Shiké. Samurais, dragones y zinjas

shike

Jebu es un joven shiké, un monje guerrero zinja, que sigue a su amada, casada con un cruel hombre, por todo el Japón, llegando a China. Por otra parte, Jebu se enfrenta a un monje mongol que llega a Japón para acabar con la estirpe de Jamuga, interviene en ambos bandos en la guerra entre las Takashi y los Muramoto y termina marchándose a China con el cabecilla de estos últimos, Yukio, para unirse a los chinos en la defensa contra los mongoles. A través de esta historia, en la que la política, las guerras entre estirpes y clanes y la religión desempeñan un papel destacada, Robert Shea logra un amplio y vívido fresco del Lejano Oriente medieval.

Esta obra se publicó originalmente en 2 volúmenes El último de los zinjas y Tiempo de dragones.

ANTICIPO:
Al día siguiente de la misión del tuman-bashi Torluk a Kweilin, los tambores en el campo mongol comenzaron a resonar al caer la tarde. Los prisioneros chinos fueron sacados de su corral y se les utilizó para colocar las máquinas para sitiar en los bordes del foso. A pie, las tropas mongoles marcharon en filas al ataque. Las tres colas de caballo blancas de su estandarte de batalla avanzaron al frente. Yukio ordenó que todos los hombres disponibles en la ciudad acudieran a las murallas. Los tamborileros tocaron un ritmo para alentar a los defensores.

Poco antes de la puesta del sol, los puentes portátiles de los mongoles cayeron a través del lado occidental del foso. El hua pao, en la base de la muralla de madera de los mongoles, resonó al unísono. Bolas de hierro golpearon los baluartes de Kweilin. Las catapultas lanzaron bolas explosivas y enormes piedras a las calles de la ciudad. El hua pao de Kweilin respondió, abriendo agujeros en la muralla de madera de los mongoles. Los samuráis tiraron calderas de aceite hirviendo sobre los puentes del enemigo y los incendiaron antes de que apenas un puñado de hombres pudiera cruzar el foso.

Los mongoles forzaron a los prisioneros chinos a encabezar el ataque como escudos humanos. Los prisioneros eran víctimas de las andanadas de flechas que desde la muralla disparaban hombres que fingían no saber a quién estaban matando.

Toda esa noche, los mongoles siguieron la ofensiva. Utilizando caballos, máquinas para sitiar, carretadas de tierra y cuerpos humanos para cubrir el foso, pelearon para llegar a las murallas de Kweilino Parecían resueltos a acosarles incesantemente hasta apoderarse de la ciudad. Tales ansias de victoria, según el entrenamiento zinja, había enseñado a Jebu que a menudo conducían al fracaso.

Pero estaba pasmado ante la enorme energía que desplegaban. Habiendo crecido en Kyushu, pasó por muchas de las grandes tormentas que los chinos llamaban tai-phun. Los mongoles atacaban como un tai-phun, amenazando con destruir todo lo que se interpusiera en su camino. Aun cuando combatía contra ellos con flechas, con la naginata y con la espada, Jebu reconocía en sí mismo un orgullo contradictorio de que estos demonios en forma humana fueran su pueblo.

Al fin, al amanecer, las olas de asalto cesaron. Las pocas tropas que aún quedaban en la franja de tierra abajo de las murallas retrocedieron apresuradamente a través del foso, perseguidas por flechas de los samuráis y de los chinos. El hua pao cesó de escupir fuego. Las catapultas mongoles siguieron arrojando piedras y bolas de fuego, pero con menos frecuencia. Los diversos incendios a través de la ciudad estaban bajo control.

El sol no salió. Espesas nubes grises avanzaron desde el sur, y para satisfacción de Yukio, comenzó a llover fuertemente. La lluvia protegería a la ciudad del fuego y representaría grandes escollos para los sitiadores.

Jebu y Yukio se sentaron junto al parapeto y limpiaron la sangre de las espadas, para evitar, que se oxidaran las hojas.

-Perdemos tantos cada vez que peleamos con los mongoles, que pronto nos quedaremos solos -se dolió Yukio con fatiga-. Qué mal jefe soy, al haber traído a estos hombres desde tan lejos para que mueran todos en una tierra extraña.

***

El gobernador Liu se bajó de su sillón de marfil y agarró a Yukio y a Jebu por los brazos.

-Deberían estar durmiendo y no gastando su tiempo en hablar con este viejo.

Jebu sonrió; los ojos del gobernador estaban rojos.

-Dudo que Su Excelencia haya dormido esta noche.

Yukio le informó de que doscientos soldados chinos y más de un centenar de samuráis estaban muertos o gravemente heridos, pero que los dos dragones blancos ondeaban aún sobre Kweilin.

El gobernador informó:

-Mis exploradores dicen que el tarkhan mongol, Arghun Baghadur, viene en camino trayendo el refuerzo de dos tunans más, veinte mil hombres, que su soberano, el Gran Kan Mangu, le ha asignado. Bajo el mando de un general como Arghun, y con tal supe rioridad numérica, los mongoles tomarán Kweilin con toda seguridad. Estamos entrando en la temporada de lluvias fuertes y eso les puede retardar el paso, pero el final sigue siendo inevitable.

-Se nos prometió que si necesitábamos refuerzos nos los podrían enviar por el Kwei Kiang desde Cantón -repuso Yukio.

-Es tiempo de pedidos -asentó Liu. Hizo una seña a su hijo, Un oficial de alto rango en las tropas chinas. La armadura del joven Liu estaba mellada y golpeada. Se apartó de la pared de la sala de audiencias del gobernador y se arrodilló a sus pies.

-Irás a Cantón, hijo mío. Partirás esta noche por la puerta del río.

***

Cinco de los nómadas, hombres demasiado malheridos para pelear hasta la muerte, habían caído prisioneros, y Jebu se las arregló para convencer a los samuráis de que esos hombres serían más útiles vivos que muertos. Cada día dedicaba algún tiempo a visitar a los prisioneros en el edificio de piedra junto al palacio del gobernador, cuidando sus heridas y conversando con ellos.

Al principio hablaron en chino, idioma que la mayoría de los mongoles conocía porque el norte de China había sido parte de su territorio durante casi una generación. A Jebu se le hacía difícil entender su dialecto, casi un idioma diferente de chino del sur al que él estaba acostumbrado. Los guerreros nómadas hablaban mongol entre sí, y él aprendió algunas de las palabras y las usó cuando hablaba con ellos. Con el tiempo usaron más y más el idioma mongol en sus conversaciones.

Los mongoles no confiaban en Jebu. Aparte de las sospechas de los prisioneros de guerra hacia sus aprehensores, reconocían sus facciones mongol es. Suponían que era un traidor, capturado en una batalla anterior, que había accedido a servir a los chinos a fin de salvar su vida. Se imaginaban que su misión era persuadidos a hacer lo mismo, y lo amenazaron con matado si se ponía a su alcance.

Ante la zozobra de los guardias chinos, Jebu seleccionó al mongol de mayor tamaño y peleó con él a mano limpia en el patio del edificio de la prisión. Su oponente era el único de los prisioneros que no había sido herido de gravedad, pues se lo encontró inconsciente bajo la muralla de Kweilin. Por lo visto, una piedra lanzada desde una catapulta de su propio bando le había golpeado en la cabeza. Era una lucha libre entre el estilo mongol tradicional, cuyo objetivo es quebrar los huesos, y las técnicas del combate mano a mano, desarmado, del zinia. Jebu tiró al suelo al enorme mongol en cinco ocasiones.

Una vez que se hubo ganado su respeto y los convenció de que no buscaba información militar, los mongoles se volvieron más amistosos. Llegaron a convencerse de que Jebu no podía ser un renegado de su propio bando. .

Por su parte, Jebu pronto sintió un cierto afecto por sus casi compatriotas. Estos cinco, cuatro de ellos heridos y sentados en la celda de una prisión, aburridos y recelosos, no se parecían en nada a los brutales guerreros de las leyendas. Jebu los halló sencillos, analfabetos, jóvenes, dispuestos a reír, valientes y bondadosos entre ellos.

También descubrió que les gustaba la bebida. Ordenó que enviaran a la celda unas cuantas jarras de vino de arroz. En menos de una hora se las acabaron y pedían más. Su avidez por el vino era insaciable y Jebu les tuvo que limitar la ración para evitar que estuvieran borrachos todo el tiempo. Con la copa entre sus manos, tenderían a ser alegres, pero no belicosos. Las lecciones del idioma resultaban más provechosas con la ayuda de un poco de vino.

Empezaba a entender el modo de vida mongol. Estos jóvenes habían crecido disfrutando de las riquezas y la fácil vida del imperio que Gengis Kan creó, pero sus padres y abuelos les habían hablado de los viejos tiempos, cuando no pasaba una estación sin que hubiera al menos una muerte en cada familia. El mundo de las nieves, los desiertos y las estepas nunca baja la guardia, nunca da una segunda oportunidad. Las leyes y las costumbres de los mongoles estaban modeladas de acuerdo con las leyes de la naturaleza, o como los propios mongoles lo llamaban, el Cielo Eterno.

Pasaron días de inactividad detrás de la muralla de madera de los sitiadores y las murallas de piedra de Kweilin. Jebu adquirió conocimientos superficiales del idioma mongol. Yukio y el gobernador Liu dirigieron las reparaciones de la ciudad y sus fortificaciones. Todos observaron el río en busca de señales de juncos de transporte que trajeran una expedición de auxilio.

Doce días después del fallido asalto, llegaron noticias de los exploradores del gobernador Liu; Arghun Baghadur había regresado de su visita a Mangu Kan, en la provincia Szechwan.

compra en casa del libro Compra en Amazon Shiké. Samurais, dragones y zinjas
Interplanetaria

24 Opiniones

Escribe un comentario

  • soberano
    on

    Mientras que en otras editoriales acostumbran a trocear los libros para sacar 2 o 3 volúmenes de donde solo había uno, aquí vemos publicadas las dos novelas originales en un único libro.

    Interesante.

  • warlord
    on

    Si señor, yo me he decidido a unir el presupuesto para libros de dos meses para abonar los 39 euritos que cuesta, aunque es como todo, despues de leer la sinopsis, me da la sensación que van a ser 39 euros muy bien aprovechados

  • Licaon
    on

    Monumental en todos los sentidos. Por los dos tomos reunidos en uno y por la historia que aborda, nada de los topicos japoneses sino una de aventuras, amores y lances. Más que recomendable. Y que el tamaño no os asuste.

  • sakura
    on

    hola, me gustaria comprarme el libro, ¿me lo recomiendas de verdad?

  • sekigahara1600
    on

    No tan recomendable….. No se si se dabe a la traducción q puede ser mala, pero desde luego no es una buena representación del japon de esa época; no es cuestión de tópicos, es que el autor se inventa una sociedad completamente distinta mezclando retazos de varios periodos y culturas.

    Desde luego este libro no es Genji Monogatari pero si se es capaz de apartar de la mente la fidelidad a la historia, entonces, si es un buen libro de aventuras

  • S.S.T.
    on

    En la fidelidad no puedo entrar, como novela de aventuras es solvente.

  • Omega
    on

    Desde luego que la traducción es a veces como una patada en la boca, pareciera que el traductor no sabe en ocasiones español básico, como cuando habla de misionarios y no misioneros… dejando eso de lado, lo largo de la novela hace que tenga altibajos. En esencia, luces y sombras con esta novela.

  • campeador
    on

    Me ha parecido un auténtico novelón.

    Comprando el otro día (unos palos para practicar las técnicas de combate zinjas de Jebu) dejé el libro en el mostrador para descansar -pesa- y el tendero, abriendo mucho los ojos, me dijo:

    – ¡Menudo ladrillo! – y al ver que la marca estaba cerca del final, añadió -: y qué rabia acabarlo, ¿no?

    Y en efecto, pese a las más del mil páginas, con algún altibajo (más altos que bajos), Shiké es el clásico libro absorvente, de personajes entreñables y un mundo sólido y seductor. Evolucionan los personajes y evoluciona su mundo, un mundo por el que pasan guerreros memorables, sabios deslumbrantes, malvados mezquinos, pero también enemigos con honor. Una novela magnífica que merece la pena tener.

    Por cierto, ¿alguién conoce algún libro que enseñe las técnicas amatorias de los zinjas?

  • PENDRAGON
    on

    ¡Que disgusto me llevé yo cuando lo acabe!

    Desde luego no es un tomo para leer en el avión, pues no cabe ni en los almacenamientos superiores, pero te engancha y no te deja abandonarlo desde las primeras líneas.

    Con la meteorologia que nos acompaña, es un gran compañero de invierno.

  • lachilitaniko777@hotmail.com
    on

    DESDE LA PRIMERA VEZ QUE LEI LA HISTORIA QUEDE ENEMORADA, ES SENCILLAMENTE UNICA, AUNQUE LAMENTABLEMENTE NO TENGO EL SEGUNDO VOLUMEN, CADA VEZ QUE TENGO LA OPORTUNIDAD VUELVO A RELEER LA HISTORIA DE EL MONJE JEBU Y TANIKO EN "SHIKE,TIEMPO DE DRAGONES", VRDADERAMENTE LA RECOMIENDO ES FABULOSAMENTE BUENA, ADEMAS MUESTRA DE UNA FORMA CLARA Y FASVINANTE TODO LO REFERENTE A COMO ERA LA VIDA EN LOS TIEMPOS DEL IMPERIO EN EL ORIENTE

  • PENDRAGON
    on

    ¡ Que mal se te queda el cuerpo cuando se acaba!

    Es verdaderamente buena, mil y pico páginas que se quedan en nada. He tenido la suerte de leer en el último año tanto ésta, como El Honor del Samurai, asi como la trilogia de los Otori y he de reconocer que la novela ambietada en China y Japón Feudales me atrae cada vez mas.

  • Calamar
    on

    Esta bien, pero a ratos un poco densa

  • tresdeoros
    on

    Tengo que reconocer que se pasa un rato (muy) largo entretenido. En algunos momentos encontré la narración un poco floja, sobre todo en el paso del tiempo. Los protagonistas quedan en una situación en un capítulo y al siguiente han pasado unos años de los que no se cuenta mucho. Por ejemplo de la actividad como gobernador de Hideyori sólo se ve el terror y no cuenta nada de cómo implantó un gobierno estable.

    Por lo demás, muchos capítulos de morderse las uñas.

    Para coleccionar al lado de Shogún.

    Lines.

  • salamanca
    on

    Acabo de terminar este libro, y me ha parecido sencillamente maravilloso.

    Lo recomiendo encarecidamente a todo el mundo.

    Si os gusta la novela histórica, de viajes y amor, es vuestro libro.

    Está muy bien escrito y tiene de todo, lo veo muy completo.

    No os dejeis impresionar por su tamaño, se lee muy bien.

    Salamanca.

  • Rastan
    on

    Gracias, lo tengo en lista de espera y a pesar de su precio y tamaño me arriegué pensando en que era una buena lectura, viendo las recomendaciones positivas de muchas lectores. Un saludo.

  • Vengador
    on

    Para todos los interesados en este magnífico libro que no se atrevieron por el precio, lo acabo de ver en bolsillo por 12 lerus. Es una buena oportunidad porque se trata de una novela excepcional.

  • LMG
    on

    hola, disculpen, alguien de ustedes me podria decir como adquirir esta novela, sobre Jebu? aqui en México, solo aparecio una supuesta primera parte la adquiri hace muchos años, pero nunca se supo mas.

    agradecere cualquier informacion sobre esto a mi correo : aguilario6@hotmail.com

    gracias, saludos.

    Luis Montemayor G.

  • Alberto
    on

    Puedes comprarla via Internet, pero los gastos de envío te van a salir caros.

  • Calabar
    on

    A mí no me acabó de convencer, no tiene un estilo muy pulido y es todo métodos Frank Yerby, solo que en un escenario exótico. Hay novelas mucho mejores sobre le mismo tema.

  • pendragon
    on

    Yo me gaste treinta y tantos en la primera edición de tapa dura, y no me arrepiento ni de uno solo de los que gasté, una novela que engancha.

    Ahora estoy pendiente de quién de mi familia me regala El Sarraceno, del mismo autor, pero ha de ser alguien con poderío económico pues se va por encima de los 40 euros 

  • lun
    on

    Bueno Pendragon, siempre queda la opción de juntar los reyes de este año y del que viene, así el gasto se dispersa.

  • Taniko Shima
    on

    [center]dios la novela SHIKE me encanto no pude leer nada mas aparte de ese libro por k me cautivo ::) ::)

    lo aconsejo ;D ;D

  • Sakura-ryu
    on

    Yo lo recomiendo totalmente!! Me lo compré por casualidad y me encantó!!

  • jebu`s lover
    on

    Este libro es maravilloso te engancha y no puedes dejarlo, ahora estoy tratando de encontrar la segunda parte (the last of the zinja)cada vez se pone mejor!

Leave a Comment

 

↑ RETOUR EN HAUT ↑