Antología de la ciencia ficción española

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La ciencia-ficción española no alcanza su madurez hasta el cambio del milenio. O eso se afirma en esta antología que, voluntariamente, elige el mismo nombre de esa otra de Domingo Santos que reunía títulos y nombres de los años 70 y 80, para ofrecernos doce relatos de doce autores españoles actuales. La mayor parte de ellos empezó a escribir en los años 90, aunque podemos encontrar algún que otro nombre que ya hacía más que sus pinitos en los 80.

Esta vez ha sido Minotauro la que se ha decidido a lanzar la antología, con Julián Diez como recopilador, dentro de una política firme, al haber entrado en el grupo Planeta, de abrir la editorial a autores españoles de ciencia-ficción. Tanto los autores como los títulos son un buen muestrario del abanico que ha supuesto la eclosión de la cf española en los años 90 y la temática de los relatos va de la ciencia-ficción intimista a la space-opera, pasando por el ciberpunk. La mayoría de los relatos datan de entre cinco y quince años, y sus autores han seguido, desde entonces, caminos muy distintos: unos siguen escribiendo cf a todo ritmo, otros han derivado hacia otras literaturas y no falta alguno que, en la práctica, casi ha dejado de escribir.

Es decir, este libro, como corresponde a una antología, es una foto fija de un momento y lugar literarios concretos, y como tal ha de ser abordada.

ANTICIPO:
Trueno pesaba casi noventa kilos, y bajo su piel no se escondía ni un gramo de grasa. Su cuerpo parecía tallado en granito, todo músculo y fibra. Claro que se trataba de un moloso, un gigante entre los perros. Su raza había sido cuidadosamente seleccionada, generación tras generación, no solo en lo concerniente al físico, si bien esa era una cuestión importante, sino teniendo en cuenta también ciertas peculiaridades del carácter. Por eso Trueno era tan extremadamente agresivo con los extraños, tan territorialista, tan protector. Por eso Trueno no tenía miedo a nada. Salvo a su amo. Pero el pastor había muerto, de modo que Trueno había dejado de sentir el menor atisbo de temor hacia cualquier cosa. Sin duda era un perro muy seguro de si mismo, y con motivos.

El enemigo natural de los mastines fue el lobo, pero casi no quedaban lobos en Europa; había que ir hasta las heladas estepas rusas para encontrar las primeras manadas. Desaparecido el lobo, el hombre se convirtió en el autentico enemigo de los mastines, por lo que la misión de Trueno había consistido en defender al rebaño de los ladrones de ovejas.

Pero ya no había hombres.

Ya no había enemigos.

La tarea de Trueno carecía de sentido, aunque eso, por supuesto, no se lo había dicho nadie. ¿Un mastín para ahuyentar zorros? Como matar moscas a cañonazos. Claro que, bien mirado, si había enemigos. Parafraseando un viejo dicho latino: canis cane lupus. El perro es un lobo para el perro.

Ocurrió tres años después de la muerte del pastor. Brezo, por aquel entonces, se había convertido en un vigoroso animal, y también en un maestro del pastoreo. Rayo y él dominaban el rebaño con la precisión de un coreógrafo. Eran un equipo, una unidad perfectamente conjuntada. En cierto sentido ovejas y perros formaban un sólo organismo, una gestalt intachable en la que todo marchaba como un reloj. Hasta que los desmedidos fríos de aquel invierno trajeron la desgracia.

La nieve había cubierto no sólo los prados altos, como solía ocurrir todos lo inviernos, sino también los pastizales mas bajos que se extendían al pie de las montañas. De modo que había que descender más aún, hasta el valle, para encontrar algo de hierba libre de nieve.

Rayo conocía el camino. Con la ayuda de Brezo y la protección de Trueno, condujo el rebaño en dirección a los bosques del llano, hacia lo que habían sido los dominios del Hombre. Durante el camino cruzaron un pequeño pueblo. Varias casas tenían el tejado hundido y cuatro o cinco esqueletos humanos se desperdigaban por la calle principal; aquellos cadáveres tenían una década de antigüedad. Había tres coches aparcados y un camión, todos ellos con los neumáticos desinflados. En el patio de una de las casas un triciclo infantil se herrumbraba a la intemperie.

A la salida del pueblo encontraron los restos devorados de un potrillo, muerto hacía no más de una semana. Trueno se acercó y lo olfateó con visible interés. Su aparente indolencia quedó borrada al instante. Levantó la cabeza y la movió a izquierda y derecha, aspirando el aire de la mañana en busca de señales y presagios. Luego comenzó a trotar de un lado a otro, husmeando cada rincón del camino.

Continuaron la marcha, pero Trueno, esta vez, no se limitaba a caminar tranquilamente unos metros por detrás del rebaño, sino que lo hacía delante, atento a todo, en tensión.

El grupo de perros les sorprendió en la linde del bosque, cerca de un arroyo. Surgieron de entre los árboles, silenciosos y hambrientos. Eran once, la mayor parte mestizos de tamaño medio. Pero el jefe… ah, el jefe era distinto. Se trataba de un San Bernardo de pura raza y era tan inmenso que hasta Trueno parecía pequeño a su lado.

Los perros salvajes comenzaron a desplegarse formando un semicírculo. Un coro de gruñidos y chasquidos de dientes recorrió la arboleda. Rayo y Brezo, aterrorizados, intentaban que las ovejas no huyeran desperdigandose por el bosque. Eran once perros contra tres. Cierto es que había dos cachorros en el grupo, lo que dejaba las cosas en una proporción de tres a uno. Un balance de fuerzas muy desigual. Pero claro, entre los perros las cosas no son tan numéricamente simples.

Trueno, la cabeza en alto y la vista fija en el San Bernardo, se adelantó unos pasos, interponiéndose entre los predadores y el rebaño. Durante un par de minutos nadie se movió. De no ser por el bullir de las ovejas, la escena hubiera parecido un fotograma congelado. El primero en atacar fue un mestizo de buen tamaño, probablemente el segundo en el mando. Se abalanzó súbitamente contra Trueno, gruñendo y ladrando. Pero en el último instante, antes de llegar a la altura del mastín, hizo un quiebro y retrocedió unos metros, para de nuevo volver a atacar y de nuevo volver variar, en el último momento, el rumbo de su acometida. Estaba tanteando a su contrincante, y lo que pudo observar en él no le gustó nada. Trueno, como un guerrero zen, no había movido ni un sólo músculo. De hecho, ni siquiera había mirado al mestizo mientras le atacaba. Se limitaba a permanecer ahí, inmóvil como un ídolo de piedra. El mestizo se detuvo y agachó la cabeza, gruñendo por lo bajo. Lentamente comenzó a girar en torno al mastín. Y, de súbito, igual que un latigazo, se lanzó hacia delante, la boca abierta mostrando los colmillos grandes como navajas, e intentó lanzar una dentellada al costado del moloso.

Nadie hubiese supuesto que un perro tan grande pudiera moverse a tal velocidad. Una décima de segundo antes de que los dientes se clavaran en su piel, Trueno se giró e hizo presa en el cuello de su atacante. Luego movió bruscamente la cabeza, se escuchó un crujido seco y el cuerpo del mestizo se agitó como un trapo al viento. Trueno trazó un arco amplio con el cuello y, como quien escupe un trozo de carne, lanzó el cadáver del perro contra unas piedras.

Un murmullo de gemidos. Los perros, atemorizados, retrocedieron unos pasos. Salvo el San Bernardo que, con andar pesado y tranquilo, se acercó al cadáver del mestizo y lo olfateó casi con delicadeza.

Trueno alzó la cabeza y ladró dos veces. Su voz grave y bronca contenía una advertencia: "las ovejas son mías, no las toquéis". En circunstancias normales aquello, la muerte del mestizo a manos del gigantesco mastín, hubiese puesto el punto final a la contienda. Los perros pueden atacar en grupo a un ciervo, o a un jabalí, pero no a otro perro. Estaban en juego milenarios instintos, antiquísimas normas de conducta que establecían las reglas del combate: uno contra uno, y el ganador es el jefe. Pero el mestizo no había sido el jefe. El autentico líder era el San Bernardo. Para sortear definitivamente el peligro, Trueno tenía que luchar contra él y vencerle. Algo nada sencillo, ya que el San Bernardo pesaba ciento diez kilos y era, en todos los aspectos, más grande y mas fuerte. No obstante, aún estando en desventaja física, Trueno contaba con tres puntos a su favor: era más ágil, tenía cortadas las orejas, lo que evitaría dolorosos desgarrones, y, quizá lo más importante, aun llevaba al cuello el collar de clavos que le puso el pastor y que bloquearía cualquier posibilidad de una dentellada mortal en la garganta.

El San Bernardo se apartó del cadáver del mestizo y caminó despacio hasta situarse frente a Trueno, a no más de sesenta centímetros de distancia. Del fondo de su pecho surgía una especie de gruñido grave y profundo. Pasaban los segundos, arrastrándose cómo caracoles, y los dos gigantes permanecían inmóviles, mirándose fijamente, tensos como resortes a punto de saltar.

Súbitamente los dos atacaron a la vez. Ambos eran molosos, y comenzaron a pelear como tales. Alzándose sobre sus patas traseras, se abalanzaron el uno contra el otro, pecho contra pecho, las patas delanteras agitándose como molinetes. Trueno salió violentamente despedido hacia atrás, rodó sobre el suelo y se levantó rápido. El San Bernardo tenía demasiada masa como para competir contra él a base de empujones. Así que Trueno se abalanzó de nuevo, frontalmente, contra su rival, pero cuando este elevó su cuerpo sobre los cuartos traseros, repitiendo la táctica anterior, el guardián del rebaño lanzó una dentellada la parte baja de su costado. El San Bernardo se revolvió. Una rosa de sangre floreció sobre el denso pelo castaño. El gigante ladró, enfurecido por el dolor, y como un oso salvaje descargó una lluvia de mordiscos y empujones sobre Trueno. Este intentó esquivarlos y contraatacar, pero el San Bernardo era demasiado fuerte, de modo que tuvo que retroceder, blandiendo los colmillos igual que un espadachín usa el sable para contener el ímpetu de un ataque. Pero ni aun así logró evitar que los dientes de su contrincante le desgarraran la carne, delineando decenas de heridas sobre el blanco pelaje.

Cuando unas piedras bloquearon su retroceso, Trueno se vio forzado a una acción desesperada. Eludió como pudo una dentellada salvaje y agachó la cabeza hasta besar el suelo con el hocico, ofreciendo a su enemigo la garganta aparentemente desprotegida. El San Bernardo aprovechó la ocasión y mordió con furia el cuello… para encontrarse con la dolorosa agudeza de los clavos que erizaban el collar. Gimió de dolor y apartó sus fauces sangrantes.

Fue entonces cuando Trueno, de una veloz dentellada, le arrancó una oreja.

De El rebaño, de César Mallorquí

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51 Opiniones

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  • Huascar
    on

    Es una gran iniciativa y felicito a la editorial y al antologista porque supone un empujón a la ciencia ficción española, que necesita que la den a conocer y apoyen.

  • Marcos R.
    on

    No creo que a los escritores españoles haya que premiarles por serlo. Tendrán que dar la talla.

  • mercurio
    on

    Porque lo que he leido de españoles no suele ser bueno, la verdad.

    Compre una vez un librajo de nombre raro, encudernacion de carton y un icono cutre del word en la portada solo porque era españoles y me decepcionó bastante, la verdad, salvo un par de autores, la mayoría eran pretenciosos y no contaban nada.

    Espero que los de esta antología no tengan mucho que ver con ese estilo, porque van a criar fama de malos.

  • A. L
    on

    Me parece un poco malicioso el comentario. Esto no es un fanzine con pretensiones, sino un libro sacado por una editorial de enorme prestigio y hay que alegrarse de que por fin los escritores españoles de ciencia ficción entre en las grandes editoriales. Otra cosa son ya los gustos de cada uno. Ahí hay escritores que me gustan más y otros que me gustan menos, pero eso es personal, tanto mi parecer como el del antologista. Aquí, en España, estamos todos muy rapidos al criticar, quizá porque tenemos en la cabeza lo que "nosotros hubiéramos hecho".

  • Anto
    on

    Alguien podría explicarme los criterios que han usado en esta antología. La he leido ya y mi impresión es positiva. Pero veo mucha diferencia de calidad entre unos cuentos y otros.

  • A.M.R.
    on

    Pa gustos los colores tio. Si nos ponemos asi, a cuestionar a la gente cada vez que sacan algo, conseguiremos hundir esto, que es lo que siempre se ha hecho. Yo tambien he leido el libro y es verdad que hay cuentos de calidad muy diferente, pero eso es el gusto de cada uno y si que es verdad que la recopilación es una foto fija de la ciencia ficcion española de los noventa, como dice la presentación en esta pagina.

  • B.E.L.
    on

    Cuando menos resulta pretencioso el título de la recopilación de cuentos, toda vez que por ser precisamente eso, una recopilación de relatos cortos, no puede ser una antología de la ciencia ficción española. ¿Dónde quedan pues las novelas? ¿Dónde están novelas tan excelentes como la ahora reeditada La plica de Balbino el Viejo?

  • A.M.R.
    on

    No es eso. El título es sencillamente un homenaje a la antología del mismo titulo de Domingo Santos o eso supongo, que se llamaba exactamente igual.

  • churno
    on

    "Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído". Jorge Luis Borges.

    Estoy plenamente de acuerdo con Borges.

  • churno
    on

    "conseguiremos hundir esto" ¿Qué quieres decir con "esto"? Gracias, me encantaría que me aclararas este punto y qué es "esto" para ti… y ya de paso el por qué no se puede criticar.

  • A.M.R.
    on

    Creo que primero hay que leer y luego hablar y cuando se hace justificándolo. Yo ya me lo he pillado y nos emplazo a todos aquí a dar una opinión justificada sobre los cuentos en particular y la antología en general. Todo es el movimiento de la ciencia-ficción y lo que se está haciendo con seriedad y honradez. No hay que aplaudir por aplaudir ni rebatir por rebatir. Hagamos critica y no pongamos en tela de juicio por las buenas, a eso me refería en mi anterior mensaje.

  • A.M.R.
    on

    P.D. Yo me pongo de plazo este fin de semana que tendré más tiempo para hacer una valoración aquí mismo.

  • karpin
    on

    Que pasa con JJ que no os gusta?

    pues yo le quiero

  • churno
    on

    ¿Hay un "movimiento" de la ciencia ficción? Curioso pensar y sentir el tuyo.

  • P.Barbero
    on

    Lo de siempre. En cuanto se hace una recopilación y un enteradillo no encuentra a alguien que leyó en su juventud o un vecino suyo, se molesta y desacredita al resto o a la edición… Lo de siempre.

  • A.M.R.
    on

    Lo prometido es deuda y como dije que daría mi opinión sobre la antologia el fin de semana aquí estoy. Pensaba hacerlo cuento a cuento pero ya veo que tampoco tiene mucho sentido usar scroll y scroll por lo que seré más breve.

    La antología es excelente y aunque ya había leido unos cuantos cuentos he vuelto a hacerlo con gran deleite. Yo personalmente creo que los mejores cuentos son los de César Mallorquí, León Arsenal y Juan Aguilera que son tres escritores ya asentados. Hacen justicia a sus escritores los cuentos de Daniel Mares y Ramón Muñoz, dos escritores que están labrándose un camino aunque sigo menos al segundo porque dejé hace tiempo de ser habitual de los fancines, donde por desgracia ha publicado de momento la mayor parte de su obra el señor Muñoz.

    Rodolfo Martínez es un escritor "mediano" y también le hace justicia su cuento. No los de Boix y Marin, porque son mucho mejores que los relatos seleccionados, lo contrario de Planells, que es mucho más "mediano" y gris como escritor de lo que parece por su excelente cuento seleccionado. Vaquerizo y Cotrina aún tienen que asentarse como escritores, aunque el segundo esta en antologías de hace diez años, y los dos cuentos son muy meritorios.

    Doy un ocho al señor Díez por su selección y no le doy más por varias razones. No entiendo cómo con la trayectoria de Rafael Marín no nos ha podido dar algo más brillante, que el autor gaditano lo tiene. Tampoco se entiende la inclusión de Elia Barceló, que (y por favor que alguien me corrija si me equivoco) tiene tan solo una antologia de cuentos de valor exclusivamente arqueologico y una novela poco afortunada que salieron hace muchos años. También extraña la no inclusión de Angel Torres Quesada, que lleva muchisimos años al pie del cañón y que tiene méritos suficientes para aparecer en una antologia de este tipo. Por eso un ocho y no más para el señor Díez, lo que es un gran aplauso y un cariñoso tirón de orejas.

    Un nueve para minotauro por su valor y acierto con esta antologia tan necesaria.

  • Valente
    on

    Elia Barcelo ha sacado un libro hace poco, El vuelo del hipogrifo.

  • Carlangas
    on

    Estoy de acuerdos con algunas valoraciones y con otras no tanto. Coincido en lo valioso de la antologia y me hago a mi vez la pregunta de por qué no está Javier Negrete en ella.

  • Salva
    on

    Me ha picado la curiosidad y la compraré, y ya os diré.

  • Orkidea
    on

    ¿Tienen alguna novela de cifi Mallorquí, Arsenal o Mares?

  • Ighor
    on

    Cesar Mallorquí por desgracia dejó de escribir ciencia ficción sin producir ninguna novela, porque el Circulo de jerico es una antologia de cuentos. Por suerte sus novelas juveniles tienen muchos toques fantásticos o son de género directamente.

    Daniel Mares no ha sacado ninguna novela larga que yo sepa, pero tiene unas cuantas cortas en los tomos de la upc de Nova.

    León Arsenal se dedica ahora a la novela historica y no tiene ninguna novela de género que yo sepa publicada. Lo que sí llevo años es oyendo hablar de su novela Máscaras de matar, que por lo visto es de fantasía heroica. Hace poco leí un comentario elogioso sobre ella escrito (creo) por Juan Manuel Santiago, el director de gigamesh. ¿Alguien sabe algo de esa novela, si está terminada o qué pasa con ella?

  • Totti
    on

    ¿una forma menos burra de decir mediocre?

  • W. Belloso
    on

    Leí un capitulo de esa novela en Opar, ya que lo dices a mí también me pica la curiosidad. Quizas pueda responderte el propio Arsenal, que es uno de los responsables de esta página.

  • A.M.R.
    on

    No he querido usar esa palabra porque me parece injusta. Mediocre es peyorativo, mediano quiere decir que no sonsigue cimas muy elevadas a la hora de escribir pero sin ese tufo a malo que da la palabra mediocre.

  • GANIMEDES
    on

    Me ha gustado esta antologia que a mí por lo menos me ha descubierto a un buen puñado de buenos escritores pero me parece que la calidad es un poco irregular y hay algunos cuentos que bajan (hablo desde el punto de vista de mis gustos). No estoy de acuerdo con a.r.m y el cuento de Rafael Marín me parece de lo peor de la antologia.

  • jose luis
    on

    Pienso que el criterio abordado por el antologista es, cuanto menos, decente. Me explico; los relatos en su mayoría son dignos, eso sí, algunos de ellos multieditados dentro del parámetro fandomita, pero el resultado final es moderadamente positivo.Para el lector al margen del fandom, puede ser un interesante escaparate que puede abrir o cerrar puertas, según criterios. Lógicamente Julián Díez habrá seleccionado por sus gustos extrictamente personales y, como tal, rebatibles en su mayoría por los demás. ¿Qué algunos cuentos son mas flojos que otros? Evidentemente, el paso del tiempo normalmente cambia las perspectivas.

    Desde luego yo también noto la ausencia de Javier Negrete, por ejemplo, pero globalmente tiene un aprobado, aunque sea con un 6 raspado.

  • markitos
    on

    Habitualmente no leo mucha ciencia ficción, pero arriesgué. En general, me decepcionó bastante. Leo para divertirme, y ni es para tirar cohetes ni demasiado entretenida.

  • jose luis
    on

    Estoy de acuerdo en eso. Ni hay que disparar contra los autores españoles por serlo ni premiarles por ellos, sólo ponderar sus escritos.

  • caesar
    on

    Sip. He leído mejores relatos y más cortos del señor Marín. Cosas del antologista supongo

  • caesar
    on

    Estoy de acuerdo contigo. Es muy irregular. Hay tres relatos que me gustan mucho: El bosque de hielo, Días de tormenta y Los herederos. Otro par, El rebaño y El centro muerto que parecen interesanes y dignos. Prefiero no hablar del resto porque los encuentro extremadamente flojos. Me sorprende ese desnivel.

  • laura
    on

    Bueno, no he leído mucha ciencia ficción y, seguro, que me he equivocado eligiendo este libro. Otros libros me dejaron más satisfecha. No voy a prejuzgar todo un género por un único volumen, y lamentar que sea tan irregular. En todo caso es una buena noticia su publicación, y me alegro. Señalemos como decepcionantes "Una esfera perfecta", de Eduardo Vaquerizo y "Entre líneas", José Antonio Cortina, como malo el relato de E. Barceló, y desafortunada la elección del cuento de Rafael Marín, a quien leí y disfruté hace años en Unicornios sin cabeza (creo) por recomendación de mi hermano.

  • caesar
    on

    Leo vuestros comentarios, siempre respetuosos, y no dejo de sorprenderme. Es lógico que nadie desee tirar con bala porque esta antología supone un milagro, dado lo inhabitual de esta conjunción: Cf/editorial/autor español. No deseo cargar las tintas, pero sería bueno que no perdiésemos la perspectiva. ¡Son 20 euros! Tenemos derecho a pedirles un mínimo, y muchos no dan la talla.

  • churno
    on

    Pues sí que es un poco carita la antología de marras. ¿Merecerá tanto la pena?

  • Sucubus
    on

    Pues yo voy a decir que sí merece la pena; es una foto fija, como dice la introducción que se hace en esta pagina, la foto de un momento de la cf española y merece la pena, aunque algunos de los cuentos retratados son penosos otros son buenos, muy buenos y alguno verdaderamente grande.

    Merece la pena comprarlo.

    Por cierto, ¿cuales son según tu esos cuentos malos?

  • josemiguel
    on

    Creo que la antología en sí misma es una buena noticia, y hay que ponderar su importancia con justicia y también con independencia de que a cada lector unos relatos le resultarán más gratos que otros. Eso es normal en todas las antologías.

  • luci
    on

    No entiendo de CF, de modo que yo no hubiera hecho nada mejor ni nada peor. No sé qué pintan los relatos de Barceló, Cotrina, Marín o Vaquerizo. No he logrado terminármelos. Picado por la curiosidad decidí comprármelo, y asumí que los 20 euritos eran el precio a mi curiosidad. También sé que no repetiré, estoy hablando del vil metal.

  • Caesar
    on

    Totalmente de acuerdo

  • Juanma
    on

    Hola

    Por alusiones al comentario de Ighor. Máscaras de matar continúa inédita, aunque por lo que sé es probable que esta circunstancia cambie a medio plazo. Os podréis hacer una idea de su tono general si habéis leído las anteriores novelas históricas de León (en particular Las lanzas rotas) y si tenéis en cuenta sus influencias literarias (Robert Howard, Clark Ashton Smith). No sé si será una novela perfecta, León ha madurado como autor desde la fecha en que la escribió, pero en su momento nos atrapó por la originalidad de su propuesta, por cómo trataba de hacer una fantasía bien escrita y con un argumento apetecible, y creo que cuando se publique va a seguir sorprendiendo. Si tenéis a mano alguna tienda de cómic, haced por buscar el número 2 del fanzine Opar, en el que venía un capítulo de la novela extractado en forma de relato, "Sagalea". No sería tontería colgarlo en esta web, para que los lectores se hagan una idea.

  • Juanma
    on

    Por cierto, El vuelo del Hipogrifo es un libro bastante recomendable.

  • churno
    on

    "argumento apetecible" dices. ¿Cuál es ese argumento?

  • J. D
    on

    Hola a todos

    En primer lugar, agradeceros a todos el interés en el libro. el hecho de que se comenta y se debata es positivo, especialmente si es para señalar la posibilidad de haber incluido cuentos mejores… eso es señal de que los hemos tenido en la ciencia ficción española reciente.

    Me gustaría responder a algunos de los comentarios que habéis hecho aquí que creo que puedo aclarar.

    -Javier Negrete no está por la simple razón de que sus mejores aportaciones al género son muy largas. Si incluía una de sus novelas cortas, caían tres autores. Considerando que Minotauro publicará una novela suya el mes que viene, decidí prescindir de él. Es una decisión personal que asumo. Si hubiera tenido espacio, hubiera incluido no sólo a Negrete, sino también a Félix Palma y Carlos Castrosín.

    -Elia Barceló no sólo tiene una antología, sino dos novelas. su influencia en el género es muy importante, y os sorprendería saber la cantidad de gente que es el único autor español de cf al que conoce -a mí me sorprende- .

    -No entiendo qué problema hay en el título. Es una antología: esa palabra no supone que sea lo mejor, o lo más representativo. "Colección de piezas escogidas", dice el diccionario. Y eso es todo.

    -La inclusión del relato de Rafael Marín está siendo especialmente discutida. En parte, la elección de ese cuento es debida a que fue escrito a principios de los ochenta, y quería contar con algo de ese momento concreto. Y también al hecho de que, aunque Rafa tiene bastantes cuentos mejores, no muchos de ellos son de cf. Es muy posible que me equivocara, claro.

    -El libro es más caro de lo que yo hubiera querido, por supuesto; dado que en un proyecto así los autores no ganan demasiado dinero -hay un reparto, evidentemente-, creo que todos hubiéramos preferido un precio más económico y una mayor difusión. En cualquier caso, es el precio estándar al que están apareciendo las novedades de la editorial.

    Y creo que eso es todo, lamento que haya lectores que no hayan disfrutado el libro, pero supongo que comprenderéis que me parece algo perfectamente lógico y no me hace dudar demasiado de las decisiones tomadas. Lo que sí puedo decir es que el libro está teniendo una buena acogida en medios y está consiguiendo su pequeña función de abrir un poco la puerta hacia fuera.

    El jueves, a las 13:00 horas, estaré en un chat en la página web de El Mundo y estaré encantado de responder cualquier otra cuestión sobre la antología. Un saludo a todos

    Julián Díez

  • J.D
    on

    La no inclusión de Angel Torres Quesada es debida a que aparecía ya en la antología de Domingo Santos "Lo mejor de la cf española", que recoge obras anteriores a 1982. Decidí que no repitiera ningún autor de aquellos.

  • kote
    on

    Es un criterio muy respetable, aunque también es una pena. Sin duda, Ángel no es un fino estilista. Por fortuna compensa eso con una indudable capacidad para divertir, intento en lo que habitualmente sí naufragan los autores de esta antología.

  • jose luis
    on

    Pienso que hay alguna excepción en tu comentario ya que, por mi parte, he encontrado sumamente entretenidos varios de los cuentos, no todos, pero sí algunos…

  • markitos
    on

    Sí, me parece oportuno ese comentario, para que no paguen unos por otros. Hagamos justicia a los tres o cuatro relatos que se salvan.

  • markitos
    on

    Sí, me parece oportuno ese comentario, para que no paguen unos por otros. Hagamos justicia a los tres o cuatro relatos que se salvan.

  • MD
    on

    Eso de "la indudable capacidad para divertir", es un concepto muy discutible. A mí Torres me aburre soberanamente. Es un autor que se apalancó en las novelas de a duro y no ha sido capaz de salir de ahí.

  • markitos
    on

    bueno, vale, estoy equivocdo. Utiizalaré otras palabras, digamos el centro de gravedad de su narrativa no es su ombligo.

  • jose luis
    on

    Justo lo que me ocurre a mí con un par de cuentistas de la antología y, parece ser, son canela fina.

  • Lobo
    on

    Cierto, muy cierto. Pero sabe a poco, y me explico. Buena parte de los miembros de foro parece celebrar, directamente o indirectamente, la publicación como un notorio éxito. No voy a discutir esa afirmación porque no entiendo mucho de eso. Pero yo soy lector que picotea en este género de vez en cuando, y sólo sé que me he dejado la mitad de relatos sin leer, y que me he gastado unos euros que me eran muy queridos.

  • Brutus
    on

    Me he perdido un poco. ¿Qué es lo que no te gusta? ¿La antología en sí como conjunto? ¿El concepto de la antología? ¿Todos y cada uno de los cuentos o al menos una parte significativa de los mismos?

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