La transformación perturbadora

garabato
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Caza es el nombre de guerra elegido por Philippe Cazamayou (París, 1941), uno de los ilustradores y dibujantes más sobresalientes y personales del fantástico y la ciencia-ficción del siglo XX. Haciendo bueno el tópico, Caza no es un autor demasiado conocido en nuestro país, ni entre los aficionados al cómic ni entre los devotos de la ciencia ficción. En 1970 aparece su primer álbum y no tarda en dar el salto a una cabecera mítica de la B.D.: Pilote, comenzando el número 602 serie de seis episodios delirantes. Compagina la viñeta con la ilustración, regalando portadas para la editorial OPTA en títulos míticos del pulp americano, como Jirel de Joiry de Catherine L. Moore, trabajo que desempeñó con notable talento y una capacidad singular para reflejar el espíritu de una época, lo cual no es de extrañar si se tiene en cuenta que una de sus máximas referencias estéticas fue el mítico ilustrador Virgil Finlay.

Otras influencias destacables son Harlan Ellison y los mitos en general, todos aquellos que forman parte de la memoria colectiva del hombre. Su entrada en Métal Hurlant (1978) resultó decisiva para que abandonara el blanco y negro y pudiera fraguar una paleta de colores personalísimos, ocasionalmente ferrosos y siempre sensitivos, respondiendo a un estado de ánimo. Aunque su serie Le monde d´Arkadi tiene más trascendencia para el lector de ciencia-ficción, lo cierto es que en España sólo hemos visto fugazmente unas gotas de su talento en la añorada revista Tótem, en los ya lejanos setenta, y Los tiempos ominosos. Paupérrimo bagaje para tanto talento, sin duda.

La primera, Chronique de la vie de Balieu, narra las aventuras y desventuras (absurdas y surrealistas) de un trasunto de su autor, que vive en una ciudad dormitorio, contraponiendo a éste la realidad de los ciudadanos que ya se han adaptado la estupidez y banalidad de la vida moderna.

En el fondo, Los tiempos ominosos, una obra a color de más de cien páginas, que también refleja la obsesión por contraponer la vida gris, los Oms, con sus búnkeres y murallas, simbolizan la tecnocracia y la alienación de la máquina, y la vida real, lo que se aleja de la monotonía y se aproxima a la vida. Pero no adelantemos acontecimientos.

Aunque la similitud precisa ciertos matices, su obra tiene ciertos elementos comunes con las historias de Clark Ashton Smith, por ciertos toques ambientales y la crueldad que gasta el autor (esto se nota especialmente en Nocturno, una de las historias de transición, y Equinoccio). La poética y la belleza de las imágenes de este cómic recuerdan los mundos evanescentes y en decadencia de Smith. Aunque exista un distanciamiento, y no total, en lo argumental, la belleza gráfica de la obra deja el mismo sabor de boca que los cuentos del norteamericano.

El conjunto de la historia refleja la decadencia de un mundo, la Tierra, cuando gravitaba cada más lentamente sobre sí misma. Y allí estaban los Oms, los habitantes del crepúsculo, blindándose continuamente tras las murallas y la tecnología. Si en Nubes, una bellísima historia en la que un niño Om, todavía con fuertes reminiscencias humanas, consigue la empatía con las nubes y su idioma aunque sea veneno para su mundo, posteriormente en Las alas de los otros, historia del último encuentro sexual de En o y Llible, veremos la renuncia al amor y a una forma de vida natural para guarecerse tras una cúpula. La esterilidad de sus esfuerzos por aislarse, pues la realidad de los otros, seres de leyenda y ensueño que apuestan por un vida más hermosa., regida por la magia de la pasión, de la carne. Pese a todo, la historia rezuma optimismo, pues prevalece lo natural, aunque la última historia, L’Lobo (1997), resuma una dureza escéptica.

Sólo queda invitar a su adquisición al lector de estas líneas, e indicar que mis historias predilectas son, siendo fiel a mis filias, El flautista (una recreación amarga del flautista de Hamelín, con una impactante viñeta final que muestra el precio que ha pagado por la flauta), Mandrágora (un tour de force impresionante y un delirio gráfico sublime) y Equinoccio (en la que recrea el mito de las sirenas utilizando la leyenda del caballo de Troya). Puntada a puntada, va tejiendo una historia que perturba y desasosiega. Y es que el argumento definitivo es la transformación de un mundo cobarde que, ciudad tras ciudad, cae en el abismo y se convierte (no en vano los Oms son blanquecinos y repugnantes, un reflejo físico de su abulia, cada vez más y más alienados) en otro más hermoso, el que pueblan «Los otros», los seres de fantasía. Uno puede compartir las vacilaciones finales que el autor refleja, en especial por su última historia, pero a todos nos gustaría creer que pudiera ser así.

Interplanetaria

8 Opiniones

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  • Caesar
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    Ayer pasé por una librería y sí tenían todavía ejemplares. Y al leer el artículo me pasé por la web y estaba disponible, a 12 euros. Esta vez creo que hablas de un cómic que se puede adquirir con facilidad. Por cierto, a mí el color de Caza me recuerda un poquito a Bilal.

  • Vidal
    on

    Esa duda o esa vacilación respecto a la tesis que va planteando en todo el álbum (hundimiento de la ciencia y el triunfo de un mundo más puro, más pasional, vivo) se nota muchísimo en la última historia y en la estirpación. Es como si al final no estuviera tan seguro.

  • Xuart
    on

    Sí, la estirpación quirúrgica de esa historia parece sugerir un triunfo de la tecnología, ¿verdad?

  • josemiguel
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    Descoloca más por la posición que ocupa en el álbum. En cierto modo trastoca cuanto ha ido construyendo a lo largo de las páginas anteriores.

  • I
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    Sí, todavía está localizable. No lo pillé en su momento, y lo estuve ojeando… tentador

  • Mr V
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    ¿Qué puedo decir de esta que yo considero una obra maestra del cómic, al menos uno de los cómics que más me han marcado? Recuerdo que adquirí Los tiempos ominosos hace ya cosa de unos siete u ocho años… Buf, se dice pronto, pero lo pienso bien y es uno de los cómics más veteranos que pueblan mi estantería. Yo ´simplemente´ me enamoré del estilo de dibujo de Caza, nada más verlo; además, la obra prometía ser perturbadora: y es genialmente provocativa. Un conjunto de sueños que han sido materializados antes de diluirse. Pura poesía visual. Gracias, señor Caza.

    Ah, y yo no creo que la historia de L´Lobo acabe con el triunfo de la tecnología: si observáis bien, la protagonista dice al final que recuerda su nombre y es… L´Lobo. Cuanto menos, un final ambiguo.

  • I
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    ¿Provocativa? Sí, puede ser, aunque nunca me lo pareció. Sí es rupturista y, como bien apuntas, ambigua en algunos puntos.

  • Agora
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    Estoy de acuerdo con Mr. Vertigo. Es un cómic magnífico.

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