Infernaliana

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Dentro de la pequeña panoplia de las colecciones especializadas, me gustaría destacar una pequeña y elegante de la editorial Celeste: Infernaliana.

El director de la colección Roberto Cueto, ha seleccionado unas muy recomendables antologías y novelas de célebres escritores de la Edad Dorada de la literatura Gótica. Siguiendo unos parámetros similares a los de la colección Gótica de Valdemar, Cueto se ha decantado arriesgadamente por títulos, en principio, menos comerciales y reconocidos, que la mentada editorial, pero con un exquisito cuidado en la presentación que, además, añade un pequeño ensayo introductorio.

El sudario de hierro y otros cuentos góticos es la primera incursión en los oscuros mundos de horror de la colección. Se trata de una loable antología que reúne a un grupo de magníficos cultivadores de lo gótico. El clérigo protestante Charles Robert Maturin (célebre por Melmoth el errabundo), James Hogg, J. Sheridan Le Fanu y Edward Bulwer Lytton, entre otros, constituyen el punto fuerte de la antología.

Si es gracias a Drácula que recordamos a Bram Stoker, sería importante señalar la desigual compilación de relatos que aparecen en Muerte entre bastidores y otros cuentos macabros. Si no llegan a la brillantez de la aventura del conde transilvano, constituye un buen botón de muestra de su fértil imaginación.

Melodramas góticos, aventuras y romanticismo aparecen en la novela Ernestus Berchtold o el moderno Edipo de John Polidori, destacable e interesante obra del cronista de Lord Byron.

Sobre el mito de la criatura creada por restos humanos se nutre la antología Frankenstein otros relatos inéditos. Afortunada e inteligente visión desde prismas diferentes.

El francés Honoré de Balzac contribuyó al estilo gótico con El hechicero. Béringheld recorre el mundo alimentándose de la energía de los hombres. Con pasajes y escenarios realmente evocadores, en un momento álgido dentro de la obra del francés. Altamente recomendable.

Una de las portadas más fieles al contenido del libro que presentan. Los misterios de Londres se fomenta en la típica obra folletinesca francesa, con numerosas intrigas y un Londres de telón de fondo envuelto por una espesa niebla. Paul Féval es uno de los mejores cultivadores fantásticos del país vecino. Imprescindible.

Infernaliana no podía dejar de lado el rentable mundo de los vampiros femeninos y se lanza al mercado con Cuentos de Vampiras. Sin llegar a la altura de la homóloga que publicaría por esas fechas Valdemar, la antología de Celeste es un botón de muestra también de efectivo interés.

Que la literatura fantástica española es escasa y de poca vocación, es todo un hecho. Sin embargo, El esqueleto vivo y otros cuentos trastornados viene a echar por tierra la leyenda. Claro que el resultado no es el esperado y, entre sus páginas podemos encontrar una desafortunada visión de las letras fantásticas. Relatos de corte detectivesco, humorístico o, simplemente realistas, con tintes macabros. Ildefonso Ovejas, José Fernández Bremon y Carlos Coello, son algunos de los responsables. Muy desigual.

El creador de Los tres mosqueteros Alexandre Dumas escribió una novela gótica muy del gusto de época titulada El castillo de Eppstein. Con las elementales dosis de aventuras, añádase un regusto por lo macabro y lo sombrío, tragedias familiares y un gótico castillo.

Una grata sorpresa es la novela del poeta Percy Bysshe Shelley, St. Irvyne o el Rosacruz, una novela atípica y popular. Con enorme oficio.

El último volumen aparecido hasta la fecha es El verdugo y otros cuentos siniestros. Una antología que reúne a lo más granado de la literatura francesa de la época con sumo acierto. Rica y elegante.

Interplanetaria

3 Opiniones

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  • Sable
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    La colección empezó muy bien es verdad. Pero rápidamente experimentó un declive de calidad. La antología frankestiniana reune una colección de relatos muy desiguales y algunos de ellos son antiguallas sin ningún valor que no sea su vetustez. Creo que por la escasísima calidad de algunos de los títulos elegidos es por lo que nunca ha despegado bien esa colección, en contra de la Gótica de Valdemar, que con sus errores, como todos, ha mantenido una línea mucho más interesante.

  • Vidal
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    Coincido contigo, en parte me recordó mucho a los libros de Valdemar por lo cuidado de la edición. Creo que la colección en su conjunto es bastante buena, tanto en la elección de títulos como en el esmero con el que se trataba al libro. Ahora bien, no es menos cierto que, poco a poco, fue perdiendo fuelle.

  • Lucius
    on

    Bastante de acuerdo. Un par de libros que ojeé me parecieron infumables.

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