Gothika

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Premio Minotauro 2007

Estepa. Finales del siglo XVIII. La joven Analisa llega desde Madrid en respuesta a la apremiante llamada de su tía moribunda. Una vez allí la muchacha se ve acosada por extrañas y terribles pesadillas y por un sutil mal que parece estar consumiéndola poco a poco. Un día Analisa despierta dentro de un ataúd. Junto a ella reposa su tía que parece muerta. Cuando la joven escapa y se siente a salvo descubre que algo le ha ocurrido. Y siente la aguda punzada del hambre…

Madrid. Principios del siglo XX. Alejo sabe que solamente su trabajo puede convertir su oficio vocacional, el de escritor, en el verdadero sustento de su vida. Así, mientras se gana el pan trabajando de teleoperador se documenta intensamente para la que será su gran novela. Para ello sale cada noche con Darío, el hermano de su novia, por el ambiente goth madrileño. Todo cambia el día que Alejo conoce a Ana, la mujer enigmática y fascinante que se convierte en su única obsesión.

ANTICIPO:
Alejo se sentía descorazonado. La entrevista con el editor había sido un completo desastre. Al parecer, sólo estaba interesado en libros por encargo.

—Escribes bien, pero de momento sólo necesitamos el libro de cocina para solteros.

—Yo no sé gran cosa sobre cocina —repuso Alejo, alucinado por aquella insólita propuesta. ¿Qué cono tenía que ver aquello con el esquema de novela que le había enviado hacía una semana?—. No veo claro que pueda escribir un libro de esas características.

—Eso mismo dijiste cuando te encargamos El jardinero en casa y mira qué bien quedó. Hasta mi mujer se lo ha leído —explicó resuelto Juan Montalvo, director editorial de Editamos.

—¿Y qué hay de mi novela?

Montalvo se tomó un segundo antes de responder. No quería ofenderle, pero Editamos no publicaría nunca una novela de esas características. No sabía cómo explicarle que a su historia le faltaba interés. Aquello era, sin duda, lo peor que se le podría decir a un autor.

—Deberías trabajar un poco más la idea: darle un par de vueltas; cambiarla, si es preciso. No digo que esté mal, pero le falta emoción, fuerza. El tema no engancha lo suficiente. Si no somos capaces de atrapar al lector en la primera página, Editamos no puede arriesgarse a publicarla —dijo al fin—. Pero eso no significa que no puedas hacemos otras propuestas. Y, por supuesto, contamos contigo para el libro de cocina.

«Hay que joderse», pensó Alejo. Y se lo decía precisamente a él, que apenas sabía freír un huevo— La cocina le importaba un rábano, igual que la jardinería. Había publicado El jardinero en casa bajo pseudónimo. No quería que la gente le asociara a ese tipo de libros. Estaban bien para especialistas, pero no era su caso. Pensaba que, cuando finalmente consiguiese publicar algo decente, no lo tomarían en serio. De hecho, si Montalvo había consentido en publicar su libro con un pseudónimo probablemente era porque la firma de Alejo Espinal no valía un pimiento.

Tal vez Montalvo estaba en lo cierto. Ya había intentado probar suerte en otras editoriales y siempre obtuvo la callada por respuesta. Era consciente de que no resultaba sencillo publicar en España. Si no conocías a alguien dentro de la editorial, lo normal era que tu proyecto acabase en la papelera. Ni siquiera se molestaban en leerlo; no había tiempo para ello.

Al menos Montalvo le escuchó cuando le envió su primera novela, aún inédita. Cuando tres anos atrás le citó en su despacho no cabía en sí de júbilo. Se convenció de que estaba interesado en editar su novela sobre piratas. Sin embargo, la decepción se hizo patente cuando Montalvo te indicó que necesitaban a alguien como él para sacar adelante algunos proyectos de otra índole. Bricolaje para todos había sido su primer libro con Editamos. A éste le seguirían Crea tu propio botiquín y, finalmente, El jardinero en casa. Tres largos anos de trabajo intenso y no había escrito una sola línea que hubiese nacido de su corazón.

Libro tras libro, siempre albergó la secreta esperanza de «colar» alguno de sus propios proyectos, pero esta nueva propuesta confirmaba sus más oscuros temores.

Mientras se dirigía a la boca del metro se preguntó si alguna vez se convertiría en un escritor de verdad. Para él, un escritor no era alguien que simplemente escribía por encargo. Era alguien que lograba consagrar su vida a la literatura. Pero, a qué negarlo, el dinero que entraba a través de Editamos no era suficiente para cubrir sus necesidades mínimas. Anhelaba la llegada del día en que podría dejar su trabajo como teleoperador en una importante e impersonal firma de venta por catálogo para poder dedicarse por entero a los libros… a sus propios libros.

Entre tanto, debería conformarse con firmar sus trabajos bajo pseudónimo y plantearse la posibilidad de escribir algo lo suficientemente impactante como para que Montalvo se arriesgara a editarlo. Tenía que ser una idea diferente por completo a todas cuantas se habían asomado a su cabeza en los tres últimos años… o quizá en sus treinta y cuatro años de vida.

Al acercarse el tren sintió la tentación de dejarse caer bajo sus ruedas, pero una fuerza desconocida le mantuvo aferrado al suelo mientras la larga serpiente de vagones desfilaba frente a él. «Por muchas cosas que te pasen, siempre hay gente que está peor que tú», se dijo para consolarse. Se vio reflejado en los cristales de las ventanillas y sólo pudo apreciar el rostro de un joven asustado ante su futuro. Aunque aquella tarde se había adecentado —siempre lo hacía cuando iba a reunirse con su editor—, su pelo negro ensortijado le confería el aspecto de un niño travieso que se había escabullido antes de ser peinado.

El vagón estaba Heno. Notó los empujones de la gente por hacerse con un sitio donde agarrarse, pero no le importó. Iba tan absorto en sus pensamientos que tenía la impresión de viajar completamente solo.

Al apearse del vagón en dirección a la salida aprovechó para arrojar a la papelera la carpeta de plástico que había sido su fiel compañera en los tres últimos años. En ella atesoraba sus ideas literarias. Debía llenar su cabeza con otras nuevas que le facilitasen la posibilidad de seguir soñando. Ya era hora de que el pirata Ojo Negro, la princesa Aquitania y el mercader de Oriente diesen un golpe de timón a sus erráticas vidas.

Justo cuando introducía la llave en la cerradura se dio cuenta de que no había nada potable en la nevera. Era viernes y aquella semana había tenido turno de mañana, pero siempre se las había ingeniado para posponer el momento de ir a la compra. No había leche, ni café, ni huevos… Ni siquiera un triste paquete de merluza congelada. Lo que sí quedaba era media botella de whisky.

Se sentó junto a ella en el sofá, puso el televisor y comenzó a beber al tiempo que se atontaba con el programa del corazón de turno. No había nada más en la tele, sólo aquellos espacios televisivos que parecían haber tomado el relevo a la mismísima Inquisición. Hoy linchaban a una actriz que, según juraba y perjuraba el invitado presente en el plato, ejercía la prostitución callejera. Como "prueba •> esgrimía haberla visto en la calle de la Montera a las doce de la noche. «¿Y qué otra cosa podía estar haciendo a esas horas en un lugar como aquél?», se preguntaba el presentador.

Esta última parte ya no pudo escucharla. Se había quedado dormido en el sofá, abrazado a la botella vacía. Tal vez soñaba con la princesa Aquitania o el mercader de Oriente. Lo despertó el teléfono. Podía sentir el vibrador del móvil en el bolsillo trasero del pantalón. Era Silvia, su novia. Se había olvidado por completo de ella. ¿Qué hora sería? Miró el reloj. Eran más de las once.

—¡Qué ha pasado? ¿Dónde estás? —su tono denotaba más preocupación que enfado.

—Estoy en casa.

—¿En casa? ¿Y qué haces ahí? Te estoy esperando.

—Lo sé. Tienes razón. Ya sé que habíamos quedado a las diez y media en tu casa. Ahora mismo iba a llamarte. No pensé que fuese tan tarde —mintió para no herirla—. He tenido problemas con el editor y no me siento con ánimos para salir a cenar.

—¿Qué problemas? ¿Qué ha pasado? ¿Ha rechazado tu novela? —Básicamente, sí. Pero me ha encargado un libro de cocina.

—¡Eso es genial!, ¿no?

Para ella, el hecho de escribir un libro por encargo, aunque fuese de necrológicas, constituía ya de por sí una noticia digna de celebración. No entendía lo que significaba para Alejo el rechazo de sus proyectos literarios. Él había tratado de explicárselo, pero Silvia consideraba que un encargo implicaba una posición de seguridad dentro de la editorial, a! menos durante el tiempo que perdurase el proyecto. Tampoco comprendía por qué Alejo se empeñaba en utilizar un pseudónimo en vez de firmar con su nombre. Siempre le resultaba embarazoso explicar a sus amigas que su novio era un escritor que se negaba a firmar con su nombre porque se avergonzaba de sus libros. «Es muy modesto», les decía.

—Bueno, ya sabes que a mí eso no me gusta. Además, tú sabes mejor que nadie que no tengo ni puta idea de cocina.

—Si te han encargado el libro es porque creen que puedes escribirlo. Y eso significa que en el fondo les gusta cómo escribes. ¿Qué quieres que te diga? A mí no me parece tan mala noticia.

—Ya sé que tú sí estás contenta —comentó en tono resignado—. Al menos me ayudarás con las recetas, ¿no?

—Sí. E incluso te perdono el plantón de esta noche, aunque hayas sido un desconsiderado que no ha tenido la decencia de llamarme.

—Tienes razón, cariño. No volverá a ocurrir. ¿Quedamos mañana para comer?

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13 Opiniones

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  • Asimoviano
    on

    Una novela de terror llamada Gotica, de la escritora Clara Tahoces, hasta ahora dedicada a escribir ensayos sobre temas parapsicologicos es la uqe ha ganado la cuarta edición del premio Minotauro. Gotica es una novela de vampiros en plan ane rice y ya desde diversos ambitos relacionados con la cienca ficcion se han cuestionado la concesion de este premio en esta edición. Me han pasado algunos comentarios en listas que son bastante duros. Si los comentarios de la Tahoces que se reproducen por ahí son reales, es verdad que da miedo abrir esa novela y es para preguntarse si no se presentó nada mejor fuese terror, fantasia y ciencia ficcion.

    Pongo esto aquí porque lo que he visto por ahí me lleva a una pregunta.

    ¿Discrimina el premio minotauro a la ciencia ficcion?

  • Spock
    on

    No voy a entrar sobre la calidad de la novela, que supongo que la tendrá, pero este tipo de noticias son las que dan mala fama al género fantástico. Ya puestos, que el próximo año le den el premio a J.J. Benítez o a Iker Jiménez; seguro que se hinchan a vender libros.

  • Wamba
    on

    Una cosa sí puedo asegurar: en las dos ediciones anteriores la ci-fi no estuvo en absoluto marginada. Y lo sé porque yo leí un montón de los originales en las dos ocasiones, y de los 3 únicos libros que consideré aptos para la final, uno era de ci-fi. Si añadimos que el de Sicarios del cielo era tb ci-fi y ganó, creo que el género está bastante bien representado. Otra cosa es que la mayoría de originales que se presentan no sean de ci-fi (la fantasía domina), y que la mayoría de esos encima sean un truño infumable.

    Y démosle una oportunidad a la novela. A lo mejor está bien.

  • NormanBates
    on

    Yo creo que el premio muestra una realidad, la de que hay más gente que lee (y escribe) fantasía y terror que cf. Supongo que si hay más de una cosa, estadísticamente existen más posibilidades de que sea mejor. Y las cuentas de Wamba son claras en cuanto a lo de no discriminar ningún género.

  • Spock
    on

    Wamba, he leído los Sicarios del cielo, y no es ciencia ficción, sino fantasía oscura con elementos sobrenaturales.

    Yo también opino que al premio Minotauro no le interesa la CF. Cosa que, de todos modos, es perfectamente lícita. Si piensan que la fantasía es actualmente más comercial, hacen bien seleccionando textos que creen que tienen mejor salida. Recuerdo que en la Hispacón de Getafe, en 2003, el director de Minotauro dijo que lo que más les interesaba era la fantasía (sin desdeñar otro tipo de material). Y eso se ha ido reflejando en los resultados de las convocatorias. Muy pocas novelas de CF finalistas han sido publicadas, y una de ellas, Crónica de Tierra 2, no reunía a mi juicio calidad suficiente para ser finalista, y sospecho que fue publicada por el tirón de ventas que tiene su autor (y eso que se presentaba con plica). Pero claro, puedo equivocarme, mi perspectiva del premio es externa y no conozco sus entresijos. Desde luego, sería trágico que el año que una novela de CF sea galardonada con el premio, descubramos que la ha escrito J. J. Benítez, Octavio Acebes o Rappel. Vamos, solo de pensarlo me dan repeluznos.

  • Wamba
    on

    Los Sicarios no la he llegado a leer, pensaba sinceramente que era ci-fi. En cualquier caso, se presenta mucho menos de ci-fi que de fantasía, al margen delas preferencias de Paco. Y, como en cualqueir premio, el 95% de lo que se presenta es, sencillamente, infumable. No me refiero a que sena historias ya contadas, o torpes, me refiero a textos que ignoran las normas más elementales de puntuación. Y no salgais con lo de que alguien que no sabe ni puntuar puede escribir muy bien, que queda muy bonito decirlo pero todos sabemos que no es verdad.

    Por norma tiene que haber entre 5 y 10 finalistas, pero la verdad es que cuesta mucho encontrar 5 que realmente merezcan serlo. Y eso hace, para empezar, que poquísimos de los finalistas se publiquen luego.

  • Vengador
    on

    A mi siempre me ha gustado la cf y me encantaría que ganase algún año algo de dicho género (space ópera con tiros, a ser posible), pero qué le vamos a hacer, en los últimos años pocas obras de cf han ganado algún premio, no es síntoma exclusivo del Minotauro y para colmo es bien dificil encontrar novedades de cf españolas.

    La verdad es que, y es un debate recurrente, pocas obras de cf a nivel mundial merecen la pena desde hace unos cuantos años… o lustros, más bien.

    Sobre si sería tragico que ganase algún año algo de J.J. Benítez o Rappel… pues no sé por qué. Interesa la novela, no el autor. ¿Quién no nos dice que Rappel pueda desmelenarse algún día y escribir la novela de ciencia-ficción definitiva? Sí, yo también lo veo poco probable, pero también creía poco probable que nominasen algún día a los Oscars a Penélope Cruz.

  • Spock
    on

    Ahí está el problema, Vengador, que a veces interesa más el autor que la novela.

    Y sobre lo de Penélope, coincido contigo :-)

  • Wamba
    on

    Esta mañana en la FNAC de Triangle he leído las primeras tres páginas del libro. Lo único que puedo decir es que no me han dado ganas de seguir, lo h encontrado francamente torpe. La idea sólo parece novedosa porque hay esa avalancha de gotiquillos cutre-salchicheros y Anne Rice´s de pacotilla (joder, parezco el Losantos), pero es más vieja que el cagar. Es bastante fácil de encontrar en pelis de serie B de los 80.

    Pero bueno, qué hi farem.

  • Fer
    on

    Has elegido un buen adjetivo para definir el comienzo, torpe :(

  • Ramonkov
    on

    Pues como a mí no me gusta hablar de oídas, diré que he leído Gothika y que me ha parecido una novela muy entretenida e interesante. Se lee con mucha facilidad y te engancha a las pocas páginas. No soy muy aficionado a los vampiros, pero, desde luego, supera con creces a Meyer y no creo que tenga mucho que ver con Rice, como dicen por ahí. Creo que esta novela ha sido criticada de manera injusta sólo porque la autora no pertenece al mundillo. La mayoría de las críticas que he leído han sido hechas antes de que apareciera publicada y otras son de personas que ¡reconocen abiertamente que no la han leído! En fin, prejucios y más prejucios.

  • Gudiel
    on

    Es verdad, no sé si es por el premio o por el gremio, pero se ataca mucho a novelas y películas que no han aparecido aún.

    En una ocasión leí a un crítico (no sé si llamarlo así, ¿cobra por ejercer como crítico online?) que se quejaba con amargura de cómo una de las finalistas del Minotauro no había ganado finalmente

    si estaba claro que lo merecía, pero en el momento de escribirse la crítica solo había publicadas 2 novelas, la ganadora y esa que lo merecía aunque no había mucha opción de comparar con 3 de las 5 finalistas. ¿Cómo se entiende?

    ¿Se atacó tanto a [i]Gotica[/i] por que la autora no era de ese “mundillo” que dices? Es mundillo se queja de los prejuicios del mundillo literario (está el mundo lleno de mundillos) hacia las obras de fantasía y ciencia ficción, pero luego tiene prejuicios con las obras fusión de romántico y terror.

    No entiendo.

  • Gudiel
    on

    Por cierto, todos los comentarios del hilo tienen puntuación,

    pero creo que esta posibilidad de votar los mensajes es algo reciente y menos los 3 últimos todos son antiguos.

    ¿Los han votado todos a raiz del último mensaje?

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