez minutos antes de las cinco, nos...
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<p>Aquel [en principio] fue un d&iacute;a normal. Rafa y yo trabajamos en la misma empresa, Synth Space communications, somos programadores web. Este jueves era como cualquier otro: poco trabajar y mucho estar en la cafeter&iacute;a. Como siempre, diez minutos antes de las cinco, nos escapamos de la oficina [para no pillar atasco.] Pero hoy hab&iacute;a algo raro, aunque tardamos un tiempo en descubrirlo.</p>
<p>Bajamos al parking y nos montamos en el BMW de Rafa. Es un coche c&oacute;modo, confortable, elegante. Como a diario, Rafa encendi&oacute; el GPS [aunque se sab&iacute;a el camino al dedillo] y salimos. Fue al llegar a la \&#8221;rotonda del atasco\&#8221; [bautizada as&iacute; por lo obvio] cuando nos dimos cuenta que aquel d&iacute;a estaba mal. Y es que hoy&#8230; no hab&iacute;a ni un solo coche.</p>
<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; vac&iacute;a est&aacute; la carretera hoy! &iquest;No? &#8211; dijo Rafa.<br />&#8211; Cierto &#8211; contest&eacute;.</p>
<p>Avanzamos unos kilometros sin decir palabra. Escrutamos atentamente cada lugar que estaba dentro del alcance de nuestros ojos. Y los &uacute;nicos seres vivos que parec&iacute;an quedar sobre la Tierra eramos Rafa, yo, y la voz de Prince que sal&iacute;a del equipo de m&uacute;sica del coche.</p>
<p>&#8211; Esto es imposible &iquest;D&oacute;nde est&aacute; todo el mundo? &#8211; pregunt&oacute; Rafa.<br />&#8211; Ni idea &#8211; dije. Lo cierto es que aquella situaci&oacute;n era bien inc&oacute;moda. Muchas veces hab&iacute;a imaginado algo parecido, el fin del mundo. Pero me imaginaba que quedar&iacute;a con mi novia, no con Rafa. \&#8221;&iexcl;A ver como repoblamos el mundo!\&#8221; pens&eacute;.</p>
<p>Rafa condujo hasta el centro de la ciudad. Calles desiertas&#8230; nada, ni un ser vivo. Ni personas, ni animales. Parec&iacute;a que no hab&iacute;a ni viento. La ciudad estaba como siempre, cada cosa en su lugar, pero sin un alma, por lo tanto [deduje] que no hab&iacute;a sido una bomba ni nada as&iacute;. No hab&iacute;a nada roto [como cabr&iacute;a esperar del impacto de una bomba o un meteorito, o de una revuelta creada a partir de una evacuaci&oacute;n de urgencia de la ciudad -como en las pelis de cataclismos, que a mi me gustan mucho.-] Simplemente parec&iacute;a que todo el mundo se hubiese evaporado sin m&aacute;s.</p>
<p>Por tres d&iacute;as estuvimos vagando, sin encontrarnos a nadie. En aquel aquel mes de abril, poco a poco, un odio mutuo empez&oacute; a morar en nuestros corazones. La tensi&oacute;n se pod&iacute;a respirar.</p>
<p>&#8211; O nos damos de ostias, o te vienes a mi casa a echar una partida a la Play &#8211; propuso Rafa.<br />&#8211; Tienes raz&oacute;n, primero unas partidas, y luego, si eso, nos matamos a palos.</p>
<p>Llegamos a casa de Rafa. Abri&oacute; la puerta, todo estaba oscuro. Al pulsar el interruptor y encender la luz&#8230;</p>
<p>&#8211; &iexcl;&iexcl;&iexcl;SORPRESA!!! Rafael, hijo, &iquest;d&oacute;nde te hab&iacute;as metido? Llevamos 3 d&iacute;as esperando a que vengas para celebrar tu cumplea&ntilde;os. &iquest;No ves que est&aacute; aqu&iacute; todo el mundo?</p>
<p>Efectivamente, all&iacute; estaba todo el mundo, esperando para celebrar el cumple de Rafa.</p>
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