Manual de Combate Zombi

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GUIA PARA COMBATIR A LOS MUERTOS VIVIENTES
Cuando las bombas dejen de caer…
Cuando tu munición se acabe…
Cuando los muertos comiencen a atacar a los vivos…
¿Estarás preparado?
Las estadísticas revelan que durante el ataque de un brote zombie, la mayoría de las personas tienen que acabar con los no-muertos sin la ayuda de ningún tipo de arma de fuego. Con la idea de que estés preparado para ese inevitable combate cara a cara contra estas criaturas se ha creado este MANUAL DE COMBATE ZOMBIE, que demuestra que cualquier persona, desde el luchador más experto al ciudadano más desentrenado, se puede convertir en un experto guerrero contra los zombies. 
Esta completa guía contiene desde todo tipo de detalladas y útiles ilustraciones a útiles anécdotas relatas de primera por expertos luchadores contra zombies, con toda la información que necesitarás para salir airoso en una pelea contra estos seres. 
Este manal incluye:
-Puntos débiles y fuertes en la anatomía de los zombies.
-Apuntes para escoger el arma ideal para combatirles a corto, medio y largo alcance.
-Entrenamiento paso a paso para convertirte en un luchador experto.
Este MANUAL DE COMBATE ZOMBIE es la guía definitiva para cualquier persona que quiera prepararse para esta inevitable epidemia zombie. Ahora es el momento de aprender a defenderse de este ejército de no-muertos en esta guerra inevitable que se avecina.

ANTICIPO:

Los conocemos por muchos nombres distintos: en­gendros del Infierno, plaga ambulante, muertos vivientes… A pesar de la variada nomenclatura, todos caen en la misma categoría científica de sub-especie normalmente llamada zombi. Como puede resultar confuso, tomemos un momento para cla­rificarlo: un zombi es un ser humano que murió, revivió y ahora solo ansia devorar la carne de los seres humanos vivos. Sobre los zombis se ha escri­to, fantaseado y manipulado mucho, así que antes de ahondar en los detalles de la fisiología zom­bi, es importante que primero disipemos algunos de los aspectos de este adversario singular que, aunque inexactos, parecen haberse popularizado. Algunos de estos conceptos erróneos han llevado a la muerte a aquellos que, creyéndolos ciertos, han encontrado un fin desafortunado. La fuente de estas inexactitudes varía. Algunos creen que su expansión se debe a una campaña orquestada de desinformación de las autoridades que, inten­cionadamente, pretenden engañar y confundir al público en general; otros, creen que los medios de información son responsables de difundir informes falsos de ataques de muertos vivientes para en­mascarar revueltas de rebeldes discrepantes.
No es importante que esas supuestas verdades hayan sido di­fundidas por los medios de comunicación, boca a boca o solo sean mitos; lo importante es que la difusión de esta desinformación ter­mine con las siguientes aclaraciones.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 1:
LOS ZOMBIS PUEDEN CORRER

Aunque lo estudiaremos más profundamente en el capítulo de­dicado a la anatomía de los muertos vivientes, un zombi con ambas piernas intactas se mueve a una velocidad máxima de cinco kilóme­tros por hora, un poco más lento que el ritmo de un humano adulto medio. Ese ritmo parece independiente del peso, la edad o la cons­titución; solo varía un poco dependiendo de la altura del espécimen en cuestión y de si persigue una presa. Debido a la transformación sufrida por el infectado durante el proceso de reanimación, el zom­bi no puede exceder la velocidad de un ser humano normal.
Hay quien asegura haber visto zombis corriendo a toda veloci­dad tras sus víctimas, pero se ha demostrado que los atacantes, en esos casos, no eran cadáveres reanimados. La dolencia concreta que provoca su incontrolable conducta aún no se conoce, pero sí se ha confirmado que esos asaltantes no eran, en sentido científicamente estricto, muertos vivientes.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 2:
LOS ZOMBIS SOLO SE ALIMENTAN DE CEREBROS HUMANOS

Al entrar en contacto con un ser humano, los muertos vivientes intentarán devorar todo tejido vivo que tengan a su alcance. Cual­quier zona de tejido expuesta ante las mandíbulas de un necrófago es vulnerable a su ataque y a la posterior infección. No confíes en que llevar un casco protector de tipo militar o deportivo te proteja del ataque de un zombi.
Estudios realizados por equipos de investigación, tanto del sec­tor público como del privado, han demostrado que si un necrófago tiene a su alcance tejido cerebral o muscular no tiene preferencias de uno sobre otro. Esta es una de las razones principales por la que los combates cuerpo a cuerpo con un zombi son tan peligrosos: cualquier parte del cuerpo humano que quede al alcance de las ga­rras de un muerto viviente es susceptible de ser atacada.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 3:
LOS ZOMBIS RECUERDAN SU VIDA PASADA

Quienquiera que fuera una persona -compañero de trabajo, amigo o familiar-, deja de ser un individuo una vez expuesto a la infección y convertido en muerto viviente. Toda conexión con la antigua vida de la víctima -intereses, aficiones, trabajos y relacio­nes- desaparece una vez dicha persona se ha alzado de entre los muertos. A todos los efectos, ha fallecido.
En un famoso estudio conocido como Proyecto Memoria, lleva­do a cabo por el IUCS, un instituto de política y bioinvestigación estadounidense, a mil especimenes reanimados de edades diversas y en diferentes estadios de reanimación, les fueron presentados ob­jetos que fueron parte vital de su existencia humana: fotografías, juguetes, teléfonos móviles y ordenadores portátiles. Estos objetos les fueron ofrecidos por voluntarios vinculados de una forma u otra a los sujetos del experimento, bien fueran parientes o compañeros de trabajo de dichos sujetos cuando eran humanos.
De los mil casos, ninguno demostró reconocer el objeto o al voluntario, ni siquiera tras repetidos intentos de reconocimien­to visual. Lamentablemente, en el transcurso del experimento, quince de los voluntarios fueron atacados por los sujetos de es­tudio. La conclusión fue que la utilización de efectos personales con la esperanza de despertar un recuerdo de su pasado humano demostró ser, no solo un completo fracaso, sino peligroso para el voluntario.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 4:
SE PUEDE ENTRENAR A UN ZOMBI<

Por desalentador que demostrara ser el intento de despertar re­cuerdos humanos en un zombi, se llevaron a cabo algunos in­tentos de instruir a los muertos vivientes para que obedecieran una sugerencia, una solicitud o una orden. Esos esfuerzos, por simple que fuera la solicitud, demostraron ser igualmente fúti­les. Todo intento de entrenar a los necrófagos para que realicen algún trabajo manual ha terminado en un rotundo fracaso. La región cerebral del zombi que controla el funcionamiento ejecu­tivo -resolución de problemas y habilidades cognitivas- ya no funciona como en un ser humano normal. Los no muertos no pa­recen tener aptitudes para realizar ni tan siquiera la más común o repetitiva de las tareas. Todos los proyectos gubernamentales dirigidos a controlar e instrumentalizar a los muertos vivientes han fallado, a menudo con catastróficas consecuencias (ver Infor­mes de combate: Brent Taylor)

CONCEPTO ERRÓNEO N° 5:
LOS ZOMBIS HAN DESARROLLADO CIERTA INTELIGENCIA

Una vez la persona ha sido infectada y convertida en cadáver vi­viente, todos sus órganos internos, incluido el cerebro, dejan de funcionar más allá de las rudimentarias operaciones necesarias para cumplir tres tareas concretas: moverse, matar y alimentarse. Una vez reanimado el zombi, termina todo desarrollo físico y men­tal sin que importe la edad del humano en el momento de la reani­mación: los niños zombis no crecerán y los adolescentes zombis no madurarán. Las investigaciones muestran que la destreza y las capacidades motoras y mentales de los necrófagos reanimados hace años no son mejores que las de aquellos que han sido convertidos apenas veinticuatro horas antes.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 6:
LA FORMA MÁS PRÁCTICA DE NEUTRALIZAR A UN ZOMBI ES CON UN ARMA DE FUEGO

La forma más efectiva de neutralizar a un zombi es dispararle con un arma de fuego a la cabeza, sí, pero no es la más práctica. El he­cho de que la munición sea un recurso finito significa que cada vez que dispares tu arma, más pronto terminará siendo completamente inútil; por no mencionar que se necesita tener buena puntería para conseguir acertar en la cabeza de un blanco móvil, por despacio que se mueva. El método más práctico para eliminar a un necró­fago son las armas manuales: son silenciosas, pueden dominarse fácilmente y no necesitan recursos adicionales.

CONCEPTO ERRÓNEO N° 7 :
SOLO LOS ATLETAS/ARTISTAS MARCIALES/ SOLDADOS PUEDEN SOBREVIVIR A UN ATAQUE DE ZOMBIS

Todo ser humano normal, joven o viejo, hombre o mujer, sedentario o deportista, puede defenderse con bastante éxito de un no muerto sin ningún equipo especial, entrenamiento intensivo o arma más o menos exótica. De hecho, algunos de los que han tenido más éxito, eran aquellos que no tenían ninguna experiencia de combate pre­via. Aunque pueda parecer inconcebible, en realidad tiene mucho sentido.
Los que han pasado prolongados períodos de tiempo comba­tiendo, ya sea en un ring o en un campo de batalla, suelen tener ideas preconcebidas de lo que se necesita para derribar y vencer a un contrincante. No obstante, cuando te enfrentas a un muerto viviente, casi todas las reglas habituales suelen ser poco efectivas. Precisamente por eso he escrito este libro y por eso, aquellos que entran en combate contra un zombi sin una idea preconcebida, son los que más a menudo consiguen mejores resultados.
No necesitas estar en una forma excepcional, ni tener conoci­mientos de combate o experiencia con armas de fuego. Lo que ne­cesitas es información y una preparación adecuada antes de que te encuentres en medio de un ataque de necrófagos. Solo tú eres responsable de tu propia supervivencia.

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Interplanetaria

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