Las damas de Oriente

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Las damas de Oriente lleva como acertado subtítulo Grandes viajeras por los países árabes; recoge las biografías de ocho fascinantes mujeres. Las protagonistas del nuevo libro de Cristina Morató (Las reinas de África) tenían una pasión en común: su amor por el exotismo y la cultura de Oriente. Mujeres de distintos siglos (del XVIII al XX) y de distinta condición (aristócratas, aventureras, escritoras).

La visión que nos ha llegado de Turquía, Egipto, Irán, Irak, excelentemente reconstruida y documentada por la autora, nos ilumina acerca de unas formas de vida, unos paisajes y unas tradiciones que, sin duda, están en el imaginario cultural y estético de todos nosotros.

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Interplanetaria

23 Opiniones

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  • Iris
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    Me ha gustado este libro. Es gordísimo, el libro más gordo que me he leído, y encima no es una novela, pero lo he leído entero en una semana. Aprendes mogollón de cosas y está bien saber que ha habido mujeres capaces de hacer todas esas cosas increibles.

    Me queda la pena de pensar que ya no se puede viajar como hace cinccuenta o cien años, que viajar ya no es una aventura sino un pasatiempo, y que el mayor problema de viajar hoy es que se retrase tu avión.

  • Frau Hesselius
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    La gran diferencia es que hoy iniciamos los viajes sabiendo cuándo regresamos, mientras que todas esas señoras que aparecen en el libro solían salir de sus casas sin calcularlo, porque lo importante era llegar, como fuera, a aquellos lugares remotos con los que soñaban.

  • pregunta
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    Hace unos días, me comentaron que la literatura de viajes había caido en declive en los últimos años y que ya no es posible escribirla de la misma por la sencilla razón de que ahora viajes largos y a lugares exóticos puede hacerlos cualquiera (cualquiera dentro del primer mundo y con un sueldo aceptable, se entiende). Además, tenemos la televisión, a través de la que nos llegan grandes cantidades de información e imágenes sobre lugares lejanos.

    Sorprendentemente, cuantos más viajeros y turistas pululan por el mundo, más difícil es encontrar un libro de viajes a la vieja usanza. Se ha perdido la novela que intenta ir más allá de la crónica de un trayecto, con cierto cuidado por lo narrativo, por transmitir impresiones más que descripciones precisas de los lugares visitados y las reflexiones de su autor.

    Al mismo tiempo, proliferan libros, blogs, programas televisivos y guías de viaje con consejos, datos y direcciones para los que se animen a seguir los pasos de quienes los producen.

    A veces lo tengo claro, pero otras veces no acabo de ver dónde se encuentra la frontera.

    A lo mejor es lo que dice Hesselius. Quizá la diferencia está en que nosotros nos movemos en pocas ocasiones sin un pasaje que nos asegure la vuelta. Queremos ver, recopilar anécdotas y fotografías, y después volver a la comodidad de nuestra casita sin implicarnos demasiado. ¿Hemos perdido el espíritu aventurero?

  • pregunta
    on

    Vaya, me he liado y al final he acabado por los cerros de Úbeda. No quería llegar a esa pregunta sino a esta otra. A ver si alguien lo tiene más claro que yo: ¿Dónde está la línea que separa la literatura de viajes de las crónicas de hoy en día?

    A lo mejor pensáis, como me ocurre a mí a veces, que no existe tal frontera.

    Hala, dos preguntas por el precio de una.

    * Esto de pensar en domingo no debe de ser sano ;P

  • Palmira
    on

    ¿La diferencia entre la literatura de viajes y la mera crónica en plan guía para turistas?

    Creo que la diferencia fundamental está en que el buen libro de viajes narra una peripecia irrepetible, algo personal e intransferible. En cambio la crónica está pensada para que el lector pueda hacer exactamente el mismo viaje, se centra en lo que puede encontrar cualquiera.

    Gráficamente: un libro de viajes describe un sueño: es imposible tener el mismo sueño dos veces. Y la crónica de viajes da pautas para dormir bien: haz estos ejercicios antes de irte a la cama y te dormirás en cinco minutos.

  • I
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    Estás a un paso de trascender. Be water, my friend :)

  • FRau Hesselius
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    Una debería de estar estudiando y con las manitas quietas, pero hay algo de la pregunta de Pregunta que me impide permanecer en silencio: ¿Qué entiende por "crónicas de viaje de hoy en día"? ¿Por qué tienen que ser diferentes de los libros de viajes de toda la vida? Que yo sepa, los libros de viajes, a lo largo de la historia, eran, en esencia, crónicas, ¿o no?

  • Saulo
    on

    Pero la globalización ha matado la aventura.

  • pregunta
    on

    Esa misma inquietud es la que me ha llevado a hacer la pregunta, Hesselius.

    Voy a sincerarme del todo. Os estaba utilizando para aclarar una duda propia. Tengo que hacer un trabajo sobre el tema y la gente con la que he hablado hasta ahora tampoco lo tiene demasiado claro. Pero sí apuntan en esa dirección: la literatura de viajes antigua tenía algo diferente, era quizás más profunda, iba más allá que la de hoy.

    Ahí estaba yo dándole vueltas al asunto tras la conversación a la que me he referido y me dije: "seguro que la gente de Interplanetaria es capaz de aclararme el asunto". Y me puse a teclear y a desvariar como una descosida.

    *Vamos que tiene que ver más con la torpeza mental que con cualquier atisbo de trascendencia, me temo. No me lo toméis a mal ;P

  • Frau Hesselius
    on

    A ver si te vale esto: los que describían antes los lugares que recorrían probablemente no tenían detrás, azuzando, a una editorial preocupada por ganar lectores, por la competencia y por los plazos (¿por qué al autor de En Europa , que tiene por aquí debajo un hilo, le dejaron sólo un año para recorrer el continente y tomar sus notas para el libro?).

    Mañana, que estaré más libre y espero que menos espesa, quizá te pueda añadir algo más.

    Un saludo.

  • Frau Hesselius
    on

    Pregunta, no sé si te podré ayudar hoy: estoy más liberada, pero también más empanada, si cabe, que ayer (la maldita lluvia).

    Veamos, a ti te parecía que la literatura de viajes que se hacía antiguamente era más profunda que la que se hace ahora. Más mágica, tal vez. En el siglo XIX aún quedaban lugares donde los viajeros podían experimentar un subidón, como decimos ahora, con la sensación de ser los primeros en alcanzarlos, los primeros que dejaban en ellos sus huellas y la mirada. Ahora no creo que nadie viaje para encontrar lugares así porque estamos convencidos de que no quedan. Un ejemplo, hace apenas 40 años, Lawrence Durrell aún podía encontrar una Grecia esencial, con pueblecitos blancos y aldeanos enlutados que bebían tranquilos a la sombra de una parra, y después escribir Las islas griegas. Hoy, si siguiéramos su ruta, deberíamos hablar de los muchos chiringuitos que rodean las playas griegas y de los tangas más infames del planeta (los que lucen los nórdicos que duermen la mona en las tumbonas).

    Pero, tal vez, como ya nos quedan pocas cosas bellas, los escritores tengan que poner su empeño en contar las cosas mejor, o de otra manera. A veces la carencia es una buena aliada para sacar a relucir el ingenio.

    Un saludo.

  • I
    on

    Estoy de acuerdo contigo, Frau Hesselius, pero apostillaría que los hijos de la vida siempre dejan mayor adicción que los del ingenio, al menos en viajes, donde prima la autenticidad.

  • Frau Hesselius
    on

    Sí, prima la descripción ajustada a la realidad porque debemos ser los ojos de un lector que puede estar a miles de kilómetros y que está interesado, supuestamente, por ese lugar en el que nosotros estamos. Pero hay libros de viajes que se hacen soporíferos (entre ellos los de algunos autores clásicos), y otros que son una gozada y que se leen casi de un tirón (nuestro Javier Reverte, por ejemplo, o Henry Miller cuando se puso a ello).

  • coronel pike
    on

    Los pueblos de Grecia son ahora igual de autenticos que hace 40 años. Y los de Francia, los de Inglaterra, los de Portugal, incluso los de España. En mi opinión, es mucho más autentico un pueblo lleno de chiringuitos playeros que lugares reconstruidos como Santillana del Mar o Pedraza, muy bonitos, pero absolutamente falsos, pues no son más que museos hechos con casas. Ahora se puede viajar y escribir libros de viajes como hace doscientos años. Los sitios están ahí, han cambiado, claro, pero es que siempre están cambiando. ¿Por qué es más interesante escribir sobre la Ruta de la Seda que sobre la Alcarria? ¿Era más interesante el Toledo medieval que el de nuestros días? ¿Por qué? Creo que la clave del libro de viajes no es el sitio que sobre el que cuenta cosas, sino quién las cuenta y cómo las cuenta. Javier Reverte hará divertido un viaje a Samarkanda y una partida de mus en un pueblo de los Montes de Toledo.

  • pregunta
    on

    Muchas gracias a todos.

    A ver si lo he entendido bien:

    – No existe una diferencia fundamental entre los libros de viajes de antes y de ahora. Lo que ocurre es que la forma de viajar y el espíritu que animaba a los viajeros de ayer y el de hoy son diferentes.

    – Además, como la gente cada vez viaja más y ya no quedan rincones desconocidos, enganchar con un libro de viajes exige cada vez más maña a quien escribe.

  • Saulo
    on

    Es cierto que no queda rincón del planeta sin cartografiar ni misterios que desentrañar. El aliciente de lo desconocido ha desaparecido. El peligro real es que te pierdan las maletas en algún aeropuerto.

    Habría que incidir en el viaje como filosofía misma. Ahora, prácticamente el "mientras" no existe. El viaje se ha visto privado del tránsito, de la asimilación gradual con el paisaje y las gentes. A veces, ir es más importante que llegar.

  • Frau Hesselius
    on

    El viajar prolonga la vida. La frase no es mía, sino de Javier Reverte, pero suscribo la idea. Ver otros ámbitos, escuchar otras voces, nos enseña a apreciar las cosas de otra manera. Uno de los participantes en la Feria del Libro de Durango, que creo que empieza mañana, solía decir que para él viajar sólo tenía sentido como una búsqueda. ¿De qué? De la Humanidad, decía.

  • Fer
    on

    ¿Viajar prolonga la vida? Eso depende de en qué compañía aérea vueles. Pasas un miedo que…

  • pregunta
    on

    Una pequeña puntualización: La Feria de Durango comienza el 6 de diciembre y se alarga durante todo el puente hasta al domingo 10.

  • pregunta
    on

    Por cierto, ¿quién fue?

  • Frau Hesselius
    on

    Roge Blasco, que creo que está el sábado en la feria.

  • Iris
    on

    Hoy no he ido al insti porque estoy enferma (gripe estomacal, brrrr) pero he entrado en el foro y como hacía unas dos semanas que no entraba me he llevado una sopresa estupenda. Cuando empezé este hilo me asustaba pensando que quizá nadie iba a responderme ¡y me encuentro con 20 comentarios! Será una vanidad tonta pero me habeis hecho sentirme muy bien, a pesar de mi gripe estomacal.

    Muchas gracias a todos, me habeis alegrado el día.

  • Frau Hesselius
    on

    De nada, jovenzuela. Lo curioso es que no me he leído el libro, aunque sí algunos de sus capítulos porque la autora hizo con ellos una serie de biografías que se incluyó durante una temporada en el Hola (sí, miro esa revista con lupa: una perversión como otra cualquiera).

    Que te sea leve y vacúnate contra la gripe, que la amenaza del pollo sigue ahí aunque esta temporada nadie se acuerde de ella.

    Si vas a estar en la cama, léete China para hipocondríacos. Disfrutarás un mogollón.

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