Tiempos de arroz y sal

ArrozySal

En el año 1394, la Peste Negra ha invadido Europa y los cadáveres se amontonan en las calles de pueblos, aldeas y ciudades, porque nadie ha sobrevivido para enterrarlos. En poco más de un año, Europa va a quedar despoblada y el Cristianismo empezará a convertirse en una anécdota de la Historia Universal. Frente al ocaso europeo, el Islam y China se levantan como las únicas grandes civilizaciones capaces de disputarse el dominio del munto, en tanto que la India tiene que luchar por mantener su independencia. A través de los protagonistas, B y K, que van reencarnándose sucesivamente en soldados, mujeres, reyes, esclavos, eunucos o alquimistas, presenciamos siete siglos de una historia alternativa, en la que se forma de una forma paulatina un nuevo orden político, social y religioso.

Kim Stanley Robinson, nacido en 1952, es uno de los autores punteros de la ciencia-ficción estadounidense de nuestro dias, habiendo descollado por su gusto por las obras con regusto a epopeya, como la Trilogía de Marte (Marte Rojo, Marte Verde, Marte Azul), que es quizá su obra más famosa.

ANTICIPO:
Akbar adoraba a sus halcones, como si formaran parte de su familia; siempre pasaba los días de caza con un humor excelente. Llamaba a Bistami para que acudiese a su lado y dijera una bendición para los portentosos pájaros, que tenían la vista perdida en el horizonte, tranquilos. Luego eran lanzados al aire, y batían las alas con fuerza para subir a gran velocidad hasta llegar a la altura ideal para la caza, desplegando por completo sus enormes alas. Cuando los halcones se ponían a girar en lo alto, se soltaban algunas palomas. Estos pájaros volaban tan de prisa como podían para ocultarse en los árboles o los matorrales, pero en general su velocidad no alcanzaba para escapar al ataque de las aves imperiales. Sus cuerpos rotos eran traídos de regreso por aquellas aves de rapiña a los pies de los criados del emperador; luego los halcones volaban nuevamente hasta la muñeca de Akbar, donde eran recibidos con una mirada tan fija la propia y con trozos de cordero crudo.

Uno de esos días tan felices fue interrumpido por malas noticias provenientes del sur. Un mensajero llegó diciendo que la campaña de Adham Kan contra el Sultán de Malwa, Baz Bahadur, había sido exitosa, pero que el ejército del kan había matado a todos los prisioneros, hombres, mujeres y niños de la ciudad de Malwa, incluidos muchos teólogos musulmanes, y hasta algunos sayyids, es decir, descendientes directos del Profeta.

Un color rojo tiñó el claro cutis de Akbar subiendo desde el cuello e invadiendo todo el rostro, dejando intacto tan sólo el lunar que tenía en el lado derecho, como una pasa blanca incrustada en su piel.

-Se acabó -le dijo a su halcón, y luego comenzó a dar órdenes, el pájaro fue entregado al halconero y la caza quedó olvidada-. Piensa que todavía soy menor de edad.

Salió disparado con su caballo, dejando atrás a todo su séquito excepto al Pir Mahoma Kan, su general de más confianza. Bistami supo más tarde que el mismo Akbar había relevado a Adham Kan.

Bistami tuvo la tumba de Chishti para él solo durante todo un mes. Pero una mañana encontró allí al emperador, con la mirada triste. Adham Kan había sido nombrado vakil, ministro principal, por Zein.

-Se pondrá furioso, pero no hay otra opción ,…dijo Akbar-. Tendremos que ponerlo bajo arresto domiciliario.

Bistami asintió con la cabeza y siguió barriendo el frío y húmedo suelo de la cámara interior. La idea de Adham Kan en vigilancia permanente, casi siempre un preludio de la ejecución, era un pensamiento algo molesto. Él tenía muchos amigos en Agra, podía tener la audacia de tratar de rebelarse. Algo que el emperador debía de saber muy bien.

De hecho, dos días más tarde, cuando Bistami estaba con el grupo vespertino de Akbar en el palacio, le asustó, aunque no se sorprendió, ver a Adham Kan que apareció y subió precipitadamente los escalones, armado, ensangrentado, y gritando que había matado a Zein hacía menos de una hora, en su propia cámara de audiencias, porque le había usurpado lo que era legítimamente suyo.

Al oír aquello, el rostro de Akbar se riñó de rojo una vez más, y golpeó con fuerza al kan en la cabeza con la copa que tenía en la mano. Cogió al hombre por la solapa de la chaqueta y atravesó toda la sala arrastrándolo. La más nimia resistencia de parte de Adham le hubiese significado una muerte inmediata a manos de los guardias del emperador, quienes estaban al lado de él, con las espadas listas; por lo tanto permitió que lo arrastraran hasta el balcón, donde Akbar lo arrojó por encima de las rejas directamente al vacío. Luego Akbar, más rojo que nunca, bajó corriendo la escalera, corrió hasta donde estaba el semiinconsciente kan, lo cogió de los cabellos y lo arrastró por la escalera, a pesar de que llevaba una armadura, y lo llevó otra vez al balcón, desde donde lo lanzó nuevamente. Adham Kan chocó contra el suelo del patio con un fuerte y sordo ruido.

El kan había muerto. El emperador se retiró a sus aposentos privados en el palacio. .

La mañana siguiente Bistami barrió el santuario de Chishti con una opresión que le recorría todo el cuerpo.

Apareció Akbar, y el corazón de Bistami le golpeaba como un martillo en el pecho. Akbar parecía estar tranquilo, aunque un poco distraído. La tumba era un lugar que le daba algo de serenidad.

Pero la vigorosa barrida al suelo que Bistami ya había limpiado se contradecía con la tranquilidad de su discurso. Es el emperador, pensó Bistami de repente, puede hacer lo que se le antoje.

Pero entonces otra vez, como emperador musulmán, era un subordinado de Dios y de la sharia. Todopoderoso y sin embargo también totalmente sumiso, todo a la vez. No era de extrañar que pareciera estar sumido en sus pensamientos hasta el punto de la distracción, barriendo el santuario tan temprano por la mañana. Era difícil imaginárselo furioso, como un elefante macho en celo, arrojando por la fuerza a un hombre hasta matarlo. Dentro de él había un profundo pozo de ira.

La rebelión de los pretenciosos súbditos musulmanes era lo que llegaba hasta el fondo de aquel pozo. Hubo informes de una nueva rebelión en el Punjab, se envió a un ejército para derrotada. Los inocentes de la región se salvaron, e incluso aquellos que habían peleado a favor de la rebelión. Pero sus líderes, unos cuarenta, fueron llevados a Agra y colocados en un círculo de elefantes de guerra que tenían largas cuchillas como espadas atadas a los colmillos. Se quitó las cadenas a los elefantes para que atacaran a los traidores, que gritaban mientras eran derribados y pisoteados, luego los cuerpos fueron lanzados por los aires por los elefantes excitados por la sangre. Bistarni no se había dado cuenta nunca de que los elefantes podían caer en una ansia tan brutal por la sangre. Akbar estaba en lo alto de un trono castillo sobre el más grande de los elefantes, un animal que se mantenía inmóvil ante aquel espectáculo, ambos observando la matanza.

Algunos días después, cuando el emperador acudió a la tumba al amanecer, era extraño barrer a la sombra de aquel patio de la tumba con él. Bistarni barría con energía e intentaba no cruzarse con la mirada de Akbar.

Finalmente tuvo que reconocer la presencia del soberano. Akbar ya lo estaba mirando fijamente.

-Pareces perturbado -dijo Akbar.

-No, poderoso Akbar, para nada.

-¿No apruebas la ejecución de los traidores del islam? -No…, sí, por supuesto que sí.

Akbar lo miró tan fijo como lo hubiera hecho uno de sus halcones.

-¿Pero acaso no dijo Ibn Khaldun que el califa debe rendirse ante Alá de la misma manera que el más humilde de los esclavos? ¿No dijo acaso que el califa tiene el deber de obedecer la ley musulmana? ¿Y la ley musulmana no prohíbe acaso la tortura de los prisioneros? ¿No es eso entonces lo que quiere decir Khaldun?

-Khaldun no era más que un historiador -dijo Bistami. Akba se rió.

-¿Y qué hay de la hadith que recibe de Abu Taiba pasando por Murra ibn Hamdan a través de Sufyan al- Thawri, a quien le fue relatada por Ali ibn Abi Talaib, que el Mensajero de Dios, que Dios lo tenga por siempre en su gloria, dijo: «No torturarás esclavos»? ¿Qué hay de las lineas del Corán que dicen al soberano que debe imitar a Alá y mostrar compasión y piedad para con los prisioneros? ¿Acaso no he roto el espíritu de estos mandamientos, oh sabio peregrino sufi?

Bistarni estudió las losas del patio.

-Tal vez sí, gran Akbar. Sólo vos lo sabéis.

Akbar lo observaba.

-Abandona la tumba de Chishti -le dijo.

Bistami salió rápidamente por la puerta.

Cuando Bistami volvió a ver a Akbar fue en el palacio, donde se le había ordenado presentarse; según parecía, para que explicara por qué, tal como decía el emperador con mucha frialdad, los amigos de Bistami en Gujarat se rebelaban contra el emperador.

-Dejé Ahmadabad precisamente porque había tantos conflictos -dijo Bistami un tanto incómodo-. Los mirzas siempre tenían problemas. El rey Muzaffar Shah III ya no los controlaba. Vos sabéis todo esto. Por esa razón tomasteis Gujarat bajo vuestra protección.

Akbar asintió con la cabeza, pareciendo recordar aquella campaña.

-Pero ahora Husain Mirza ha regresado del Decán, y muchos de los nobles de Gujarat se han unido a él en la rebelión. Si comienza a extenderse el rumor de que puedo ser desafiado con tanta facilidad, ¿quién sabe qué vendrá después?

-Es probable que Gujarat deba ser recuperada -dijo Bistami inseguro; tal vez, como la última vez, esto era exactamente lo que Akbar no quería escuchar. Lo que se esperaba de Bistarni era algo que él mismo no tenía demasiado claro; era un funcionario de la Corte, un qadi, pero todos sus consejos anteriores habían sido religiosos o legales. Ahora, ante la rebelión de una antigua residencia suya, estaba aparentemente en el punto de mira; ciertamente ése no era el mejor lugar para estar cuando Akbar estaba enfadado.

-Quizá ya es demasiado tarde -dijo Akbar-. Me llevaría dos meses llegar a la costa.

-¿De veras? -preguntó Bistami-. Yo he hecho el viaje en diez dias. Tal vez si enviárais sólo a vuestros mejores hombres, monta dos en camellos hembra, podríais sorprender a los rebeldes.

Akbar lo honró con su mirada de halcón. Hizo llamar a Raja Todor Mal, y pronto estuvo todo arreglado tal como Bistami lo había Sugerido. Una fuerza de tres mil soldados mandados por Akar, entre ellos Bistami, cubrió la distancia entre Agra y Ahmadabad en once polvorientos y largos días; esta misma gente, fortalecida y envalentonada por la rápida marcha, hizo añicos a varios miles de rebeldes, quince mil según la estimación de uno de los generales. Muchos de ellos fueron muertos en la batalla.

Bistami pasó todo aquel día sobre el lomo de un camello, siguiendo las principales cargas del frente, intentando no perder nunca de vista a Akbar, y cuando no lo lograba, ayudando a los heridos. Incluso sin los grandes cañones de sitio de Akbar, el ruido de la batalla era impresionante, en gran parte debido a los gritos de los hombres y los camellos. El polvo cubría el aire caliente que apestaba a sangre.

Más avanzada la tarde, desesperadamente sediento, Bistami se las arregló para bajar hasta el río. Ya había allí muchos heridos y moribundos, tiñendo el río de rojo. Era imposible beber un solo trago que no supiera a sangre.

Luego Raja Todor Mal y un grupo de soldados llegaron entre ellos, ejecutando con espadas a los mirzas y a los afganos que habían estado al frente de la rebelión. Uno de los mirzas vio a Bistami y gritó:

-jBistami, sálvame! jSálvame!

Un segundo después estaba decapitado, el cuerpo vertía su sangre en la ribera por el cuello abierto. Bistami se alejó de allí, Raja Todor Mallo observaba.

compra en casa del libro Compra en Amazon Tiempos de arroz y sal
Interplanetaria

9 Opiniones

Escribe un comentario

  • pirata
    on

    pero lo de siempre, ¿merecerá la pena?

    me llama mucho la atención, sobre todo por la campaña de promoción que han lanzado en torno a este libro, algo inusual en el género.

    ¿k podeis decirme de este libro con respecto al resto de la obra de robinson?

  • Thor
    on

    Robinson le va la epopeya a lo bestia. La trilogía de Marte va nada más y nada menos que sobre la terratransformación de Marte. Sus historias son de escenarios y tramas a lo bestia, aunque ese tufillo a bestseller le baja el nivel.

    Eso es lo que puedo decirte del autor (a mi también me ha llamado la atención la campaña promocional). Pero de la novela no puedo comentar nada todavía porque la tengo por leer.

  • JamesTkirk
    on

    Hombre, que arrastre el tufillo a bestseller no acarrea nada negativo,todo lo contrario, es todo un aliciente para aquellos que prácticamente salen corriendo en cuanto leen ciencia-ficción en la portada. Sin embargo, si es bestseller con un componente cf-utopía, que parece ser el caso, pues desde luego es un atractivo. Digo yo.

  • Absalon
    on

    Si, pero en la trilogía de marte ya se notaba a veces que estiraba y estiraba, y eso es malo por muy estendida que esté la costumbre.

  • Emac73
    on

    YO LA HE LEIDO.

    Así, en letras mayúsculas, por que, te guste o no vale la pena leerlo. Lo malo (y creo que es lo único malo), es que resulta un poco desconcertante por momentos, pero se debe tirar pa´lante en la lectura, y repetirla una o dos veces.

    Lo bueno todo. Es increiblemente interesante, inteligente, apasionante, todo.

    La trama, o las tramas, es una historia en la que Europa queda despoblada por una gran epidemia de peste, lo cual deja el mundo libre a las otras dos civilizaciones munidales: la china y la musulmana, a las que se unen, como apuradas, pero interesantísimas, "comparsas", la americana (aborígenes norteamericanos) y indios. Estos últimos aportan la créación de civilizaciones totalmente humanas.

    Y par tiendo de todo esto, va desarrollando la historia de la humanidad hasta nuestros tiempos, a cuenta de una serie de personajes que se van reencarnando para contarnos así cada paso de la historia. Los descubrimientos científicos, geográficos, invasiones, guerras, filosofía, religión (y no solo el islam, también el budismo), historia, política, etc.

    España no es España: es Al´Andalus, y América del norte pertenece a sus pobladores originarios.

    Aún me queda un capítulo y espero que sea tan apasionante como el resto del libro.

    Saludos: leerlo. Vale la pena

  • pirata
    on

    ¿es cierto eso de que hayan vendido 10.000?

  • Hugo
    on

    El libro se ha visto mucho, y su presencia en literatura general (la portada te invita a pensar más en histórica que en cf) supongo que habrá ayudado lo suyo.

  • Arcangel
    on

    El libro esta bien aunque eso de las reencarnaciones me desconcertaba un poco aunque como dice el compañero hay k leerlo un par de veces ,la cantidad de nombres k salen en el libro tambien son dificiles de memorizar, son un monton.

    Pero finalmente no esta mal el libro hay momentos muy buenos y algunos finales de los libros son muy originales. El mejor sin duda para mi de todos los libros es la guerra de los asuras. Como nota final le daria un ocho, es bastante interesante.

  • May
    on

    La obra en si es buena, vale la pena leerla, no fijandonos en los detalles y apreciando en si la obra me parace que podemos pasa un biuen rato de lectura claro que solo es mi opinion.

Leave a Comment

 

↑ RETOUR EN HAUT ↑