Cielo de singularidad

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Es el siglo veinticinco. La humanidad ha sido revolucionada por el contacto con el Eschaton, una casi omnipotente inteligencia artificial capaz de controlar los viajes en el tiempo. Mientras, en la Nueva República, toda la tecnología avanzada excepto la necesaria para el viaje interestelar ha sido prohibida. Pero el decadente mundo de Rochald, una colonia de la Nueva República, ha sido revolucionado por la influencia de una misteriosa inteligencia alienígena, El Festival, aparentemente dispuesta a concederles cualquier cosa imaginable a cambio de muy poco. La Nueva República reacciona enviando su flota a través del tiempo para coger al Festival por sorpresa. El ingeniero espacial Martin Springfield y la diplomática de las Naciones Unidas Rachel Mansour abandonan la Tierra y se dirigen al mundo capital de la Nueva República, con la misión de evitar la crisis o sabotear la flota de guerra de la Nueva República a toda costa.

Charles Stross es uno de los máximos exponentes en la actualidad de la ciencia ficción del tercer milenio y un destacado integrante de la nueva ola de autores influidos por la revolución de la red. Sus obras son un exuberante despliegue de conocimientos y de intriga tan perfectamente entrelazados que atrapan y mantienen en vilo al lector hasta el final.

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Interplanetaria

1 Opinión

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  • Vengador
    on

    El argumento, más o menos, es que estamos en un universo donde tras una singularidad han aparecido distintos grupos humanos en distintos planetas y han evolucionado por su cuenta, de éste modo tenemos una suerte de planetas o agrupaciones planetarias equivalentes a países aislados.

    Ésta Nueva República en la que empieza la trama es una especie de Rusia prerevolución, pero con viaje interestelar: una república corrupta, extremadamente represiva, gobernada por élites aristocráticas e incompetente a la que ante una crisis no se le ocurre otra cosa que mandar una anticuada flota de acorazados en un rocambolesco viaje para darse de bruces contra un enemigo superior. Para colmo, como al frente hay que poner a alguien con título noviliario, la comanda a un vejete que fue competente en su juventud pero que chochea ya…

    Sí, si a alguien le recuerda ésto a la batalla de Tsushima de la guerra ruso-japonesa de 1905 (donde el Zar tuvo la feliz idea de enviar una anticuada y mal entrenada flota del Báltico en un viaje que cruzaba medio planeta sólo para que fuese hundida en cuanto asomó en aguas de Japón) es porque es igual. Incluso aparece el incidente en el que confunden una flota pesquera con la flota de guerra japonesa (en el mar del Norte, pelín lejos de Japón) y, claro, la atacan incompetentemente con el divertido incidente diplomático consiguiente, sustituyendo barcos de pesca por naves mineras, e Imperio Británico por otra superrepública (ésta mucho más moderna y eficiente que la Nueva República).

    Quitando ese detalle, para quienes no sean muy escrupulosos y les guste el space opera, es un space opera apañado.

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