El retrato de Dorian Gray

dorian

Después de que Basil Hallward inmortalice al joven Dorian Gray en un hermoso retrato, el frívolo deseo del retratado de que su imagen cambie mientras él se conserva igual se hace realidad. El Dorian del cuadro envejece y se corrompe mientras que el real se permanece aparentemente joven e inocente, a la vez que se lanza en pos de toda clase de placeres y experiencias sin importarle las consecuencias. Tras causar la muerte de una joven, el protagonista se sorprende al comprobar que no encuentra ninguna diferencia en su entorno ni en su percepción del mundo. Mientras tanto Hallward trata de hallar un sentido para su creación y su amigo Lord Henry Wotton incita a Dorian en su persecución de los placeres con sus epigramas, incluyendo una serie de paradojas propias del autor.

El retrato de Dorian Gray, única novela que escribió Oscar Wilde, fue un encargo del editor de la revista americana «Lippincott´s Magazine», y apareció en el número de julio de 1890. Su publicación en Inglaterra supuso el comienzo de una cacería puritana que acabaría con la condena de Wilde a trabajos forzados en 1895 (de hecho esta obra adquirió una importancia decisiva en los interrogatorios de los procesos contra el autor) El retrato de Dorian Gray es una narración de planteamiento fantástico –un retrato sufre el deterioro físico y mental que debería padecer quien sirvió de modelo, librándolo así del envejecimiento–, en la que Wilde arriesga –en un texto salpicado por sus ingeniosos epigramas– una inolvidable fábula y una reflexión acerca de la superioridad del arte sobre la vida y la moral mundanas. Como decía Borges: «Nos cuesta imaginar el universo sin los epigramas de Wilde»

ANTICIPO:
Nada más entrar vieron a Dorian Gray. Estaba sentado al piano, de espaldas a ellos, hojeando un volumen de las Escenas de bosque de Schumann.

-Tienes que prestármelas, Basil -gritó-. Quiero aprenderlas. Son absolutamente deliciosas.

-Eso depende enteramente de cómo poses hoy, Dorian.

-¡Oh!, estoy cansado de posar, y no quiero un retrato de cuerpo entero -contestó el muchacho girándose en el taburete con gesto testarudo y petulante.

Al descubrir a lord Henry, un ligero rubor cubrió sus mejillas por un instante y se levantó precipitadamente.

-Te ruego me disculpes, Basil, pero no sabia que estabas acompañado.

-Te presento a lord Henry Wotton, Dorian, un viejo amigo de Oxford. Acabo de contarle lo magnífico modelo que eres, y ahora lo has estropeado todo.

-No ha estropeado mi placer en conocerle, señor Gray —dijo lord Henry avanzando hacia él con la mano extendida—. Mi tía me ha hablado a menudo de usted. Es uno de sus favoritos y también, me temo, una de sus víctimas.

-Actualmente estoy en la lista negra de lady Agatha -contestó Dorian con un gesto burlón de arrepentimiento-. Prometí acompañarla el pasado martes a un club de Whitechapel, y en verdad lo olvidé por completo. Íbamos a tocar juntos un dúo… tres dúos, creo. No sé lo que va a decirme. Estoy demasiado atemorizado para llamarla.

-Oh, yo haré que haga las paces con mi tía. Es una gran admiradora suya. Y no creo que importe que no estuviese usted allí. Probablemente la audiencia pensó que se trataba de un dúo. Cuando la tía Agatha se sienta al piano, hace ruido de sobra por dos.

-Es un comentario horrible hacia su persona, y no demasiado amable hacia mí -contestó Dorian riendo.

Lord Henry lo miró. Sí, realmente era de una belleza extraordinaria, con sus labios escarlata y de finos trazos, los ojos francos y azules, el pelo rubio y rizado. Había algo en su rostro que inspiraba una inmediata confianza. Reunía todo el candor de la juventud unido a la ardiente pureza de todo joven. Hacía sentir que el mundo no lo había mancillado. No era extraño que Basil sintiese adoración por él.

-Es usted demasiado encantador para dedicarse a la filantropía, señor Gray; demasiado encantador -dijo lord Henry dejándose caer sobre el diván y abriendo su pitillera.

El pintor había estado ocupado mezclando colores y preparando pinceles. Parecía preocupado y, al oír la última observación de Harry lo miró, dudó por un momento y dijo:

-Harry, quiero acabar hoy este cuadro. ¿Considerarías muy descortés por mi parte si te pidiese que te marchases?

Lord Henry sonrió y miró a Dorian Gray.

-¿Debo marcharme, señor Gray? -preguntó.

-Oh, no lo haga, lord Henry, se lo ruego. Veo que Basil tiene uno de sus accesos de mal humor; y no puedo soportarlo cuando refunfuña. Además, quiero que usted me explique por qué no debería dedicarme a la filantropía.

-No sé sí debo contestarle a eso, señor Gray Es un tema tan aburrido que seria necesario hablarlo en serio. Pero, naturalmente, no pienso salir corriendo ahora que usted me ha pedido que me quede. En realidad no te importa, ¿verdad, Basil? A menudo me has dicho que te gusta que tus modelos rengan alguien con quien charlar.

Hallward se mordió el labio.

-Si Dorian lo desea, por supuesto, puedes quedarte. Los caprichos de Dorian son leyes para todos, excepto para él mismo.

Lord Henry cogió el sombrero y los guantes.

-Te agradezco tu insistencia, Basil, pero me temo que debo marcharme. Prometí encontrarme con un hombre en el Orleáns. Buenos días, señor Gray. Venga a visitarme alguna tarde a la calle Curzon. Casi siempre estoy en casa a las cinco. Escríbame cuando vaya a hacerlo. Sentiría no verle.

-¡Basil! -gritó Dorian Gray-, si lord Henry se marcha, yo también tendré que hacerlo. Cuando pintas no despegas los labios, y resulta tremendamente aburrido estar sobre una plataforma e intentar parecer agradable. Pídele que se quede. Insisto en ello.

-Quédate, Harry, para complacer a Dorian, y para complacerme a mí -dijo Hallward mirando atentamente su cuadro- Es cierto que nunca hablo mientras trabajo, y tampoco escucho, así que debe de ser terriblemente aburrido para mis infortunados modelos. Te ruego que te quedes.

-¿Y qué hago con mi cita en el Orleáns?

El pintor rió.

-No creo que eso sea un impedimento. Siéntate, Harry. Y ahora, Dorian, sube a la plataforma y no te muevas demasiado ni hagas ningún caso de lo que diga lord Henry. Ejerce muy mala influencia sobre todas sus amistades, con la sola excepción de mí mismo.

Dorian Gray subió al estrado con e! aire de un joven mártir griego, dirigiendo una ligera mirada de descontento hacia lord Henry, a quien ya había tomado afecto. Era tan distinto a Basil. Hacían un contraste delicioso. Y tenia una voz tan hermosa.

-Es cierto que ejerce tan mala influencia, lord Henry? –dijo al cabo de unos instantes- ¿Tan mala como afirma Basil?

-La buena influencia no existe, señor Gray. Toda influencia es inmoral, inmoral desde el punto de vista científico.

-¿Por qué?

-Porque influir en una persona significa entregarle el alma. Ya no piensa con sus propios pensamientos, ni se consume en sus propias pasiones. Sus virtudes dejan de ser reales Sus pecados, si es que existe tal cosa, son algo prestado. Se conviene en el eco de una música ajena, en el actor de un papel que se ha escrito para otro. El fin de la vida es el desarrollo personal El perfecto desarrollo de la propia naturaleza: he ahí nuestra razón de ser. Hoy en día, la gente tiene miedo de sí misma. Han olvidado su principal deber, el deber que uno tiene consigo mismo. Naturalmente, son caritativos. Dan de comer al hambriento y de vestir al mendigo. Pero privan de alimento a su propia alma y están desnudos. El valor ha abandonado a nuestra raza. Puede que nunca lo hayamos tenido. El terror a la sociedad, que es el fundamento de la moral, el terror a Dios que constituye el secreto de la religión: esos dos elementos nos rigen. Y sin embargo…

-Gira un poco la cabeza a la derecha, Dorian, sé buen chico -dijo el pintor concentrado en su trabajo y consciente sólo de que una expresión antes inexistente había surgido en el rostro del joven.

-Y, sin embargo -siguió lord Henry con su voz pausada y musical, y con esa graciosa inflexión de la mano que siempre le había caracterizado y que ya tenia en la época de Eton- yo creo que si, un hombre viviese su vida con plenitud, integralmente, si diese forma a todos sus sentimientos y expresión a todos sus pensamientos, si hiciese realidad sus sueños, creo que el mundo recibiría tal estímulo de renovada alegría que olvidaríamos todos los males del medievalismo para volver al ideal helénico, o a algo quizá más bello, más rico que el ideal helénico. Pero hasta el más valiente de entre nosotros se teme a sí mismo. La mutilación del salvaje tiene su trágica supervivencia en la autonegación que infecta nuestras vidas. Recibimos un castigo por nuestro rechazo. Cada impulso que luchamos por aniquilar, obsesiona nuestra menee envenenándola. El cuerpo peca una vez y así acaba con su pecado, ya que la acción es una

forma de purificación. Nada queda después sino el recuerdo de lo placentero o la voluptuosidad del arrepentimiento. La única forma de librarse de una tentación es ceder ante ella. De resistirse, el alma enfermará anhelando aquellas cosas que se ha prohibido, deseando lo que sus monstruosas leyes han convertido en terrible e ilícito. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo tienen lugar en la mente. Y es también en la mente, sólo en la mente, donde se cometen los grandes pecados. Usted mismo, señor Gray, con su floreciente Juventud y su pálida adolescencia, usted mismo ha tenido pasiones que lo han atemorizado, pensamientos que lo han llenado de horror, sueños dormido y sueños despierto cuyo solo recuerdo podría cubrir de rubor sus mejillas.

-¡Calle! -dijo Dorian Gray con voz desmayada-, ¡Calle usted! Me aturde. No sé qué decir. Presiento una respuesta, pero no puedo encontrarla. No hable- Déjeme pensar. O, más bien, permítame que intente no pensar.

Permaneció así casi diez minutos, inmóvil, con los labios entreabiertos y un raro brillo en los ojos. Era vagamente consciente de que nuevas influencias estaban actuando en su interior. Sin embargo, sentía que era de sí mismo de quien provenían. Las pocas palabras que había pronunciado el amigo de Basil -sin lugar a duda, palabras dichas por casualidad, y que encerraban una paradoja deliberada- habían tocado una cuerda secreta que nunca antes se había pulsado, pero que ahora sentía vibrar y palpitar con extrañas emociones.

La música le había llegado a conmover con esa intensidad La música le había perturbado muchas veces. Pero la música no era articulada. No era un mundo nuevo, sino más bien otro caos que el mismo mundo crea en nosotros… Las palabras! ¡Las simples palabras! ,¡Qué terribles podían resultar!, ¡Que claras y vividas y crueles! ¡No era posible escapar de ellas! Y, sin embargo, ¡qué sutil magia encerraban! Parecían tener la capacidad de proporcionarle una forma plástica a todo lo informe, y tenían una música propia, tan dulce como la de la viola o el laúd.

¡Simples palabras! ¿Había algo mas real que las palabras? Sí, había cosas en su infancia que no había comprendido. Ahora las comprendía. De pronto, la vida adquirió intensos colores. Le pareció que había estado caminando en llamas

¿Por qué no lo había sabido?

Lord Henry lo observaba con su sutil sonrisa. Conocía el preciso momento psicológico en que debía callar. Se sentía profundamente interesado. Le asombraba la súbita impresión que sus palabras habían producido y, recordando un libro que leyó a los dieciséis años, un libro que le había revelado muchas cosas que antes no sabía, se preguntó si Dorian Gray estaría pasando por una experiencia similar. Él sólo había lanzado una flecha al aire. ¿Había dado en el blanco? ,Qué fascinante era aquel muchacho!

Hallward seguía pintando con su magnífica y enérgica pincelada, que tenía el auténtico refinamiento y la perfecta delicadeza que en el arte, en cualquier caso, sólo el vigor puede imprimir. No era consciente del silencio

-Basil, estoy cansado de estar de pie -exclamó de súbito Dorian Gray-. Debo salir a sentarme al Jardín. Aquí el aire es sofocante.

-Mi querido amigo, debes perdonarme. Cuando pinto, soy incapaz de pensar en otra cosa. Pero nunca has posado mejor. Estuviste completamente inmóvil. Y he atrapado el efecto que perseguía: los labios entreabiertos y el brillo de la mirada. No sé qué te habrá dicho Harry, pero ha logrado que pongas una expresión maravillosa. Supongo que te ha estado halagando. No creas ni una palabra de lo que dice.

-No me ha estado halagando. Quizá sea ésa la razón de que no crea una sola palabra de lo que ha dicho.

-Usted sabe que no es así -dijo lord Henry mirándole con sus ojos lánguidos y soñadores-. Le acompañaré al jardín. Hace un calor espantoso en el estudio. Basil, danos algo helado de beber, algo que tenga fresas.

-Claro, Harry. Toca la campana y cuando venga Parker le diré lo que queréis- Yo he de acabar este fondo. Después me reuniré con vosotros. No retengas a Dorian demasiado tiempo. Nunca he estado en mejor forma para pintar. Ésta va a ser mi obra maestra. De hecho, ya lo es.

Lord Henry salió al jardín y encontró a Dorian Gray con el rostro enterrado en las grandes y frescas lilas, bebiendo febrilmente su aroma como si fuese vino. Se acercó y puso una mano sobre su hombro.

-Hace usted muy bien -murmuró-. Sólo los sentidos pueden curar el alma, como sólo el alma puede curar los sentidos.

El muchacho se sobresaltó y retrocedió. Tenía la cabeza al descubierto, y las hojas habían revuelto sus rebeldes rizos, enredando las doradas hebras. El temor se reflejaba en su mirada, ese temor que asoma en las personas cuando se despiertan repentinamente. Las aletas de la nariz, de exquisito dibujo, se estremecieron, y un nerviosismo oculto agitó el intenso rojo de sus labios, dejándolos temblorosos.

-Sí -siguió lord Henry-, ése es uno de los grandes secretos de la vida: curar el alma a través de los sentidos y los sentidos a través del alma. Es usted una creación admirable. Sabe más de lo que piensa, y menos de lo que desearía saber.

Dorian Gray frunció el ceno y volvió la cabeza. No podía evitar que le gustase el alto y elegante joven que estaba a su lado. El romántico y oliváceo rostro, de expresión fatigada, despertaba su interés. Había algo absolutamente fascinante en esa voz suave y lánguida. Hasta las manos, frescas y blancas como flores, tenían un singular encanto. Se movían musicalmente mientras hablaba, y parecían tener un lenguaje propio. Pero sentía miedo de él, y vergüenza de ese sentimiento. ¿Por que había de ser un extraño quien le revelase su propia esencia? Hacía meses que conocía a Basil Hallward, pero su amistad nunca le habla alterado.

Y, de pronto, alguien se cruzaba en su camino y parecía desvelarle los misterios de la vida. Y, aún así; qué habría de temer? Él no era un colegial ni una muchacha. Su miedo era absurdo.

-Sentémonos a la sombra -dijo lord Henry-. Parker ha traído las bebidas, y si se queda más tiempo bajo esta luz acabará echándose usted a perder; y Basil no volverá a pintarle. Realmente no debe usted quemarse. Sería una verdadera pena.

-¿Qué más da? -exclamó Dorian Gray riendo, mientras tomaba asiento en el banco, al fondo del jardín.

-Para usted es lo más importante, señor Gray.

-¿Por qué?

-Porque posee la más maravillosa de las juventudes, y la juventud es lo único que vale la pena.

-Yo no lo siento así, lord Henry.

-Ahora no lo siente así. Pero algún día, cuando sea viejo, arrugado y feo, cuando el pensamiento haya tatuado su frente de surcos y el fuego de la pasión dejado en sus labios su espantosa marca, lo sentirá usted terriblemente. Ahora, por dondequiera que vaya, seduce al mundo. Pero ¿será así siempre? Tiene usted un rostro maravillosamente bello, señor Gray. No frunza el ceño. Lo tiene. Y la belleza es una forma de genio, más elevada, en realidad, que el mismo genio, ya que no necesita explicación. Es uno de los grandes hechos del mundo, como el sol, o la primavera, o el reflejo de esa concha de plata que llamamos luna en las oscuras aguas- Algo que no puede cuestionarse, con un derecho divino a la soberanía. Convierte en príncipes a los que la poseen. ¿Sonríe usted? ¡Ah! No sonreirá cuando la haya perdido… La gente a veces tacha la belleza de superficial. Podría ser. Pero al menos no es tan superficial como el pensamiento.

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12 Opiniones

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  • Kike
    on

    Es un novelón. Si alguien no lo tiene, es una ocasión magnífica.

  • elizabeth
    on

    el retrato de dorian gray es un libro para mi uno de los mejores, aunque me hubiera gustado que tenga un final feliz dorian.

    tambien y si lo llevan a la pantalla seria un estreno tendria mucha aceptacion

    Elizabeth.

  • fER
    on

    Me parece uno de los libros indispensables de todos los tiempos, por originalidad, por acabado, por tensión entre personajes.

  • Cristina
    on

    Hace poco lei una bibliografia sobre el autor Oscar Wilde, y me quedé impresionada ya que lo desconocia totalmente. Desde entonces, me llama la atención libros suyos, y tengo la íntención de leer algo. Por otro motivo distinto he llegado a esta pagina en Internet, y he llegado hasta tu cometario sobre este libro y me ha llamado mucho la atención y por eso te envio este mensaje. Seguire tu consejo a ver si a mi tambien me gusta…….

  • Lucas
    on

    Hay una cosa que me llama la atención. Es un libro fabulosamente valorado, y ojo, me parece bien valorado, porque es un texto impresionante en todos los sentidos, pero luego resulta que no hay nadie que se anime a comentarlo, y no digo que lleguemos a las más de cuatrocientas entradas de Crepúsculo…

  • Wamba
    on

    Igual es que da miedo de tanto como tiene dentro. Es como la Metamorfosis, que tiene tantos niveles de lectura y tantos mensajes en su interior, que uno no sabe por dónde empezar y siempre se va a dejar mucho por decir. O igual es que resulta que nadie lo ha leído, q tb pasa.

    No sé, la verdad. Sólo puedo decir q a mi me impactó mucho cuando lo leí.

  • palomeke
    on
    lo leí por la puntuación que le dabais aqui en este foro y la verdad es que no me a gustado mucho , me esperaba más por que lo poniais por las nubes , supongo que en la epoca que fue escrito fue un novelon pero a mi me ha defraudado , lo siento.
  • malvolio
    on

     

    En esa dificil elección de "tu libro favorito", estoy casi seguro que en mi caso sería este. Lo adoro y lo colecciono en todas las ediciones que encuentro…

     Creo que tiene mucho dentro, pero así, como lo más evidente nada más leerlo es que trata lo atractivo de el lado oscuro de la vida mejor que nadie, y lo hace del modo más elegante posible.

  • Dory
    on

    Estoy de acuerdo con Palomeke. Está muy bien, pero no es para tanto.

  • El retarto de dorian gray
    on

    Dios mío, no lo mas difícil del libro es comprender el capítulo 11, es demasiado largo y tedioso.

  • abigail
    on

    hola alguien m puede decir q es retrato mental[glow=red,2,300][/glow]

  • sheridan
    on

    LA PREGUNTA ME PARECE EXTRAÑA… PERO TE CONTESTARÉ QUE UN RETRATO MENTAL ES LA IMAGEN QUE UNO SE FORMA DE ALGO;ALGUIEN,EN ESTE CASO; LA IMAGEN QUE SE “SUPONE” QUE TIENE…

    RESPECTO A “DORIAN gRAY”…A MÍ ME GUSTÓ,PERO ME ESPERABA MUCHO MÁS;A MI ENTENDER CREO QUE EL LIBRO DEBERÍA HABER SEGUIDO LA TÓNICA DEL FINAL…CON MÁS INTRIGA,ACCIÓN Y MISTERIO. A MI PARECER,EL LIBRO COMIENZA REALMENTE CUANDO ÉL VA A LOS SUBURBIOS DE OPIO,CUANDO EL MARIMERO,HERMANO DE LA JOVEN INTENTA MATARLO.

    POR OTRA PARTE;EL PRINCIPIO DEL LIBRO ME RECUERDA A LOS MONÓLOGOS DE “LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR” DE SADE… NO ME GUSTA MUCHO CUANDO LOS ESCRITORES HACEN LARGOS,ABURRIDOS Y REPETITIVOS SOLILOQUIOS RESPECTO DE LO QUE PIENSAN:MORALIDAD,INTELIGENCIA,PODER…ETC..

    PARECE QUE OSCAR WILDE NECESITA CONSTANTEMENTE REAFIRMARSE,Y A VECES ESO CANSA,PERO VISTO DE OTRO MODO:IGUAL ERA NECESARIO,EN ÉSA ÉPOCA Y SIENDO HOMESEXUAL;EL TENER QUE REAFIRMARSE CONTINUAMENTE.

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