Las aventuras del buen soldado Svejk

ValerosoSoldado

Esta es tal vez la obra de la literatura checa más conocida fuera del país, ya que al poco de ser publicada se tradujo a varios idiomas y fue objeto de adaptaciones teatrales y cinematográficas. Constituye una sátira mordaz y divertida contra lo absurdo de las guerras. Su protagonista, Schwejk, con astuto desamparo y ladina sandez, libra su guerra privada contra la maquinaria militar como un Sancho Panza de la Primera Guerra Mundial, y empleando la estupidez como refinamiento se tranforma en un estratega capaz de desarmar a quien sea. En una serie de divertidos episodios y en el trato con sus multiples y siempre limitados superiores, cumple su deber de obediencia de tal manera que todas las órdenes llevan al absurdo y deja en rídiculo a las autoridades. Jaroslav Hasec es posiblemente uno de los escritores checos más importantes de la literatura contemporánea. Hijo de un profesor de matemáticas, nació en Praga en 1883 y murió en Lipnice en 1923. Antes de ser famoso como escritor y periodista, se ganó la vida como empleado de banca. La última parte de esta novela, interrumpida por su muerte, fue completada por el escritor checo K. Vanek.

ANTICIPO:

En el hospital militar pidieron la extremaunción dos hombres: un viejo comandante y un gerente de banco, oficial de reserva. Ambos habían recibido un balazo en el vientre en los Cárpatos y yacían uno al lado del otro. El oficial de reserva consideraba que debían administrarle la extremaunción porque su superior la pedia y que en este caso no solicitarla era un dellito de insubordinación. El piadoso comandante lo hizo por astucia pues creía que la oración puede sanar a un enfermo. Pero los dos murieron la noche antes de la extremaunción y cuando a la mañana siguiente el cura se presentó con Schwejk yacían ya con la cara negra y bajo una mortaja, como todos los que mueren por asfixia. -¡Con el trabajo que nos hemos dado, pater, y ahora nos lo han estropeado! -dijo Schwejk enfadado cuando en la oficina les comunicaron que ya no los necesitaba ninguno de los dos. Y era verdad, se habían dado mucho trabajo. Habían ido en coche, Schwejk había tocado la campanilla y el cura había en vuelto en una servilleta la botellita de aceite, la había llevado en la mano Y bendecido con sería expresión a los transeúntes que se quitaban el sombrero, que por cierto no fueron muchos aunque Schwejk se esforzaba por hacer mucho ruido con la campanilla. Tras el coche corrieron un par de niños inocentes. Uno de ellos se sentó en la parte de atrás del coche y sus compañeros empezaron a gritar al unísono: -¡Seguir el coche! ¡A. seguir el coche! Y Schwejk iba tocando la campanilla. El cochero dió un latigazo hacia atrás. En la Wassergasse les salió al encuentro corriendo un ama de llaves, miembro de la Congregación de María, para que la bendijeran, se santiguó y dijo: -¡Van con Nuestro Señor como si los llevara el diablo! ¡Ya puede uno ponerse tísico! Y regresó sin aliento a su antiguo puesto. La campanilla asustaba al caballo del coche. Al parecer le recordaba algo de tiempos pasados pues no dejaba de mirar hacia atrás y de vez en cuando intentaba bailar sobre el empedrado. Estos fueron los trabajos de los que Schwejk había hablado. Luego el cura se fue a la oficina para liquidar la parte económica de la extremaunción: calculó que el erario militar le debía 100 coronas por el óleo bendecido y por el viaje. Entonces tuvo lugar una lucha entre el comandante del hospital y el capellán. Este dio varios puñetazos en la mesa. -No vaya a creer que la extremaunción es gratuita, capitán -explicó-. Cuando a un oficial de dragones lo mandan a la cuadra con los caballos también le pagan dietas. Desde luego lamento que no hayan podido recibir la extremaunción: hu biera costado 10 coronas más. Mientras tanto Schwejk esperaba abajo, en el puesto de guardia, con la botellita del santo óleo, la cual despertó sincero interés en los soldados. Alguien dijo que con este aceite se podrían limpiar muy bien los fusiles y las bayonetas. Un soldado joven de las tierras altas de Bohemia y Moravia que aún creía en Dios pidió que no hablaran de estas cosas Y que no discutieran los secretos sagrados pues había que esperar cristianamente. Un viejo reservista miró al moz.albete y dijo: -¡Bonita esperanza que un proyectil te arranque la cabeza! Nos han hecho creer muchas cosas. Un día vino a vemos un diputado clerical y nos habló de la paz de Dios que cubre toda la tierra y de que Dios no desea la guerra y quiere que todos vivamos en paz y nos perdonemos como hermanos. Y ahora vedle al imbécil, desde que ha empezado la guerra en todas las iglesias se reza por la victoria de las armas y del buen Dios se habla como si fuera un jefe del Estado Mayor que guía y dirije esta guerra. De aquí, del hospital militar ya he visto salir una buena cantidad de entierros y las piernas y brazos cortados se los llevan a carretadas. -Y a los soldados los entierran desnudos -dijo uno- y su uniforme se lo ponen a uno vivo, así siempre. -Hasta que la ganemos -observó Schwejk. -j Ese asistente quiere que le den algo! -dijo un sargento que estaba en un rincón-. Que os lleven al frente a vosotros, a las trincheras, y os hagan avanzar por las alambradas con los lanzaminas y lanzallamas. Revolcarse en el interior, esto puede hacerla cualquiera. Nadie tiene ganas de morir. -Pues yo creo que ha de ser muy hermoso dejarse atravesar por una bayoneta -dijo Schwejk; y tampoco está mal recibir un balazo en el vientre y mejor aún cuando lo despedaza a uno una granada y ve que sus propias piernas y la barriga están un poco más lejos del resto de su cuerpo. Debe ser cómico morir antes de que alguien pueda explicársclo. El soldado joven suspiró. Le daba pena su juventUd y haber nacido en un siglo tan tonto para ser sacrificado como una vaca en el campo de batalla. ¿Por qué todo eso? Un soldado, maestro de profesión, como si adivinara sus pensamientos observó: -Algunos sabios explican la guerra como consecuencia de las manchas solares. En cuanto surge una de estas manchas ocurre siempre algo espantoso. La conquista de Cartago… -¡Déjese de sabidurías! -interrumpió el sargento-. Mejor es que vaya a barrer la habitación: hoy le toca a usted. ¡Que nos importan a nosotros sus dichosas manchas solares! Por mí ni que hubiera 20. j Me importa un bledo! – Estas manchas sobre el sol tienen realmente gran importancia -intervino Schwejk-. Una va se vio una y aquel mismo día me dieron una paliza en “Banzct”, en Nusle. Desde entonces siempre que salgo miro en el peri6dico si no ha vuelto a verse otra mancha y si se ha visto, i adi6s María!, no voy a ninguna parte. Solo así he sobrevivido. Cuando el volcán del Mont Pelé destruy6 toda la isla de la Martinica un profesor es. cribi6 en el “Narodní Politilca” que ya hacía tiempo él había llamado la atenci6n a los lectores sobre una gran mancha solar. y el “Narodní Politilca” no lleg6 a tiempo a esa isla y por eso pilló a sus habitantes. Mientras tanto arriba el capellán encontró en la oficina a una dama de la “Asociación de damas nobles para el cuidado de la formación religiosa de los soldados”, una sirena vieja y repugnante que rondaba por el hospital desde las primeras horas de la mañana repartiendo por todas partes estampas que los soldados heridos y enfermos echaban a las escupideras. A su paso excitaba a todo el mundo con sus tonterías de que se arrepintieran sinceramente de sus pecados y se corrigieran de verdad para que el buen Dios les diera la paz eterna después de la muerte. Al hablar con el cura y. decir que la guerra en vez de ennoblecer transformaba a los soldados en bestias estaba muy pálida. Abajo los enfennos le habían sacado la lengua y le ha. bían dicho que era un espantapájaros y una tonta de capirote. -Es espantoso, señor cura; el pueblo está corrompido. Y con todo ardor explicó como imaginaba ella que debía ser la formación religiosa de los soldados. Sólo si el soldado creía en Dios y tenía un sentimieto religioso lucharía con valentía por su emperador. Entonces no temería la muerte porque sabría que le esperaba el paraíso. La parlanchina dijo otras tonterías semejantes. Al parecer estaba decidida a no soltar al cura. Al final este se despidió con la mayor descortesía. -j Vamos a casa, Schwejk! -gritó en el puesto de guardia. Al regreso no le dieron ninguna importancia. – La próxima vez que venga a extremaunciar otro -dijo el cura-. Luego tiene uno que pelearse con ellos por el dinero a causa del alma que se quiere salvar. Los oficiales de oficina son unos canallas. Al ver en las manos de Schwejk la botellita con el óleo “bendecido” su rostro se ensombreci6. -Schwejk. lo mejor será que con este aceite unte mis botas y las suyas. -Intentaré Untar también la cerradura -dijo Schwejk-. Cuando vuelve usted a casa por la noche cruje de una manera horrible. Y así acabó la extremaunción que no se llegó a administrar.

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33 Opiniones

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  • Saturno
    on

    Una lectura genial, llena de reflexión y desternillante a la vez. Lo único que no sé si será adecuado es meterlo en la categoría de bélico y no de humor. Aunque no tiene tanta importancia; el lector disfruta de los buenos libros por encima de las etiquetas.

  • kalamity
    on

    Yo vi la serie que se hizo de ella en TV, hace ya años, y me pareció muy buena. Lo que no sé es porqué dudas de que algo contado en clave de humor, aunque sea la crítica de una guerra, desmerezca su lectura, por qué no va a ser del género bélico aunque esté contada como si fuera un chiste.

  • Noct
    on

    La importancia viene un poco de la actitud del lector, que puede sufrir un choque al abrir un libro, esperando una cosa, y encontarse con otra muy distinta. Supongo que sería una complicación, tanto para los administradores como para los visitantes de interplanetaria, etiquetar una novela con varios géneros.

  • kalamity
    on

    Si vamos a volver a la discusión sobre los géneros…, me aburre, ´tío ¿qué novela es de un género Puro, a ver. Si lo han puesto en bélico, pues ya está, pero ya saldrá alguien diciendo que es una novela de humor y eso no la desmerece para nada

  • Taran
    on

    Es una pena que te aburras pero a lo mejor se te ha olvidado que esta es una web de géneros y no el tablón del cole donde poner las paridas que primero se te ocurren.

  • kalamity
    on

    ¿Y qué tienen de malo las paridas? Ni que esto fuera la Universidad de Literatura. La gente que no se ríe no es gente seria. ( Y la frase no es mía).

  • Alberto
    on

    Me estoy leyendo el libro estos días, y la verdad es que vale la pena. Hace un retrato excelente de la Praga de la primera Guerra Mundial, de los sin sentidos de esta y de la locura que era el Imperio Austro-Húngaro. Además está narrada de forma que dudas si Schwejk es un idiota o un genio.

    Respecto a la discusión sobre el género del libro (que a mí si que me parece pertinente), yo diría que es humor bélico negrísimo.

  • Vizzini
    on

    ¿Alguien sabe si se ha publicado en España la conclusión del libro a cargo de K. Vanek?.

  • Alberto
    on

    Hasta donde yo se, no se ha publicado en España. La parte de Vanek debe de corresponder a la historia del cautiverio en Rusia y la revolución que se contaba en la serie y que no aparece en la hsitoria de Hasek.

  • Asidru
    on

    ¿Alguien sabe si se puede encontrar por ahí la serie basada en la novela de Schwejk que hace años pasaron por TV? Me gustaria volver a verla, del mismo modo que ahora estoy releyendo la novela y me parto de risa.

  • Brian Boru
    on

    DVD dudoso. Pero prueba a buscar en el Emule porque a lo mejor lo puedes bajar.

  • kalamity
    on

    Yo la vi hace muchos años y recuerdo que me gustó mucho,me reí bastante con ella. A mí también me gustaría volver a verla.

  • wolf
    on

    Jajaja, " Las aventuras del bravo soldado Smee". Dios mio, que bueno era.

  • Vizzini
    on

    De la serie no he visto nada en DVD, pero existe una edición en DVD de una adaptación al cine de 1960, aunque supongo que no estará en Español y no estoy seguro de que esté en Inglés.

  • Alejandro
    on

    No comparto la opinión de que la imagen de Austro-Hungría sea tan negativa, quizá porque idealice demasiado la convivencia plural de tantos pueblos distintos bajo una misma monarquía. El paralelismo con la España actual, pluricultural y multilingüe, es fascinante. O con la Unión Europea.

  • Alejandro
    on

    No comparto la opinión de que la imagen de Austro-Hungría sea tan negativa, quizá porque idealice demasiado la convivencia plural de tantos pueblos distintos bajo una misma monarquía. El paralelismo con la España actual, pluricultural y multilingüe, es fascinante. O con la Unión Europea.

  • selu1959
    on

    donde se puede volver a ver la serie

  • bucetamariano@yahoo.es
    on

    en espana no lo se con seguridad.

    pero yo lo consegui sin problemas en praga,en castellano por supuesto.

  • bucetamariano@yahoo.es
    on

    no hay que olvidar que el esccritor era checo. por lo tanto el personaje en cuestion pensaba como tal, reccionava como tal etc.

    tuve la suerte de convivir mucho tiempo en la republica checa,y al leer svejk pude entenderlo de otra manera,quisas sin prestarle atencion o ponerme a pensar si era un libro belico o de humor.

    lo tomo mas como la reaccion,o la supervivencia de un checo en comun en una guerra, como la que le toca vivir a al amistoso svejk.

    perdon por las faltas de ortografia

  • bucetamariano@yahoo.es
    on

    no hay que olvidar que el esccritor era checo. por lo tanto el personaje en cuestion pensaba como tal, reccionava como tal etc.

    tuve la suerte de convivir mucho tiempo en la republica checa,y al leer svejk pude entenderlo de otra manera,quisas sin prestarle atencion o ponerme a pensar si era un libro belico o de humor.

    lo tomo mas como la reaccion,o la supervivencia de un checo en comun en una guerra, como la que le toca vivir a al amistoso svejk.

    perdon por las faltas de ortografia

  • Jes
    on

    Yo no conocia el libro y la serie por los años 80 la puso TVE y la serie me llevo al libro y el libro a la literatura checa y a la Republica Checa.

    No hay nada por ningun lado. He intentado comprarla en Praga y en Viena y nada.

    La serie es de 1972 de la televisión Austriaca, dirigida por Wolfgang Liebeneiner y protagonizada por Fritz Mulliar. Consta de trece capitulos y el 12 y el 13 estan en el emule.

    En IMDb aparece referenciada, pero creo que no esta publicada.

    ¡¡¡PODRIAMOS TENER UN POCO DE SUERTE Y QUE LA REPUSIERA TVE!!!

    No es mucho pedir

  • xon
    on

     

    La serie era fantástica, igual que el libro. TVE debería reponerla,( eso si que sería televisión de calidad),  o  sacarla a la venta en formato DVD, para que l@s que nos olvidamos de ella, 25 años después de su emisión.

  • xon
    on

    perdón: NO NOS OLVIDAMOS DE ELLA 25 AÑOS DESPUÉS DE SU EMISIÓN. Schejwk era fantástico

  • kokokolo
    on

    Pues lo ideal es que nos pongamos todos a solicitarlo a rtve por medio de mais. Animo a todo el mundo a que lo haga, y de paso, pediros la serie de  "Simplicissimus", que también tenía su miga.

    Venga! 

  • jotaeme
    on

    Se puede comprar a través de amazon.de.

  • Campeador
    on

    Esperaba más, a tenor de los comentarios.

    Solo he leído la primera parte (tengo una edición de bolsillo con el súbtitulo solo visible en las notas finales de “En la retaguardia”, ignoro si en otras están todas las partes publicadas en un único volumen), en la que Schwejk aún no va a la guerra, pero bastante tiene con el proceso de reclutamiento y demás. Estoy de acuerdo en que es un humor negro bélico negrísimo, y me resulta muy interesante el desapego que muestra de los checos por el imperio austro-húngaro, su emperador, y sus aliados alemanes.

    Lo decepcionante es el comportamiento del propio Schwejk, que a veces actúa con ingenio, la mayoría como un grandísimo imbécil, y en una incluso hasta con sabiduría, otras con autoridad, habitualmente como un pusilánime, y en otras con mezquindad. Resulta un tanto confuso e incoherente seguir a un personaje así.

  • felipe
    on

    yo me acuerdo que se pego un tiro en el culo para no ir al frente ::)

  • maripili
    on

    Para Jesús Cánovas :

    APOYO TU PROPUESTA. DEBERÍAN REPONERLA.

    Un saludo

  • Mili
    on

    Mi proceso fue el mismo. Vi la serie a trozos (en qué estaría yo pensando) en aquellos fantásticos Grandes Relatos. De ahí al libro, del libro a la literatura checa y de ahí a República Checa, Praga. Adoro ese país, sus gentes, su sentido del humor, sus escritores, su historia y sus ciudades. Incomprensible que RTVE sacara series como Poldark en vídeo y no se acordara de esta fantástica serie que cosechó gran éxito en su día. A la par que Yo Claudio, Poldark, etc. Lo cierto es que la 2 debería reponer todas las series pasadas en el espacio Grandes Relatos. No había una mala. Dios, qué ilusión me haría.

  • hubertoromerokopp@hotmail.com
    on

    sin embargo, así es la humanidad, una serie ininterrumpida de sujetos con variadisimos trazos que van desde lo sublime hasta lo zafio, desde la valentía hasta lo temerario, desde la prudencia hasta la cobardía. Viva lo sutil, que nos hace humanos, y no muñecos de juegos de niños en donde todos son muy buenos o muy malos. Desconfia de la gente que parece guapa y buena, y dale algo de cuartel a los que parecen feos o malos… quizás hay que seleccionar una pizca de cada ser humano, o quedarte solo, o que te la den con queso muchas veces. La otra salida es que seas un genio de la psicología y no te equivoques nunca. Svejk es el paradigma de que no hay paradigmas.

  • hubertoromerokopp@hotmail.com
    on

    ademas hasta tu y yo mismo tenemos algo de impresentable o estulto de lo que a veces nos damos cuenta nosotros mismos, y sentimos vergüenza propia. ¿O no? La estupidez nos hace humanos también. Y lo que hace a Svejk más humano aún, es que sus momentos tontos no le hacen daño a nadie. Deberíamos hasta de tomar ejemplo y ser completamente idiotas en esos nuestros momentos inconfesables, reconocerlos, y decir: “Sí. No renuncio a ellos…”

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