Diarios de las estrellas

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Considerada casi unánimemente la obra maestra de Lem, y descrita a menudo como una comedia cósmica en el escenario de un universo desbocado, Diarios de las estrellas narra la aventuras de un cosmunauta dedicado a la interminable tarea de explorar y modificar las estructuras, tanto cosmológicas como cronológicas, más sorprendentes e insólitas. Compuesta de una primera parte de Viajes y una segunda de Memorias, estos Diarios de las Estrellas, que se publican por primera vez en un solo volumen, son probablemente la mejor muestra de la aguda e ingeniosa crítica al antropocentrismo que caracteriza a las mejores obras de uno de los grandes clásicos europeos de la ciencia-ficción.

Stanislaw Lem publicó su primer relato en una revista juvenil después de la II Guerra Mundial, pero fue sobre todo a partir de la década de 1950 cuando su nombre empezó a sonar con fuerza entre los aficionados a la ciencia-ficción, gracias a títulos como Diarios de las Estrellas, Edén, Memorias encontradas en una bañera, La voz de su amo o Solaris.

ANTICIPO:
Giré la cabeza. Justo en aquel momento el sol se asomó entre las nubes y sus rayos hicieron brillar las paredes talladas como gemas, disociándose en llamas azules y purpúreas; regueros de todos los colores del arco iris parecían volar, temblorosos, en torno a las almenas y bastiones. El tejado, ornado con esbeltas torres, ardía, todo revestido de escamas de oro. Me estaba deleitando con la increíble belleza del espectáculo cuando el indiota, después de un momento de silencio, pro siguió su relato:

-Por todo el planeta corrieron las voces sobre la extraordinaria edificación. Incontables peregrinaciones empezaron a llegar aquí desde los lugares más alejados. Cuando las muchedumbres llenaron todo el espacio circundante, la máquina abriósu impresionante boca de acero y pronunció estas palabras:

»-El primer día del mes de luzquinio abriré de par en par los portales de jaspe del palacio irisado y cada indiota, fuera de alta alcurnia o de lo más humilde, podrá, si éste es su deseo, entrar y disfrutar de todas las cosas que allí le esperan. Hasta entonces, refrenad vuestra curiosidad, para saciarla luego a voluntad.

»Y ocurrió que en la mañana del primer día del mes de luzquinio, al son triunfal de trompetas de plata, las puertas del palacio irisado se abrieron con sordo ruido. El gentío empezó a penetrar dentro del magno edificio en un río tres veces más ancho que la carretera que enlaza nuestras dos capitales, Debilia y Morona. Durante el día entero, las masas de indiotas fueron penetrando en el palacio, pero la explanada no se vaciaba, ya que del interior del país iban llegando nuevas muchedumbres. La máquina les recibía con esplendidez: los autómatas negros se abrían paso entre la gente llevando bandejas con refrescos y platos suculentos que no se agotaban nunca. Así fueron las cosas durante quince días. Miles, decenas de miles, millones de indiotas desaparecieron dentro del palacio irisado y ni uno solo salió de él.

»Alguno que otro se preguntaba con extrañeza dónde estaba aquella multitud de gente y cómo podían caber en el edificio, pero eran voces aisladas que se perdían entre los alegres sones de marchas militares tocadas con ímpetu por varias orquestas. Los autómatas se movían con presteza, dando de beber a los que tenían sed y alimentando a los hambrientos; los relojes de plata en las torres del palacio hacían sonar al dar las horas música de baile y, al caer la noche, las ventanas de cristal de roca se iluminaban con una luz cegadora. Finalmente, cuando ya sólo quedaban unos centenares de personas esperando su turno en la escalinata de mármol, se dejó oír un repentino grito desgarrador, más fuerte que el estruendo de los tambores: “¡Traición! ¡Escuchad, gentes! ¡No entréis! ¡El palacio es una trampa infernal! ¡Sálvese quien pueda! ¡Perdición! ¡Perdición!”.

»-¡Perdición! -gritaron a su vez los de la escalinata, mientras echaban a correr en una huida despavorida sin que nadie les impidiera hacerlo.

»La noche siguiente, unos pencales valerosos se acercaron con sigilo al palacio. Al volver, contaron lo que habían visto: la pared trasera del edificio se había abierto lentamente; por la rendija, cayeron al exterior una enorme cantidad de discos relucientes que los autómatas negros trasladaron a la campiña, disponiéndolos en varias figuras y diseños.

»Al enterarse de ello, los spiritas y los ilustres que se sentaban antes en el Alto Durinal (no habían ido todavía al palacio porque no les gustaba mezclarse con la plebe), se reunieron inmediatamente y, deseosos de esclarecer el enigma, convocaron al sabio constructor. En vez de él, compareció su hijo, ensombrecido el semblante, haciendo rodar ante sí un disco transparente de buen tamaño.

»Los ilustres, no cabiendo en sí de impaciencia e indignación, insultaron al constructor, echaron sobre él terribles maldiciones y abrumaron de preguntas al joven, exigiendo que les explicara el enigma del palacio irisado y les dijera qué había hecho la máquina con los indiotas desaparecidos.

»-¡OS prohíbo terminantemente mancillar la memoria de mi padre! -contestó el joven con ira-, Él construyó la máquina ciñéndose estrictamente a vuestras indicaciones y exigencias. Pero ni él mismo sabía, al igual que vosotros, lo que haría una vez puesta en marcha. Lo demostró de manera patente al ser uno de los primeros en entrar en el palacio irisado.

»-¿Y dónde se encuentra ahora? -gritó el Durinal entero.

»-Aquí -respondió con dolor el joven, indicando el disco. Echó a los ancianos una mirada de odio y salió empujando ante sí a su padre, tan cambiado. Los miembros del Durinal temblaron de cólera y miedo, pero pronto se convencieron a sí mismos de que la máquina no se atrevería a hacer daño a personajes tan importantes como ellos. Cantaron, pues, a coro el himno de los indiotas para fortalecer sus ánimos, salieron todos juntos de la ciudad y se dirigieron al lugar donde trabajaba el monstruo de acero.

»-¡Perversa! -exclamó el mayor de los ilustres-. ¡Nos engañaste y violaste nuestras leyes! ¡Para inmediatamente tus calderas y palancas! ¡No te atrevas a seguir funcionando ilegalmente! ¿Qué hiciste con el pueblo indiota que te confiamos? ¡Contesta!

»Apenas hubo terminado de hablar el ilustre, la máquina detuvo su marcha. El humo se desvaneció en el aire y reinó un largo silencio. Luego, los labios de acero se separaron y una voz retumbó, parecida a un trueno:

»-¡Oh, ilustres, y vosotros, spiritas! ¡Soy la soberana de los indiotas, instruida por vosotros mismos, y os digo que me irritan notablemente vuestro desorden mental y la insensatez de vuestros reproches! ¡Primero me pedís que restablezca el orden y, luego, cuando estoy entregada a mi obra, os empeñáis en entorpecer el trabajo! El palacio lleva tres días completamente vacío; se produjo una situación de marasmo total y ninguno de vosotros se acerca a la puerta de jaspe, lo que retrasa el cumplimiento de mi tarea. ¡Pero os aseguro que no descansaré hasta que la lleve a término!

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Interplanetaria

15 Opiniones

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  • agamennon
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    No sé si lo mejor de Lem, que tiene mucho y bueno, pero sí una prueba de que el gran polaco era excelente en todos los registros en los que era capaz de escribir.

    Lo recomiendo encarecidamente, al menos la mitad de los viajes son desternillantes, y el resto, muy divertidos.

  • churno
    on

    Es cierto que es un libro muy divertido y bueno. Pero verlo ha sido como un golpe a mi edad, haciéndome más mayor de lo que soy. Esto era de lo primero que leía en el género de cf cuando tenía 15 años. Hace 20 años (o algo más) Uf! ¡cómo pasa el tiempo!

  • kalamity
    on

    Yo también las leí hace miles de años y estoy deseando volverlas a leer. Tenían dos partes, ¿no?

  • Alberto
    on

    Si, pero esta es una edición íntegra.

  • kalamity
    on

    O sea que la dividieron en dos para hacernos pagar más,ein?

  • campeador
    on

    Ese es uno de los méritos del libro.

    A diferencia de muchos, después de tantos años no ha envejecido. Posee la cualidad de entusiasmarnos a todos, con independencia de la edad, si se lee por primera vez (qué envidia), las historias de los viajes resultarán originales, sorprendentes e hilarantes; pero tratándose de una relectura, los diarios siguen rebosando lectura y mantienen la capacidad de hacer sonreir a quién los lea, aunque conozca de memoria las aventuras y desventuras del prodigioso Tichy.

  • kalamity
    on

    A nadie se le ha ocurrido hacerlas en comic?

  • Alberto
    on

    Carlos Gimenez adaptó dos fragmentos muy breves en Erase una vez el futuro (Glenat).

  • kalamity
    on

    ¿Y porqué no se sacan en cómic? ¿ Nadie tiene huevos de hacer eso con la de dibujantes que hay? Yo recuerdo que mientras las leía era como si viera un storyboard

  • soberano
    on

    Hummm, la verdad es que a mi se me hace difícil verle una fácil adaptación al cómic. Entre sus muchas virtudes destacan las justificaciones de Tichy -para agredirse a si mismo, crear el universo, etc- tanto como sus reflexiones, que creo se perderían tanto en cómic como en cine.

    Cuando dicen que una imagen vale más que mil palabras es que tal vez no han leido a Lem, que es capaz de comunicar con las palabras sensaciones que no sería posible con cualquier otro medio.

  • melmoth
    on

    Personalmente me gustan estas historias de Lem… De lo mejor que he leido en CF, junto a los cuentos de "Ciberiada" de Lem tambien (coño, un pareado)… "La Investigación" y "La fiebre del heno", tmbien son buenas… Lo demás, incluyendo "Solaris" y "El invencible" me parecen bastante aburridas…

  • anraman
    on

    Estoy completamente de acuerdo. De todas maneras recuerdo un episodio de "Futurama" que me recordó mucho a uno de los viajes de Tichy, el del planeta de los robots rebeldes.

  • Ferm
    on

    Dicen que en su país lo tienen en tal estima que no se comenta aquello de escritor de cf, sólo escritor. Y a mí sí me gusta Solaris, es una novela buena aunque reconozco que es algo exigente en cuanto a su lectura, vamos que es ya una cuestión de gustos.

  • KALAMITY
    on

    Yo también estoy de acuerdo en que algunas de las historias son tan abstractas que no se pueden ni contar, pero otras no. Solaris no la he leído, la tengo el La Pila, pero de Ion Tychy creo que es uno de los personajes más geniales que se han inventado en la SF

  • stark
    on

    Esta edicion es una nueva traduccion o es la misma que habia en Alianza (creo recordar)?

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