La Casa en el Límite

La Casa en el Límite, aunque tambien es conocida como La Casa en el Confin de la Tierra o La Casa en el Fin del Mundo, es la primera obra maestra del genio del terror materialista, William Hope Hodgson. En este libro lo que se trata son los padecimientos de un hombre que habita en una extraña casa perdida en algun recondito lugar de Irlanda. Este hombre es asaltado por unos extraños hombres-cerdo los cuales son capaces de extender una terrible putrefacción a todos los que les toca.

Este libro atrajo rapidamente a toda una generación admiradora de lo macabro y lo fantastico, que con el tiempo sería conocida como el circulo de Lovecraft. Entre ellos consideraban a Hodgson el maestro de Lovecraft, en un tan alto grado como Poe, Machen o Dunsany.

A pesar de ser uno de los escritores de horror mas interesantes del siglo XX, Hogdson se encuentra sumido en un injusto abandono, al igual que Lovecraft la fuerza de sus libros no se centra en un estilo literario demasiado redondo sino en la fuerza de su imaginación creadora.

ANTICIPO:
La Criatura del Foso

Como ya he dicho antes esta casa está rodeada por un enorme terreno de agrestes incultivados jardines.

En la partera trasera, a una distancia de unas trescientas yardas, hay una profunda y oscura cañada llamada por los campesinos el “Foso”. En su fondo corre una perezosa corriente, tan cubierta por árboles que apenas puede ser vista desde arriba.

Debo explicar que este curso de agua tiene origen subterráneo; emerge repentinamente en el extremo oriental del barranco y desaparece abruptamente debajo de los riscos que forman su extremo occidental.

Fue algunos meses después de mi visión (si es que fue una visión) de la gran Planicie, que mi atención se sintió particularmente atraída por el Foso.

Sucedió un día que me encontraba caminando a lo largo de su borde meridional. Repentinamente, algunos trozos de rocas de la cara del risco que estaba bajo mis pies se desprendieron y cayeron con un sordo estrépito a través de los árboles. Escuché el impacto en el lecho del río; luego sólo hubo silencio. No habría atribuido a este hecho ninguna importancia, si Pepper no hubiera empezado inmediatamente a ladrar con violencia. Y menos aún si hubiera dejado de hacerlo cuando se lo ordené. Su comportamiento era muy extraño, pues generalmente es un perro obediente.

Tuve la sensación que debía haber algo o alguien en el Foso, y regresé rápidamente a la casa para buscar un palo. Cuando volví, Pepper había dejado de ladrar, pero se encontraba gruñendo y olfateando con inquietud a lo largo del barranco.

Llamé su atención con un silbido, pues quería que me siguiera, y comencé a descender cautelosamente. La profundidad del Foso era de unos ciento cincuenta pies y necesité algún tiempo y considerable cuidado para alcanzar el fondo sin ningún riesgo.

Una vez abajo iniciamos la exploración a lo largo de las márgenes del río. Estaba todo muy oscuro debido a la sombra que proyectaban las ramas de los árboles, y caminaba con cautela, vigilando atentamente a mi alrededor con el palo listo para defenderme.

Pepper se había tranquilizado y caminaba cerca de mí. De esta manera registramos una margen sin ver ni oír nada. Luego cruzamos a la otra -de un simple salto- y comenzamos a abrirnos paso a través de la espesura para regresar.

Habíamos cubierto tal vez la mitad del trayecto, cuando volví a oír en la otra margen -la que acabábamos de dejar- un ruido de piedras que caían. Una enorme roca cayó estrepitosamente a través de las copas de los árboles, golpeó en la margen opuesta y cayó dentro del río, lanzando un gran chorro de agua sobre nuestras cabezas. Ante esto, Pepper emitió un profundo gruñido y se detuvo con las orejas levantadas. Yo también me detuve a escuchar.

Un segundo más tarde un fuerte y semihumano chillido parecido al de un cerdo se escuchó entre los árboles, proviniendo aparentemente de un punto situado en la mitad del camino que conducía al tope del risco sur. Fue contestada por una nota similar desde el fondo del foso. Al oírla, Pepper lanzó un ladrido corto y agudo, y saltando el arroyo desapareció entre los arbustos.

De inmediato oí que sus ladridos aumentaban de volumen y se hacían más continuos. Aparentemente sonaban en medio de un ruido de confusos chillidos. De repente todo cesó, y en el silencio que siguió se elevó un grito de agonía casi humano. Inmediatamente Pepper lanzó un prolongado aullido de dolor. Luego los arbustos se agitaron con violencia y salió corriendo con la cola entre las patas, echando temerosas miradas hacia atrás. Cuando llegó hasta mí, vi que sangraba en el costado de una gran herida al parecer producida por una garra, que casi dejaba al descubierto sus costillas.

Al ver así mutilado a Pepper, una mezcla de furia y pena se apoderó de mí y, blandiendo el bastón, salté el río y me introduje en la maraña de la que había emergido Pepper. Mientras me abría paso creí haber oído un sonido similar a una respiración. Un instante después irrumpí en un pequeño claro, justo para ver algo blancuzco que desaparecía entre los arbustos del lado opuesto. Corrí hacia él lanzando un grito, pero aunque golpee y busqué en los alrededores con mi bastón, no vi ni oí nada raro. Por lo tanto volví a donde estaba el perro. Allí, después de lavarle la herida en el río, lo vendé lo mejor que pude con un pañuelo mojado. Después de hacer esto subimos por el barranco y volvimos a la luz del sol.

Al llegar a la casa, mi hermana preguntó qué le había sucedido a Pepper, y le dije que había tenido una lucha con un gato montés, los cuales – había oído- abundaban por los alrededores.

Pensé que era mejor no decirle qué había sucedido realmente, aunque debo confesar que yo apenas lo sabía. Lo que sí sabía era que el ser que había visto huir entre los arbustos no era de ninguna forma un gato montés. Era demasiado grande y, hasta donde había observado, tenía la piel parecida a la de un cerdo, aunque de un blanco enfermizo como sólo posee lo muerto. Además … la criatura corría casi erguida sobre sus patas traseras, con un movimiento semejante al del ser humano. Esto es lo que había notado en el rápido vistazo, y a decir verdad, mientras el asunto daba vueltas en mi cabeza, sentí una gran inquietud y curiosidad.

Fue a la mañana cuando el incidente relatado ocurrió.

Después del almuerzo me senté a leer. Luego de un rato levanté por casualidad la vista del libro y vi algo – del que solo se veían los ojos y las orejas- que espiaba sobre el borde de la ventana.

-¡Un cerdo!¡Por todos los cielos!- exclamé, y me puse repentinamente de pie. Esto me permitió ver a la criatura detalladamente; no era un cerdo, sólo Dios sabe qué demonios era. Me recordaba vagamente el horrendo Ser agazapado en la gran Arena. Tenía una boca y una mandíbula grotescamente humanas, pero carecía de barbilla. La nariz se prolongaba hasta formar un hocico; y esto era lo que, unido a los pequeños ojitos y a las extrañas orejas, le daba esa apariencia tan extraordinariamente parecida a la de un cerdo. Tenía muy poca frente y el rostro entero era de un enfermizo color blanco.

Me quedé observando a la criatura quizás un minuto, sintiendo cómo mi repugnancia y mi temor crecían progresivamente. Su boca continuaba produciendo confusos chillidos y por momentos gruñidos casi parecidos a los de un cerdo. Pienso que fueron los ojos lo que más atrajo mi atención; parecían emitir un brillo incandescente, y por momentos una horrible inteligencia humana. Como si mi mirada lo fastidiara, continuamente se alejaba de mi rostro para recorrer los detalles de la habitación.

Se apoyaba en el alféizar de la ventana con dos manos que parecían garras. Éstas, a diferencia de la cara, tenían una tonalidad arcillosa y una clara semejanza con manos humanas. Poseían cuatro dedos y un pulgar, unidos por una membrana muy parecida a la del pato que llegaba hasta la primera articulación. También tenía espolones de águila que otra cosa.

Como ya he dicho antes sentí miedo, pero de manera un tanto impersonal. Puede que explique mejor mi sensación, diciendo que era más de repugnancia que de miedo; tal como se siente cuando uno se encuentra en contacto con algo inhumano y asqueante. Algo que pertenece a un área de existencia ni siquiera soñaba por los hombres.

No puedo decir que todos estos detalles de la bestia los haya observado en el primer momento. Creo que volvieron a mí más tarde, como si hubieran sido impresos en mi cerebro. En aquel instante imaginé más de los que vi, los detalles materiales los recordé más tarde.

Cuando mis nervios se calmaron un poco, me libré de la vaga alarma que me paralizaba y di un paso hacia la ventana. En cuanto lo hice, la criatura agachó la cabeza y desapareció de mi campo visual. Apresuradamente me dirigí a la puerta y miré a los alrededores; pero sólo pude ver los enmarañados arbustos y las plantas que rodean la casa.

Entré corriendo y, cogiendo mi escopeta, volví a salir a registrar los jardines. Mientras caminaba, me preguntaba si la criatura que acababa de ver sería la misma que había vislumbrado en la mañana. Me sentía inclinado a pensar que debía ser así.

Habría querido tener a Pepper conmigo, pero juzgué mejor darle a su herida una oportunidad de sanar. Además, si la criatura que había visto era como imaginaba su contrincante de la mañana, probablemente el perro no me sería de mucha utilidad.

Inicié mi búsqueda sistemáticamente. Estaba decidido, si esto era posible, a hallar y eliminar a esa criatura porcina. ¡Esta era al menos un Horror material!.

Al principio registré con cautela, teniendo presente la herida infligida al perro; pero a medida que pasaban las horas y no veía señal de cosa viviente en los grandes y solitarios jardines, mi aprensión fue disminuyendo poco a poco. Sentí que casi deseaba la aparición de la criatura. Cualquiera cosa era mejor que ese silencio, con la sensación constante de que algo podía estar acechándome detrás de cada arbusto. Más tarde, perdí en tal forma la sensación de peligro, que llegué al extremo de lanzarme a través de las matas, con la única precaución de explorar con el cañón de la escopeta mientras avanzaba.

De vez en cuando lanzaba algunos gritos, pero sólo los ecos me respondían. De esa manera pensaba atemorizar a la criatura y obligarla a mostrarse. Pero lo único que logré fue que mi hermana Mary saliera a averiguar qué sucedía. Le conté que había visto al gato montés que había herido a Pepper y que estaba tratando de obligarlo a salir de las malezas. Pareció conformarse sólo a medias con la explicación y regresó a la casa con uan expresión de duda en el rostro. Me pregunté su habría visto o adivinado algo. Durante el resto de la tarde proseguí la búsqueda ansiosamente. Presentí que me sería imposible conciliar el sueño con esa bestial criatura merodeando en la maleza; sin embargo, cuando empezó a oscurecer aún no había visto ni encontrado nada. Entonces, mientras me dirigía a la casa, oí un ruido extraño entre los arbustos a mi derecha. Me di vuelta instantáneamente, y, apuntando con rapidez, hice fuego en dirección al sonido. De inmediato oí algo escapar entre la maleza. Se movía con mucha rapidez y en un momento ya no pude oír nada.

Después de unos cuantos pasos, abandoné la persecución al darme cuenta lo inútil de la misma, ante la oscuridad que se aproximaba rápidamente. Y así, con una oscuridad que se aproximaba rápidamente. Y así, con una curiosa sensación de depresión, entré en la casa.

Aquella noche, después que mi hermana se acostó, recorrí todas las ventanas y puertas de la planta baja y me aseguré que estuvieran bien cerradas. Esta precaución era apenas necesaria con respecto a las ventanas, ya que todas las de la planta baja tenían fuertes barrotes; pero con las puertas -había cinco- fue una idea prudente, pues ninguna estaba cerrada con llave.

Una vez aseguradas, fui a mi estudio, pero ahora el lugar me ponía los nervios de punta. Parecía tan enorme y tan lleno de ecos. Traté de leer un rato, pero viendo que era imposible, llevé el libro a la cocina, donde ardía un buen fuego, y me senté allí.

Me atrevo a decir que leí un par de horas, cuando repentinamente oí un sonido que me hizo bajar el libro y escuchar atentamente. Era un ruido como de algo arañando la puerta de atrás. Un momento después la puerta crujió con un fuerte ruido; parecía como si algo muy pesado estuviera haciendo fuerza sobre ella. Durante aquellos breves instantes experimenté un indescriptible terror que nunca hubiera creído posible en mí. Me temblaron las manos, un sudor frío me recorrió el cuerpo y me estremecí con violencia.

Poco a poco me calmé. Los furtivos movimientos del exterior habían cesado.

Me quedé sentado, callado y vigilante durante una hora. De repente el miedo se apoderó nuevamente de mí. Me sentí como imagino debe sentirse un animal bajo la mirada vigilante de la serpiente. Sin embargo, nada podía oírse ahora. Con todo, no había duda alguna que cierta influencia inexplicada estaba ejerciendo sus efectos sobre mí.

En forma gradual, casi imperceptible, algo llegó a mis oídos; un sonido que luego fue convirtiéndose en un débil murmullo. Creció con rapidez hasta tornarse en un sordo pero horrible coro de chillidos bestiales, que parecía surgir de las entrañas de la tierra.

Oí un golpe seco y me di cuenta, de manera algo tonta, que incomprensible había soltado el libro. Después me quedé allí, simplemente sentado y escuchando. Y así me halló la luz del día cuando se introdujo con tristemente a través de los barrotes de las altas ventanas.

La sensación de terror y estupor se desvaneció con la luz del día, y una vez más recuperé mis sentidos.

Acto seguido recogí el libro y fui hasta la puerta para escuchar. Ni un ruido interrumpía el lúgubre silencio. Me quedé allí unos minutos, luego con mucha cautela descorrí el pasador y miré hacia fuera.

Mi preocupación era innecesaria. Salvo el espectáculo gris y monótono de árboles y arbustos enmarañados que se extendían hasta la distante plantación, no vi nada extraño.´

Con un escalofrío, cerré la puerta y calladamente me fui a acostar.

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Interplanetaria

27 Opiniones

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    Carlote
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    Ha salido esta y ha salido la de Pulp, el mismo título. ¿Tanta demanda de estos libros hay o es un problema de no pagar derecho o no arriesgarse o qué?

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    Ravenous
    on

    Pues sí, es más bien patético… Como si fuera la única cosa escrita por Hodgson… con la cantidad de relatos que aún tiene inéditos.

    Y además, la mejor traducción es sin duda la de Torres Oliver (Valdemar, Diógenes).

    En fin, esperemos que los editores aprendan a ser un poco más originales… o un poco menos ignorantes 🙂

    Saludos.

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    DarkTales
    on

    Tambien esta la edicion de Valdemar (como bien dice Ravenous) con el titulo de La casa en el confín de la tierra(titulo mucho mas adecuado sin duda), y la cual tengo en casa. Lo que no comprendo es porque editan este libro si ya esta en el mercado de la mano de Valdemar, ¿porque no editan uno de Hodgson que no haya sido traducido al castellano y lo hacen con uno que precisamente esta en catalaogo actualmente? ¿hay alguien que me lo sepa explicar? ¿tanta estupidez hay en algunas editoriales y editores? ¿o es que creen que este titulo tiene las ventas aseguradas ?

    Me decepciona muchisimo lo poco que se arriesgan algunas editoriales.

    Saludos a todos.

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    LoboNegro
    on

    Es muy fácil. Un editor es un señor que pone un producto en el mercado, no un mecenas que surte de productos exquisitos y raros a los gourmets. Si este libro vende, los editores los sacarán, una y otra vez. Es así de sencillo.

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    Gerardo
    on

    No creo que un producto tan multieditado "arrase", pienso que es más la idea de "vamos a tirar de muertos". Es una pena que se publica tan poco terror actual, ahora Minotauro va a sacar una colección de terror, crucemos los dedos…

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    Maciste
    on

    Para empezar, si Valdemar está publicando "La casa en el confín de la tierra" es porque ha pagado los derechos de autor para poder publicarla… entonces… ¿es legal que pulpediciones saque su propia versión? 😛 Aunque claro, pulpediciones y la palabra "legal" no se avienen muy bien en la misma frase.

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    Ravenous
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    "La casa en el límite" ya no tiene derechos. Por eso la puede sacar cualquier editor sin pagar nada a su autos (a los descendientes)… Lo único que habría que pagar es la traducción.

    Y no sólo pulpediciones la acaba de sacar, sino también la editorial Abraxas.

    Increíble, pero cierto… Así de originales somos :p

    Saludos.

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    Maciste
    on

    APs, vaya, lo siento.

    Lo que pasa es que, andando pulpediciones por medio, lo último que se me ocurría es que se ciñesen a la legalidad 😀 😀 😀

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    Chey
    on

    Hope Hopson murió en la guerra mundial, así que hace ya unos cuantos años que dejó de tener derechos. Esa es una razón, tanto o más que la calidad, por la que hay circulando tantas ediciones de sus novelas. Es un ahorro no sólo de dinero, sino de trámites (tiempo, que es dinero) con los agentes, que muchas veces son un hueso.

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    Tom
    on

    Leí esta novela hace bastante tiempo y no me gustó gran cosa, pero ahora me ha dado por pensar que la culpa es de la traducción. Creo que le voy a dar una segunda oportunidad, en alguna edición de confianza.

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    I
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    Puedo equivocarme de autor, pido perdón en ese caso, pero creo tener en casa una edición de Valdemar en bolsillo a 6 euretes 🙂

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    Iscariot
    on

    Lo que tienen que hacer es sacar de una vez El Reino de la Noche, un novelón bastante tocho que nadie se atreve a publicar, y creo que Hodgson se lo merece (y sus lectores)

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    Darktales
    on

    Hace tiempo pregunté esto mismo en este foro, y melmoth contestó que lo que retrasab la edición, o mas bien el proyecto de editarlo, era la dificil traduccion, pero que finalmente lo acabarían sacando.

    ¡¡¡DESEANDO ESTOY!!!

    Salud!

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    melmoth
    on

    Lo dicho… he estado un tiempo sin frecuentar este foro y ya lo echaba de menos…

    Sobre lo de Hodgson y La casa en el confín de la Tierra, pues qué queréis que os diga… Tres ediciones en el mercado producen radiación de fondo… Yo tampoco me lo explico, por cuanto Hodgson no es precisamente un autor que venda demasiado… pero en fin, cada editorial es como es…

    Ravenous traducirá por fin El reino de la noche, eso sí os lo puedo anunciar…

    Aprovecho también para deciros que acabo de recibir de la imprenta "Mares tenebrosos. Una antología de cuentos de terror en el mar", cuyo índice lo tenéis por ahí abajo… A última hora se ha descolgado el cuento de Pio Baroja, pues los herederos son una especie de dinosaurios carpetovetónicos que necesitan siglos para responder con un simple "sí, pueden ustedes editar el cuento de don Pío"…

    También, y no es porque la haya hecho yo, pero está en imprenta "Malos Sueños", que ha quedado de puta madre y es un complemento a "Felices pesadillas"… también mil páginas saturadas de horrores varios…

    Y dentro de unos días "Espectra. Un descenso a las criptas de la literatura y el cine"…

    Pues nada… nos vemos por aquí… salud a todos/as

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    Ravenous
    on

    Joder!

    Y yo sin poder acercarme a 3 km. de la editorial por la dichosa boda… Hasta el lunes no veré cómo ha quedado :/

    … Lo de Pío Baroja es una verdadera lástima. Lo había colocado como cuento final de la antología y es una pequeña maravilla que servía perfectamente como telón de fondo… Si teneis ocasión leedlo (después de leeros antes la selección, por supuesto 😀 ). Se titula "Grito en el mar" y pertenece a su serie de cuentos "Vidas sombrías". Es una pieza muy corta pero tremendamente evocativa, ideal para cerrar el libro…

    "Malos Sueños" sé que va a ser tan bueno (o mejor) que "Felices Pesadillas"… 😉

    Saludos.

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    tonibrasil
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    Si ya lo has recibido de la imprenta es que será inminente su aparición. Bravo! Hay que hacerlo llegar al maximo numero posible de aficionados al terror para que se lo compren! 🙂

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    tonibrasil
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    A Mares Tenebrosos me referia, claro está 🙂 Que "Malos Sueños" seguro que tarda algo mas.

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    QUATERMAIN
    on

    ¡Welcome home, Melmoth! Ya se te echaba de menos. Y qué mejor manera de volver al redil que anunciando que ya está completado "Mares tenebrosos". Por cierto, el viernes que viene (día 28) tengo que acercarme a la FNAC de Alicante a por varias cosas: ¿crees que ya lo tendrán a la venta? Si no, me tocará esperar…

    En otro orden de cosas: ¿puedes adelantar el índice de relatos de "Malos sueños"?

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    melmoth
    on

    bueno, quatermain, seguro que para el viernes 28 Mares Tenebrosos está en las librerías… A Alicante puede que tarde un poco más en llegar, puesto que nuestros libros pasan antes por Barcelona, desde donde son distribuidos al resto de las zonas… Yo últimamente deambulo mucho por Valencia, y alguna vez caigo por Alicante, pero no he visitado todavía la FNAC de allí… tendré que hacerlo… joder!!! que buena está la horchata por allí!!! (y las mujeres, todo sea dicho)

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    miguelkian
    on

    Bienvenido al redil Melmoth. La verdad es que ya se te estaba de menos…a ti y a tus noticias frescas por supuesto.

    Mira que tengo ganas ya de hacerme con el de MARES TENEBROSOS.

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    QUATERMAIN
    on

    Sobre todo las mujeres…

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    tonibrasil
    on

    Muchisimas gracias por la labor que estais haciendo. Desde dignificar editorialmente la obra de Robert E. Howard (a ver si cae algún otro libro del tejano) hasta dar un gran peso a la edición de literatura fantástica en nuestro pais.

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    tonibrasil
    on

    Si, Miguelkian. A este paso tendremos que hacer un club de fans de Melmoth. Tú de presidente y yo de vicepresidente 😀

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    tonibrasil
    on

    Quatermain, si da la casualidad de que Melmoth y tú estais en la misma ciudad algún día, no perdais la oportunidad de conoceros en persona 😉

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    Iscariot
    on

    Sería bendecida por los dioses una edición de Conan con ilustraciones, para avatares, al estilo de lo que han hecho con La Flecha Negra y otras de aventuras. Howard sonreiría desde los cielos con una mueca socarrona de vaquero

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    tonibrasil
    on

    Como sueño esta bien, pero Valdemar tendria que ver la demanda del Conan puro (no el de Martinez Roca, La Factoria y De Camp) y los derechos editoriales. A lo mejor no les sale a cuenta, no se. Valdemar ya esta haciendo mucho por Robert E. Howard, no nos podemos quejar. En "Mares Tenebrosos" ya habra dos relatos del tejano practicamente ineditos (uno al 100% y otro ilocalizable en un numero de Narraciones Gemnis de Terror de los 1960´s).

    El relato de Conan que nunca se edita en castellano es "El Extranjero Negro", el manuscrito original de "El Tesoro de Tranicos" que De Camp edito a sus conveniencias o quizás porque fuera malillo.

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    MANGOMAN
    on

    Pues yo me acabo de comprar Felices Pesadillas y Malos Sueños, y menuda sorpresa me he llevado, no conocía la editorial Valdemar desde entonces, y ahora que he visto el catálogo por internet puedo decir que es muy bueno.

    ¿Me recomendáis "Melmoth el errabundo"? Es que lo vi en tapa dura pero no me lo compré para no arriesgarme, eran 18 €. ¿De qué va? Si alguien que se lo haya leído me lo pudiera decir, se lo agradecería.

    Salu2.

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