La novia del Diablo

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Seabury Quinn fue uno de los escritores que más frecuentó las páginas de Weird Tales, la mítica revista pulp norteamericana, en las que nació uno de los grandes detectives de lo sobrenatural, el francés Jules de Grandin. Este antiguo miembro de La Sureté, brillante cirujano, chauvinista y arrogante, que en rara ocasión dejaba traslucir sus sentimientos, logró granjearse las simpatías del público, merced a la dureza de sus historias, sus medios expeditivos en los que alternaba deducción e instinto, y la prosa directa y efectiva con la que se escribieron dichas historias. Quinn llegó a convertirse en la gran baza de Weird Tales durante muchos años.

La novia del diablo es la única novela que protagonizó De Grandin, y su publicación estuvo precedida de cierta expectación por parte del público, que se había quedado sin su personaje favorito durante varios meses, mientras Quinn preparaba la novela, trabajo que, según él mismo llegaría a confesar, lo dejó exhausto. De sus más de noventas historias, de extensión desigual, La novia del diablo se convierte en su máximo exponente, y desvela algunos detalles de la biografía del detective, siempre incierta y apuntados en una historia breve sobre fuegos fatuos publicada unos años antes. En cierto modo, el tratamiento de la realidad, desde la violencia, los escenarios coloniales o la América profunda, carece de asepsia, nunca cierra los ojos ante un sacrificio humano, las torturas, la silla eléctrica o una venganza sanguinaria, y evidencia una forma de pensar, la de la época, que enriquece su lectura. De Grandin fascinó al lector americano por sus modales de dandy y por la erudición que le permitía deshacer los misterios de lo sobrenatural, pero, por encima de todo, porque era el justiciero implacable que ellos mismos hubieran querido ser. En suma, un Hercule Poirot aficionado al licor y sus escasos escrúpulos a la hora de abrir fuego.

ANTICIPO:
Arabella Hume se nos acercó rápidamente en cuanto entramos en el hall. Pena y esperanza, o la súplica de una esperanza, se mezclaban en la mirada que nos dirigió. También me pareció ver, en lo más profundo de sus ojos, un miedo latente y sin nombre, vago e indefinido como el temor de de un niño a la oscuridad, pero igualmente pavoroso.

—¡Oh! Doctor Trowbridge, doctor de Grandin, ¿han encontrado algo? ¿Saben algo? —preguntó, temblorosa—. Todo esto es tan aterrador, tan, tan imposible. ¿Pueden ustedes…? ¿Tienen alguna explicación?

De Grandin se inclinó rígidamente desde las caderas cuando tomó su mano y la llevó a sus labios.

—Coraje, madame —La exhortó—. No tema, la encontraremos.

—¡Oh, sí, sí! —respondió ella, casi sin aliento—. La encontrarán. La tienen que entrar, si usted y el doctor Trowbridge la buscan sé que la encontrarán. ¿No creen ustedes que una madre que ha estado tan próxima a su hija como yo lo he estado desde que Ronald murió tiene un sexto sentido en todo lo que a ella concierne? Tengo ese sentido. Se lo digo, lo sé. Alice está cerca.

El pequeño francés la miró con gesto sombrío.

—También yo tengo el presentimiento de que no está lejos —Declaró—. Es como si estuviese cerca de nosotros, en una habitación contigua por ejemplo, pero una habitación con muros insonorizados y con una puerta astutamente disimulada. Y la llave que nos ayudará a abrirla es usted, madame Hume.

—Haré todo lo que esté en mi mano —prometió ella.

—Perfecto. Para comenzar, podría decirnos todo lo que sabe, todo cuanto ha oído sobre David Hume, el fundador de la familia.

Arabella le dedicó una mirada en parte sorprendida y en parte incrédula, casi como si él le hubiese pedido una explicación sobre su punto de vista acerca de los teoremas de Einstein o de cualquier asunto igualmente recóndito y sin relevancia.

—En realidad no sé nada sobre él —replicó, con cierta frialdad—. Para haber sido una especie de Melquisedec, que apareció de la nada y sin antecedente alguno.

—¿Sí? —De Grandin se acariciaba el bigote con ademán pensativo—. ¿No hay documentos, cualquier tipo de papeles que podamos consultar? ¿No hay, por ejemplo, títulos, testamentos o legados?

—Sólo la Biblia familiar, y eso…

—Eh bien, madame —La atajó—. Hay cosas mucho peores que consultar las Sagradas Escrituras en esta hora de dificultad. Decididamente sí, llévenos a ellas.

Los documentos de diez generaciones se encontraban registrados entre el Libro de Malaquías y los Apócrifos. Había exhaustivos registros de muchos miembros de la familia: sus nacimientos, sus bautismos, su progenie y la fecha de su muerte, así como la familia de sus cónyuges, que estaba registrada al detalle. Pero la única entrada de David Hume rezaba: «Muerto en la esperanza de la gloriosa resurrección a la edad de 81 años, 7 meses y 20 días, el 29 de septiembre de MDCLVII.

—Nom d’um bouc, ¿y eso es todo? —De Grandin se atusaba las puntas abrillantadas de su bigote de tal modo que yo estaba convencido de que éste se le iba a caer en cualquier momento—. ¡Que Satanás hierva a ese tipo por pusilánime! Aunque no estuviese muy orgulloso de sus antecedentes, debería haber sido más considerado con las generaciones venideras. Debió haber pensado en mi conveniencia, ¡pardieu!

Cerró el gran libro de tapas de madera de cedro con golpe altisonante, y lo devolvió rabiosamente a su caja. Pero al apartar de su lado el pesado libro, una esquina de bronce que reforzaba la cubierta se enganchó en el borde del anaquel, arrancándole el libro de las manos, y la Biblia se cayó, impactando contra el suelo.

—¡Oh, mille pardons! —exclamó contrito, y agachándose para recoger el libro que se le había caído—. Perdí los estribos, madame, y… ¡Dieu de Dieu!, ¿qué es lo que tenemos aquí?

El impacto de la caída había resquebrajado las frágiles planchas de cedro —debilitadas por el paso del tiempo— conque habían encuadernado la Biblia, y el forro de piel se había rajado en una larga fisura vertical por la cual asomaba un fajo de papeles doblados. Incluso cuando nos inclinamos para inspeccionarlos, vimos que estaban casi totalmente recubiertos por una escritura fina y garabateada cuya tinta se había desvanecido.

Llevando el manuscrito a la mesa de lectura, de Grandin encendió todas las luces de la lámpara y se inclinó sobre las páginas desvaídas y casi borradas por el tiempo. En un gesto concentración, frunció el ceño durante un instante, y entonces exclamó exultante:

—¡Ajá! Por fin hemos descubierto el secreto del antiguo monsieur David, amigos míos. Si les parece oportuno, acérquense y echen un vistazo.

Extendió las hojas sobre el pulido tablero de la mesa, e indicó la primera de todas con la punta de su dedo índice, pequeño y con una manicura perfecta.

—¿Observan? —preguntó.

Pese a que el paso de trescientos años había ido borrando la tinta con la que escribió el viejo escriba, quedaba la suficiente que pudiésemos leer en la parte superior de la página amarillenta: «David Hume. Su diario», y debajo: «Escrito en su casa de Twelvetrees en la colonia de Nueva…».

El resto se había borrado, pero era suficiente para revelarnos que había salido a la luz algún archivo secreto de la familia, y que su autor había sido aquel misterioso antepasado de quien no se sabía más que una vez había vivido en Twelvetrees.

—¿Podemos abusar de vuestra hospitalidad y pediros papel y pluma, madame? —preguntó de Grandin, con los ojos relucientes a causa de una excitación contenida, y los extremos puntiagudos y engominados de su bigote moviéndose como el de un gato nervioso. Esta escritura está tan desvaída que sería muy engorroso intentar leerlo en voz alta, y, probablemente, mañana se habrá borrado todavía más al estar expuesta al aire. Pero, si me lo permiten, lo transcribiré mientras todavía puedo leerla, me encargaré de preparar una copia y les leeré los resultados de mi trabajo en cuanto esté terminado.

Aunque Arabella Hume estaba casi tan excitada como nosotros, cabeceó asintiendo de forma apresuradamente. De Grandin se enclaustró en el cuarto de los antepasados, con pluma, papel y una bandeja llena de cigarros, para realizar su tarea.

Mientras esperábamos, vimos cómo el mayordomo entraba por dos veces en la habitación cerrada a requerimiento del pequeño francés. En la primera ocasión llevaba un recipiente con hielo, un vaso y una licorera de coñac.

—Se va a emborrachar totalmente —me dijo Arabella cuando vio llegar un segundo envío de licor.

—¡Oh, no! —le aseguré con una sonrisa—. El alcohol actúa en él como un calmante. Cuando está trabajando intensamente, lo bebe como si fuera agua; y nunca me ha parecido que lo afectase.

—¿Sí? —respondió dubitativa—. Bueno, espero que se mantenga sereno hasta que haya finalizado.

—Espere y lo comprobará —le dije—. Si se tambalea al salir, yo…

La salida del francés interrumpió la formulación de mi promesa. Tenía el rostro encendido, sus pequeños y redondeados ojos azules brillaban como si estuviesen llenos de lágrimas, y su bigote temblaba de excitación y júbilo; no presentaba el menor síntoma de estar bebido.

—¡Voyez! —indicó, exhibiendo un fajo de papeles que crujían—. Aunque el escrito estaba tan borroso que forzosamente me he perdido buena parte de la historia del fundador de la familia, pero se conservaba lo suficiente para proporcionarnos información de la mayor importancia. Presten atención, por favor.

Sentándose sobre el borde de la mesa, y balanceando su pie pequeño calzando un zapato de charol mientras leía. Comenzó:

—«… y entonces mi situación era en verdad peor que antes, puesto que aunque mis captores musulmanes habían sigo mahometanos, quienes en ese momento me habían apresado adoraban al mismísimo Satán, y se arrodillaban cada noche ante Belcebú, a quien adoraban en la figura de un pavo real conocido como Melek Taos, cuyo favor deben invocar con toda suerte de maldades. Sus Escrituras Negras enseñan que Dios es bueno y misericordioso, y lento en la ira, mientras que Satán, pues así llaman ellos al diablo, está siempre vigilante y próximo para dañar a la humanidad. Precisamente por esa causa, es a él cuya voluntad debe propiciarse por quienes no deseen sufrir su maldad. Y así, cometen todo tipo de maldades, considerando como virtud todo aquello se consideraría como la peor de las villanías entre nosotros, y se confiesan y se arrepienten de sus actos de bondad como si se tratase de pecados mortales.

«Su sumo sacerdote es conocido como el Mir, y es el más vil de toda su perversa tribu. No tiene escrúpulo alguno en asesinar, y se complace en actos tan viles como los que otrora hicieron que el Todopoderoso hiciese llover fuego y azufre sobre las malvadas ciudades de la planicie.

«Una noche que me encontraba cerca de la puerta de su templo, espié una gran procesión que entraba en el mismo a la luz de las antorchas y con todos los sonidos festivos y de jolgorio, pero, en medio de los celebrantes, marchaba un grupo de doncellas que no cesaban de llorar. Y cuando pregunté el significado de lo que estaba contemplando, me dijeron que aquellas muchachas, lo más selecto de la tribu, habían sido elegidas por el Mir para su placer y para satisfacer la lujuria y la crueldad de quienes oficiaban como consejeros suyos, pues su religión es tal que el pontífice puede escoger entre sus mujeres a tantas como desee, y hacer con ella lo que desee conforme a los dictados de su maligna voluntad, y nadie se le puede oponer. Y cuando contemplé a aquellas desdichadas mujeres, me fijé que todas y cada una de ellas ceñían un cinto de plata exquisitamente trabajada, y me dijeron que era el cinto de la novia, pues sus mujeres los llevan cuando se van a desposar o cuando recorren el camino de las lamentaciones que conduce hasta el Mir y la degradación. Porque aquel que entrega voluntariamente a su hija para que el Mir la sojuzgue, adquiere méritos a los ojos de Satán, y el hecho de ser escogida como concubina del virrey del demonio en la Tierra se considera un gran honor, sí, incluso mayor que el de desposarse con él.

El pequeño francés bajó sus papeles durante un momento, y nos dirigió su veloz mirada de pájaro.

—¿Está ahora claro? —preguntó—. Sin duda, musulmanes que, de algún modo, habían capturado a monsieur David lo vendieron a los yezidee. Escribe de Sheik Adi, la ciudad sagrada de los satanistas, y su referencia al cinto de plata de las novias resulta realmente reveladora. N’est ce pass? Consideren lo que dice un poco más adelante.

«Aunque ella era la hija de este hombre sanguinario y vicioso, era tan buena y dulce como cualquier doncella cristina. Más aún, su corazón se inclinaba a mi favor, a mí, el esclavo cristiano, que añoraba con tristeza la bondad en esta ciudad de la montaña del mal. Y de este, como siempre ha sucedido entre un hombre y una mujer, nos amamos, al amarnos supinos que nunca seríamos felices hasta nuestros destinos no estuviese ligados para siempre. Y se arreglaron las cosas de modo que pudiésemos escapar hacia el sur, hacia la libertad, donde pude desposarla, pues ella había accedido a renunciar a Satán y sus caminos para seguir el sendero de la religión verdadera.

«Ahora, al finalizar el año, cuando se recogían las cosechas y habían finalizado las labores de labranza, esas gentes tenían por costumbre reunirse en su templo del Pavo Real y celebrar una fiesta en la que ensalzarían el poder del mal, y sacrificaría animales, aves y mujeres consagradas al servicio del archidemonio. Y Kudejah y yo realizamos nuestra fuga de la siguiente manera:

«Cuando todo estuvo preparado en el templo y escuchamos la fanfarria de las trompetas y los tambores en honor al diablo, nos deslizamos rápidamente por el paso de la montaña, ella totalmente velada como cualquier mujer musulmana y yo disfrazado como un kurdistaní. Nos llevamos dos mulas bien provistas de oro y piedras preciosas que ella había hurtado del tesoro de su padre, el Mir. No nos demoramos en el camino, sino que nos apresuramos cada vez más hasta que llegamos a la frontera de la tierra del mal, quines nos acogieron hospitalariamente al creer que éramos correligionarios suyos que habían escapado de los adoradores de Satán. Y así, finalmente, llegamos hasta Busra, y desde allí nos dirigimos en barco a Muskat, donde nos embarcamos de nuevo y por último regresamos a Inglaterra.

«Pero ya nos habíamos casado según el rito cristiano antes de que respirásemos el aire de Inglaterra, y Kudejah había abandonado su nombre pagano y adoptado el de Mary, que también había sido el de mi madre. Y tengo por cierto que ningún hombre ha tenido novia más encantadora y esposa más honesta, aunque ella vio la luz del día a la sombra del templo del Demonio. Aun con todo, pese a que ella ha aceptado a Jesucristo y ha renunciado a Lucifer y a todas sus obras, ella llevaba el cinto de plata que habían preparado para sus esponsales cuando moraba en las montañas de Satán en el momento en que el sacerdote nos unió en matrimonio. Y aún hoy lo conservamos como dote para las mujeres de nuestra casa.

«Los diabólicos hombres de quienes escapamos eran muy diestros, como bien sabíamos, de modo que nos trasladamos al Nuevo Mundo, donde yo abandoné mi antiguo apellido y adopté el de Hume para confundir más a quienes nos persiguieran. Aun así, pese a que millas de océanos se extienden entre nosotros y los adoradores de Satán, un pensamiento continúa atormentándome como una pesadilla amarga ronda a un niño asustado. El cargo de sumo sacerdote de Melek Taos es hereditario en la propia familia del Mir. Su hijo mayor asciende al altar para realizar los ritos sangrientos en el mismo momento en que expira el padre, y si no hubiera un hijo varón, se entrega a Satanás a la mayor de las hijas de su linaje como esposa, llevando el cinto de plata, y oficia como sacerdotisa en lugar de su padre hasta que tenga un hijo, tras lo cual se la conduce solemnemente al sacrificio entre horribles tormentos, pues sus sufrimientos son una libación en honor a Belcebú. Y después una regencia interina de sacerdotes de menor rango sirve al Rey del mal hasta que el niño se convierte en un hombre.

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76 Opiniones

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  • Caesar
    on

    Ya era hora de que apareciese la única novela que escribió Quinn. Dura pero entretenida, creo que serían adjetivos bastante precisos.

  • sergio
    on

    He leído algunos relatos, pero son muy desiguales… y enganchaba también en estos. Rondando estoy las librerías a ver cuándo aparece :-)

  • josemiguel
    on

    Ya está en las tiendas especializadas, supongo que no tardará en aparecer en el Corte Inglés, la FNAC y demás antros de vicio/ocio.

  • sergio
    on

    ¿Tiene algo que ver con el título de la Hammer o es una mera coincidencia?

  • josemiguel
    on

    La novia del diablo es el título de la novela de Quinn y también del título de una película de la Hammer (cuyo título original era The Devil Rides Out), con

    guión del gran Richard Matheson y creo recordar que está basada en una novela de Dennis Wheatley.

  • lucas
    on

    Lo he comprado, y tiene buena pinta a juzgar por lo que llevo leído, unas cincuenta páginas. Tiene ese saborcillo de lo que se hizo bien y perdura.

  • sergio
    on

    ¿Se parecen en algo?

  • josemiguel
    on

    Absolutamente en nada.

  • lucas
    on

    ¿Algún detallito más sobre la película, please?

  • josemiguel
    on

    Está a la venta en DVD, como muchos clásicos de la Hammer. Los efectos especiales son flojos, pero en argumento, caracterización y tablas de los actores, muchacho, es una forma de hacer cine que se ha ido, pero fueron grandes. Y quien tuvo, retuvo. ¿Quieres que te convenza con argumento en mano de que lo compres? Ni lo sueñes, las buenas películas se tienen que disfrutar y descubrir. Reventarlas es un pecado.

  • quique
    on

    Yo también. Aunque sólo llevo treinta páginas. Por ahora, bien. Os contaré.

  • josemiguel
    on

    Pues lo mejor está por llegar 😉

  • JamesTkirk
    on

    La colección Avalon creo que está recuperando grandes obras que por un motivo u otro permanecían desaparecidas desde hace años.

    Aunque creo que su director lo enfoca hacia la fantasía oscura, como dicen los "expertos" yo más bien pienso que se trata de terror clásico, sin más. Y desde luego éste último titulo es buena muestra de ello. Felicidades.

    Que siga la racha.

  • i
    on

    Lo estoy acabando. A veces es pelín crudo, pero me está gustando mucho.

  • josemiguel
    on

    En ocasiones, en muchas ocasiones, la manía de etiquetar y clasificar termina resultando una celada. Lo cierto es que tanto La ciudadela del miedo como La novia del diablo son, a mi juicio, fantasía oscura, aunque no seré yo quien cartografíe la frontera, siempre difusa, entre fantasía oscura y terror.

  • quique
    on

    Me la estoy leyendo, despacito porque tengo poco tiempo libre estos días, y está resultando diferente a lo que esperaba. Tiene una parte más exótica que me gusta, pero lo que sí me está resultando chocante es la crudeza de buenos y malos. Eso sí, es entretenida.

  • lucas
    on

    Ya he rebasado la mitad, y se está poniendo más que interesante. Eso sí, hay unas cuantas escenas pelín salvajes (léase la estampa de la crucifixión).

  • Barsoom
    on

    Acabo de terminarla, da caña, y aunque no pasará a la historia de la literatura, tíos, yo me lo he pasado teta.

  • Caesar
    on

    Creo que es una colección que se ha trazado una línea propia, y la inclusión de la obra de Leiber me parece una elección cojonuda porque es fantasía heroica bastante sombría. Hasta la fecha me parece que hay los suficientes toques de fantasía como para que se pueda hablar de fantasía oscura (dejemos Dark Fantasy para los esnob), pero sí, la cabra tira al monte, y las querencias por el terror clásico e inédito (tanto La ciudadela del miedo como La novia del diablo juegan esa baza) son evidentes. Ahora, ¿importa si los libros son buenos?

  • Barsoom
    on

    Hombre, ese detallito no es precisamente el más crudo. Tito Quinn no se cortaba precisamente a la hora de mostrar el mal. Aunque no vamos a reventar el argumento.

  • Lucas
    on

    Ya la estoy terminando, y sí, tiene caña por tubo.

  • inma
    on

    Me faltan unas veinte páginas, y está resultando muy entretenido.

  • jes
    on

    ¿Cortarse? No. Ni un pelo.

  • fernando
    on

    Pero iguala bastante a los bandos, los comportamientos son salvajes por parte de los malos pero los buenos también se gastan unos medios muy expeditivos.

  • raim
    on

    Buenos pero no tontos. Y pura mentalidad de años 20-30.

  • miguelkian
    on

    Tengo en libro en lista de espera, en cuanto lo vea me lo pillo, que tiene una buena pinta que no veas. Ademas, me habeis puestos los dientes laaaaargos.

  • fernando
    on

    Bueno, la novela es durita. Luego no te quejes. Hay un poquito de todo: misas negras, sacrificios, crucifixones, mutilaciones, tiroteos… De tó. Fantasía oscurita. Pero los métodos no difieren mucho entre unos y otros. Y es que a los servidores del diablo se les tiene que hacer frente con todo. Una cosa buena es que aunque brilla Jules De Grandin brilla los restantes personajes no son secundarios sino protagonistas de primera.

  • josean
    on

    Me lo compré ayer en la Feria, pero no podré comenzar hasta el próximo finde. ¡Dejad de ponerme los dientes largos! :-)

  • Barsoom
    on

    Sí, es pelín dura y refleja una época no menos dura, y algunos planteamientos (el colonialismo del final del libro) que hoy se nos hacen difícil de tragar como "políticamente correctos". Pero te lo pasas pipa.

  • Lobo
    on

    La violencia consustancial a su época. Como la del telediario, pero en un primer plano y sin doblez.

  • Xuart
    on

    Ya me la he leído. Responde a otra forma de pensar totalmente diferente a la nuestra, pero es sincera en su brutal exposición de los hechos. Hay unos cuantos fragmentos que me parecen reamente interesantes. Lo que nos mola a todos es el 80%, la novela adrenalínica y salvaje. Lo de los italianos y su pueblecito (los primeros que no son mafia), el trasfondo de la prohibición del alcohol, su parte más crudísima de melodrama social. Y lo del colonialismo…, joer. La única novela de Seabury Quinn ha mejorado la opinión que tenía de él como autor, y es una joyita

  • Xuart
    on

    ¿Recuerdas el "los fusilamos o los ahorcamos"?

    Eso no lo da el telediario

  • Fidel
    on

    La línea Avalón es una de las mejores colecciones de libros que están en el mercado, hasta el momento, por ahora estoy cogiendo todos los libros de dicha colección, y todavía ninguno me ha decepcionado lo más mínimo, ni las traducciones, ni las ediciones,…

    Espero que siga con esa calidad de títulos, ¿algún título que se pueda adelantar aquí?.

  • pablo
    on

    Sí, creo que van por ahí los tiros. No es esa obra maestra indiscutible pero sí esa novela de lectura imprescindible. En general me lo he pasado bien con su lectura, lástima que sólo tuviera una novela.

  • pablo
    on

    No, y además confieso que no me lo esperaba en ese momento de la novela. Parecía que todo iba a ser potito y tal, y mira por dónde :-)

  • fernando
    on

    ¿Y te parece poca cosa? Aparte de la solidez de la novela, la cosa tiene su aquel. Coñe, parece que se ha perdido la capacidad para divertir en los autores de hoy día.

  • hur
    on

    Se hace pero no se dice. Sic

  • hur
    on

    Yo también compré Nuestra señora de las tinieblas, y sí, me gustó mucho.

  • Xuart
    on

    Me parece una exageración. Hoy en día se hacen novelas muy entretenidas. No caigamos en el tópico de que ya no se hacen las cosas como antes. Cada época tiene sus características.

  • Lara
    on

    Estoy de acuerdo contigo, es un tópico pensar que ahora se hace mucha obra mala, malosa. Lo que ocurre es que lo que se reedita de tiempos pasados ha pasado por un criba decisiva: el tiempo. Por eso son clásicos, porque el tiempo no ha podido con ellos.

  • Josean
    on

    Ciñéndonos a "La novia del diablo" creo que Quinn era un autor que sí sabía entretener al público. En la novela ocurren un porrón de cosas, algunas truculentas es verdad, pero el conjunto no ha envejecido y las referencia a la Unión Soviética o al colonialismo mantienen cierta gracia. Luego, en cuanto a la discusión general, creo que hay autores que escriben para su ombligo y otro para la gente. Pero eso ha sido así toda la vida.

  • Jose Luis
    on

    Por fin, en tres o cuatro días he podido terminar el libro, el cual es toda una gozada. Tiene acción, muy bien llevada, por cierto, con una excelente habilidad por parte de Quinn; un excelente ritmo a lo largo de toda la novela; mucho ideal decimononico y, crueldad y satanismo a tutiplen. Toda una gozada.

    ¡Viva el Diablo!

  • Rull
    on

    Fiú. ¿Pero es fantasía oscura o terror?

  • josemiguel
    on

    Aviso para navegantes: NO es necesario ser satanista para disfrutar con la novela :-)

  • Julio
    on

    Buena, lo que se dice buena tampoco. Esta es época de vacas flacas para la imaginación. Todo está inventado y el dios mercado es muy exigente.

  • Julio
    on

    Es una gran novela, ¿quién se entretiene en cartografiar géneros? Pero bueno, para mí es terror.

  • Barsoom
    on

    Creo que está a mitad camino, pero tendría que destripar la novela para justificar el motivo por el que, a mi juicio, es más fantasía oscura que terror.

  • Jose Luis
    on

    Pero si por casulaidad lo eres, la disfrutarás más…

    :)

  • amoniako
    on

    Leído y disfrutado, pero al final los curas del Diablo son iguales que los de Dios: hacen trampas 😉

  • Hom
    on

    Vale, pero no digas más que voy por la mitad 😉

  • Ferm
    on

    Estoy haciendo la bolsa para las vacaciones. Tras un buena parranda para celebrar el cumple, me quedan 40 euros en el bolsillo. Tengo para comprar tres o cuatro libros grandes o unos cuantos más en bolsillo, antes de gastármelo en otros vicios :-)

    Ya me he pillado El resplandor y Los fantasmas de SleatH en bolsillo. Al leer el foro me he animado, sé que es un valor de Weird Tales, no sé si pillarme Juego de tronos o La novia del diablo y la reedición en tapa dura de Terramar, que no la tenía. Como parecéis controlar del tema, ¿merece la pena de verdad?

  • Aitor
    on

    Eso es muy personal, y son tus perras. Todas las novelas que citas me parecen interesantes, creo que, poco a poco, puedes intentar comprarlas todas. Tacita a tacita…

  • Carmelo
    on

    Acabo de terminarla hace un rato, que algo que hacer cuanto te toca un turno de guardia en día festivo y estas mas colgado que un grifo. Supongo que mi consejo llega tarde. A veces se sobra tres puegblos, pero lo pasas chachi.

  • campeador
    on

    He de decir que este libro ha sido todo un descubrimiento para mi, desde su peculiar detective que podíamos denominar esotérico, francés y vanidoso (aunque tal vez lo uno lleve a lo otro), a la acción en si misma.

    A lo mejor alguno se siente ofendido de ver crucificiones de doncellas, mutilaciones de niñas o asesinatos rituales de bebés en misas negras en los años 20 o 30. O a lo mejor se siente más ofendido con la respuesta a todo esto de nuestros héroes: fusilamientos, perjurios y contundencias varias, pues estos tipos son capaces de llevar a la silla eléctrica al mismísimo diablo si les da ocasión.

    Y si alguien duda, aquí va una frase del protagonista: El Imperio Británico y la República de Francia son dos objetos formidables, y, por último, aunque no por ello menos importante, nada menos que Jules de Grandin.

  • D. D. B.
    on

    Es una formidable novela, muy violenta, cruel y sádica, pero llena de momentos de suspense y acción. Jules de Grandin es un personaje entrañable, enseguida sabes que es un arquetipo de "detective sobrenatural" pero con voz propia.

    Muy buena.

  • Val
    on

    Yo me lo pasé muy bien. Es políticamente incorrecta, cruel, a veces demasiado, directa, divertida. No digo que sea buena, no persigue la gran literatura sólo entretener, y ahí triunfa; este libro tiene eso, que te lo pasas muy bien.

  • Demetrio
    on

    A mí me parece que se están confundiendo cosas. La novia del diablo sí es buena como género, más, es una novela muy buena: cumple y es tremendamente divertida, aún hoy. No es mainstream, pero eso no tiene porqué ser malo.

  • Roberto
    on

    Gracias a vuestros consejos no me he perdido este excelente libro, y sí, los curas son unos tramposos, sirvan a Dios o al Diablo…

  • melmoth
    on

    En fin… yo solo puedo decir… viva el diablo… es uno de mis personajes de ficción favoritos…

    Un gran invento…

  • oscar
    on

    Diría que Jules De Grandin sabe muy bien como tratar a los curas, satánicos o no, lo mismo da que da lo mismo, con su buen bastón.

  • Gurb
    on

    Jules de Grandin no es precisamente un tipo escrupuloso a la hora de hacer justicia. Ni sus socios…

  • melmoth
    on

    Por cierto… a los que os ha gustado Jules de Grandin… os anuncio… Pronto… muy pronto… Las cámaras del horror de Jules de Grandin… Es una recopilación de los casos más escabrosillos de "tío Jules", es decir, los que tienen elementos eróticos y morbosillos… jejeje…

    Para enero… así que pedírselo a los reyes…

  • Fremen
    on

    Me gustó mucho La novia del diablo, así que ya tienes un ejemplar vendido de Las cámaras del horor :)

  • Fremen
    on

    El problema es que esas cosas acaban haciéndose realidad. Ya lo tenemos entre nosotros. Se llama libre mercado y arrasa con todo.

  • Quique
    on

    ¡Oh, oh, la pila crecerá aún más! Arggggggg

  • QUATERMAIN
    on

    ¿Será en Gótica o en El Club Diógenes? Me váis a arruinar…

  • miguelkian
    on

    Joer, voy a tener que apuntarme a la moda de jugar con los compañeros del curro al cuponazo y fugarme con las pelas para poder sufragarme los gastos en libros.

    Marditos roedores

  • Graciela
    on

    Es una magnífica noticia. Ya sé qué regalar a mi novio :)

  • melmoth
    on

    Coñes, Quatermain, para rentabilizar un libro de estas características primero tiene que pasar por la gótica…

    Además, si te has fijado, y seguro que sí, poco a poco vamos sacando obras de los principales detectives de lo sobrenatural… Nos faltaba De Grandain…

  • Garibaldi
    on

    Es la antología de la que está dando un cuento por entregas Galaxia, no?. Si es así, ya tenéis un comprador fijo. El cuento de las máscaras de oro es morboso y oscuro a más no poder.

  • Creepy
    on

    Bueno Melmoth, ya tengo en mis manos un ejemplar de "Las cámaras del horror…" y me parece un libro genial. De momento me he leído un par de cuentos y, la verdad, hay que ver lo morbosete que era el amigo Seabury Quinn. Una verdadera sorpresa.

    Por cierto, a mi que me gusta un montón el cine también me ha sorprendido gratamente la introducción de "Las cámaras del horror…" firmada por Antonio José Navarro. Este hombre sabe un rato largo de cine, por eso es uno de mejores críticos de DIRIGIDO POR, también es un fiera en lo que se refiere a literatura fantástica. De ahí el libro que escribió sobre Frankenstein junto a otro compinche de la revista T.F. Vanletí, que es el no va más sobre el tema. ¡Más libros así y más introducciones como Dios manda, porfa! Por cierto ¿para cuando una segunda parte de Arkham House?

  • miguelkian
    on

    ¿ Ya salio ? Y todavia no me he leido el de Solomon Kane…por Dios que estres. Voy a necesitar unos cuantos clones para que formen una gestalt comigo y poder asi leer todos los libros que tengo en la The Pila.

  • Hipkiss
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    Podrian confirmar si ese libro va a ser publicado, Seabury Quinn es uno de mis autores favoritos, gracias

  • tonibrasil
    on

    Ya está en librerías desde hace semanas.

  • Iscariot
    on

    Ahora hace falta q salgan más de Jules de Grandin, porque según creo Seabury Quinn (q no era pariente de Anthony Quinn, quede claro) dejó escritos más de cien casos de este personaje. Valdemar tiene un filón, muchachos, y nosotros un tesoro (o nuestra ruina económica, según se mire)

  • JVS
    on

    La novia del diablo es la única novela que protagonizó De Grandin, y su publicación estuvo precedida de cierta expectación por parte del público, que se había quedado sin su personaje favorito durante varios meses, mientras Quinn preparaba la novela, trabajo que, según él mismo llegaría a confesar, lo dejó exhausto. hotmail inicio de sesion

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