NECRÓPARIS

NecroparisFernandoCamara

Una pareja en viaje romántico por París descubre que la ciudad se torna misteriosa e inhóspita por las noches. Se sienten asediados por las calles y en su propio hotel. Por la mañana dudan de lo ocurrido, pero pronto volverá a oscurecer y la situación se repetirá con mayor intensidad.
NECRÓPARIS es una road movie en un fascinante París nocturno que se vacía para el horror. Un misterioso hotel que cambia de lugar. Mendigos que devoran a las clases altas. Las temibles zonas de neón rojo. Mapas imposibles. Estudiantes en plena revuelta. Maniquíes vivientes. Novias que envejecen por momentos. Obreros asesinos entregados a una nueva revolución…
NECRÓPARIS es una novela angustiosa y reflexiva, que nos dibuja como generación, con nuestros miedos, deseos y frustraciones.
París ya nunca será igual.

ANTICIPO:

La habitación es perfecta para simular París. Azul, con adornos, pero sin excederse. Una ventana con suaves visillos hechos del más fino velo de novia y grandes cortinas almidonadas. Las camas son muy altas. Y encima hay una maleta abierta. Ropa, calzado… De hombre. Y de mujer.
¡Nos hemos confundido de habitación!, dice Dani como si estuvieran cometiendo un sacrilegio. Regresan al pasillo y comprueban el número de la puerta. 561. Es la de ellos, no hay duda. Y la tarjeta llave les ha abierto. ¿Entonces? Vuelven dentro. Se fijan de nuevo en las cosas de la maleta. Un vestido florido. Eva odia los estampados de flores. Sandalias marrones claras, camisa azul a rayas… Nada que ver con su estilo. En realidad hasta les desagrada. Imaginan decenas de posibles dueños: más jóvenes, o viejos, más guapos, feos, desgarbados, simpáticos, holandeses, turcos…
Quizás están en el baño, sospecha ella inquieta.
La puerta está cerrada. Dani golpea suavemente con los nudillos. Nada. Insiste con más energía. No responden. Se decide a abrir. Con cautela. Podría encontrarse una escena desagradable: la pareja muerta en el baño, por ejemplo. Jóvenes que se han citado para suicidarse a todo lujo.
Venga. Abre de una vez.
Y abre. Pero no hay nadie. Un cuarto largo, blanco, impoluto, con la bañera al fondo. Desodorantes, pasta de dientes y cepillos en la repisa del lavabo. Marcas extranjeras.
No entiendo nada…, dice Eva pensativa.
Puede que la recepcionista nos haya dado una habitación que ya estaba asignada.
¿Y por qué funciona la llave?
Porque habrá más copias. Hay que decírselo.
Vale.
Vale…


Venga.
Venga ¿qué?
Que tú te apañas mejor, Eva.
Qué morro tienes…
Se marcha a arreglarlo, viuda ante los conflictos. Dani cierra la puerta. Su situación tampoco es cómoda. Si aparecieran los otros huéspedes, no sabría cómo explicar su presencia allí… ¡en su propia habitación! Es absurdo. Tendrían que ser ellos quienes se explicaran. Se envalentona y comienza a registrar la maleta de la cama. Nada fuera de lo normal, excepto el mal gusto por la ropa. Seguramente gente mayor, clase alta, con esa desagradable estética que les han imbuido. Negados a su propia verdad, a su instinto.
Retira el visillo y se asoma por la ventana. Un patio interior. Misterioso. Como el de El quimérico inquilino. Tejados como los de Frenético. No se atreve a asomarse al fondo. El vértigo le empeora con la edad, igual que la claustrofobia. Una mujer fuma en el balcón de enfrente. Preocupada. Cruzan una veloz mirada. Ella apaga el cigarrillo y desaparece.
En el lavabo del cuarto de baño hay unos botecitos blancos en fila. Parecen fundas para lentillas. Dani coge uno y lo abre. Dentro hay un trozo de algodón con… un diente. Un incisivo. Qué asco. Cierra el bote y se limpia los dedos con la toalla. El cepillo está cargado de pelos de mujer. Largos y grises. Quebrados.
Se escuchan pasos fuera. Alguien se acerca. Quizás Eva. Va a abrir la puerta, pero… ¿y si son ellos? Los nuevos huéspedes. Viejos. Desdentados. Extranjeros. De alta alcurnia. Dani no quiere enfrentarse y se encierra en el baño. Los pasos suenan junto a la puerta y… continúan alejándose. Quizá sea una estratagema para que él salga. Dani se ríe y sale del baño. No tiene sentido achantarse.
¡Plom, plom, plom! Tocan a la puerta.
Señogg…
Dani permanece callado. Se aproxima despacio.
Vuelven a llamar.
Dani, soy yo.
Dani abre. Eva entra seguida por la recepcionista políglota.
Favor de excusar, señor, dice avergonzada, y hace pasar a la mujer de la limpieza que vieron en el pasillo. La recepcionista le indica la maleta abierta en la cama y le ayuda a cerrarla.
¿Qué ha pasado?, susurra Dani.
Dice que no sabe cómo ha podido ocurrir.
Yo soy desolada, señogg.
Dice que sólo nosotros estamos registrados en esta habitación.
¿Entonces de quién es eso?, señala la maleta, que ya han conseguido cerrar.
Se marchan hacia la salida.
¡Las cosas del baño!, advierte él.
Hay más cosas en el baño, dice Eva.
La recepcionista va allí y recoge a toda prisa. Se le caen algunos botes y medicinas. Se agacha a recogerlos. Dani pretende ayudarla, pero ella está muy azorada y pide mil disculpas. La pierna izquierda le asoma bajo la falda. Muestra una larga cicatriz.
Favor de excusar, insiste al salir, empujando a la mujer de la limpieza y la maleta. Y sigue disculpándose hasta que su voz se funde por el pasillo. Eva cierra la puerta.
Qué locura de país. Se te meten en la habitación y nadie se entera.
Igual eran unos listos. Si nadie los descubre se pasan unos días aquí por todo el morro.
¿Y cómo consiguieron la llave?
Pidiéndola en recepción, en plan Jedi. Como hay tantas chicas, no se enteran de si son clientes o no.
Quizá ya estuvieron aquí antes y se hicieron una copia de la llave.
Ella se encoge de hombros y pone su maleta en la cama. Territorio conquistado.
Igual vuelven por la noche y flipan al vernos aquí.
Sí, claro, y hacemos un ménage à trois.
A Dani le asquea la idea. Decide no contarle nada sobre los dientes envasados.
Eva se pelea con la clave de la maleta. Una cerradura con tres números de seguridad. El diabólico 666 que eligió él. Pero no abre.
¿Has cambiado la clave?
No.
No se abre.
Dani lo intenta. Nada.
Puede que hayan metido mano en el aeropuerto, sospecha él. Por eso tardaba tanto en salir.
No les puede haber dado tiempo a probar todas las combinaciones.
Seguro que saben cómo abrir maletas. Ya son años…
¡Está al revés!
¿Qué?
Que está al revés, dice ella a punto de la carcajada. Que la clave que he puesto es 999 porque tenía la maleta al revés.
Bobita integral.
Cambia los números. 666. Click.
E voilá.
Risas. Eva coloca la ropa en el armario. Dos o tres mudas y un traje elegante, para que no les miren con desdén si deciden cenar en algún restaurante de postín.
Los colchones y somieres son muy altos. El culo no les llega. Dani da un saltito. Dureza media. Perfecto.
Por qué tan altas.
Para evitar que trepen las ratas-muerde-yugulares.
Se queda tumbado un rato. Ahí arriba. Casi pegado al techo. Si cayera accidentalmente durante la noche… fractura craneal.
¿Por qué te lo has traído?, dice ella sacando de la maleta un pequeño Mazinger Z. El robot invencible.
Él lo coloca en su mesilla.
Estás zumbado.
Sí, claro, ¿y si no, quién nos defiende? Tú no tienes aleación Z, querida Afrodita. Pero te voy a alargar los misiles, dice tocando sus tetas, tirando de sus pezones erectables.
¡Quita, que me haces daño! Y venga, vámonos a comer algo.
Ya veo cómo te excita París.
Ella camina hacia la puerta.
Voy al servicio, dice él saltando al suelo.
Al entrar en el baño descubre algo raro.
¡No hay váter!
¿Cómo no va a haber?
Quizás aquí usan el bidé para todo. O comparten el retrete con otras habitaciones.
Eva acude a comprobarlo.
Qué raro, dice dejando el neceser en la repisa del lavabo. Al abrirlo se le caen las cosas al suelo.
Torpe como la recepcionista.
Oye, chato…, se enfada mientras recoge desodorantes, peines y medicinas. La cicatriz de la recepcionista, recuerda Dani. Toda la pierna. ¿Cómo se la habrá hecho?
No puede ser que no haya váter, dice levantándose.
En el pequeño recibidor hay otra puerta junto a la entrada. Abren. E voilà! Tienen el váter separado del baño. Razones aromáticas. Al fin y al cabo es el país del perfume. Dani entra y se encierra en el minúsculo zulo.
¿Dónde tienes la pastilla de la acidez?, le grita Eva.
En el neceser. Son las cápsulas. ¡Y cógeme una también a mí!
Eva vuelve al baño y coge un par de cápsulas de una tableta suelta. Se va a tomar una de ellas, pero no quiere beber del grifo. El cambio de aguas siempre le suelta las tripas.
¡Voy a coger una botella de agua del minibar!, dice como pidiendo permiso. Dani no contesta. Permiso concedido. Se toma la cápsula y da un trago a la botella. Se fija en el Mazinger. Se lo regaló ella hace muchos años. Para Dani representa lo mejor de la infancia. Épocas más claras y seguras. Cuando todos eran de aleación Z.

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Interplanetaria

2 Opiniones

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  • Interplanetaria
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    El próximo lunes 11 a las 12:30 horas, tendrá lugar la presentación de [url=http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=NecroparisFernandoCamara][i]Necróparis[/i][/url] en la XXVIII HispaCon (Valencia). El acto contará con la del autor y con la de [url=http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=FeralDavidJasso][b]David Jasso[/b][/url] como maestro de ceremonias. Tras dicha presentación, el autor firmará ejemplares en el estand que la organización reservará a tal efecto (durante el día anterior, lo hará en el estand de la editorial NGC Ficción, donde además contarán con ejemplares de [url=http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=FragmentosBurbujaMadrigal][i]Fragmentos de burbuja[/i][/url] ([b]Juan Antonio Fdez. Madrigal[/b] – Ciencia ficción) y [url=http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=VersionMinotauroFPFernandez][i]La versión del Minotauro[/i][/url] ([b]Francis P. Fernández[/b] – Novela Negra).

    Así mismo, anuncian la aparición del blog de la novela ([url]http://www.necroparis.blogspot.com/[/url]) que agrupará todas las noticias relacionadas con ella.

  • Interplanetaria
    on

    Según comunica la editorial NGC Ficción, el Jueves 28 de octubre a las 19:30 horas en la [url=http://www.interplanetaria.com/publicidad.php?id=NecroparisFernandoCamara&isbn=9788493780121]Casa del libro[/url] (Gran Vía, 29 – 3ª planta. Madrid) Se estrenará el cortometraje que presenta, de algún modo, a la novela.

    Así mismo, el cortometraje también se proyectará el lunes 1 de noviembre, día festivo, a las 17:00 horas en la SEMANA GÓTICA DE MADRID, Casa de Vacas, Parque del Retiro (Madrid), donde contaremos con la presencia del autor y del novelista [b]Juan Ramón Biedma[/b].

    Ambos autores intervendrán posteriormente, a las 18:00 horas, junto a [b]Víctor Conde[/b], [b]Álvaro Fuentes[/b], [b]Rubén Sánchez Trigos[/b] y [b]Santiago Eximeno[/b] en la mesa de Zombies.

    Tras la mesa, habrá sesión de firmas en el stand de la Asociación cultural Besarilia.

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