Santo Cine

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Gracias a Dios se acabó la Semana Santa… y nunca mejor dicho. Otro año más, como ocurría en mi ya lejana niñez, cuando llegan estas fechas el cine sólo adopta dos géneros posibles: el infantil y el santo. Del primero pude escaparme resistiendo a los bombardeos publicitarios a los que nos somete la secta Disney. Del segundo no hay dios que se salve. Hace mucho mucho tiempo en un país muy muy cercano, cuando llegaban estas fechas, la televisión se llenaba de películas que parecían resucitar en el momento que moría el Salvador. Se repetían indefectiblemente año tras año y se levantaban del olvido al que estaban sometidas durante cincuenta y una semanas, cual zombis esperando la noche y de igual forma (o incluso más) atemorizaban mi alma infantil. Quién no ha tenido pesadillas con La túnica sagrada(¿acaso duda alguien que da más miedo Victor Mature que Freddy Krugger?), Los Diez Mandamientos (¿cómo un tipo como Moisés, con esa cara de mala ostia que asustaba, podía ser el bueno?), Rey de Reyes (¿exaltación monárquica?), Quo Vadis (¿la pluma del malísimo Nerón no sería considerada hoy como “políticamente incorrecta”?) o Ben Hur (gracias al cielo que los censores de entonces, al igual que Heston, nunca sospecharon la relación homosexual entre Ben y Mesala).

¿No se daban cuenta esas películas eran absolutamente tortuosas para la infancia? Y es que, indefectiblemente, fueran quienes fueran los buenos acababan crucificados. No había otra salida. Desde el minuto uno ya sabías que el bueno no tendría buen final. Así no había manera de identificarse con el héroe. Y lo que es peor, nos decían que ese final era bueno para él. ¡Pero si todos acababan en la cruz y con un coro de voces celestiales que a mí, más que a gloria eterna, me sonaba a aburrimiento eterno! Siempre quise ser Espartaco… hasta el último rollo. Para colmo cuando aparecía un malo simpático también terminaba torciéndose (hacia el bien) y acababa mal. La de lágrimas que derramé yo por Barrabás / Anthony Quinn.

Pero las historias de las Sagradas Escrituras han quedado superadas por cualquier reality mañanero. Ya no se hacen películas como aquellas. Las últimas que recuerdo: Yo te saludo María y La última tentación de Cristo. Apenas interesaban a nadie y solo se salvaron del fracaso gracias a los cristianos que se agolpaban a las puertas de los cines armados con sus rosarios y disparando sus oraciones contra todos aquellos que osaban comprar una entrada.

Esta Semana Santa decidí recibir mi penitencia y, como antaño vi desfilar por la pequeña pantalla todos aquellos rostros torturados… pero no pude acabar ninguna. Se que ya no tengo salvación así que no espero ser premiado con una buena crucifixión. Cambié de canal. Siempre se podía encontrar un programa del corazón. Ellos no se tomaron vacaciones. Y es que en el Infierno no hay cambios. El diablo, a diferencia de Dios, no descansa…

Interplanetaria

6 Opiniones

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    JamesTkirk
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    A pesar de contar el cine con numerosas adaptaciones libres de la obra y gracia de Dios, algunas de gran valía, para los ateos o practicantes de otra religiones, resulta como visionar films de ciencia ficción. 🙂

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    Alberto
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    Yo, del género Cine de semana santa salvaría algunas películas. Ben-Hur me parece un película sobreestimada (en general, los que la elogian solo se acuerdan de la carrera de cuadrigas), pero hay plelículas como Tierra de faraones (de Howard Hawks, por más señas) que realmente valen la pena, y puestos a introducir películas religiosas creo que podrían echar Ordet (la palabra), que es una de las cumbres del cine religioso (si no la mejor película). También podrían echar El festín de Babette, pero esa película apela más a la vena epicúrea que a la religiosa. Es verdad que el cine de semana sante resulta cargante, pero eso es más porque echan todos los años las mismas películas (La caída del imperio romano, La citada Tierra de Faraones , Rey de reyes, Jesus de Nazareth, Ben-Hur, Barrabás, etc…) alguna de las cuales no es necesario que sea de tema religioso, que porque sea tan malo(en general es mejor que los telefilmes que echan habitualmente, claro que cualquier cosa es mejor que lo habitual).

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    lorenzo
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    Pero sin fundamento científico, che

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    Casandra
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    En general me gusta más el cine del Diablo que el de Dios, por lo cual suprimiría a) La Semana Santa, y b) La televisión. Pero consciente de lo radical de estas propuestas, daría a la gente la oportunidad de ver la carrera de cuádrigas del Ben-Hur de Fred Niblo, años 20. Eso sí que es cine. Y también La última tentación de Cristo de Scorsese y la Pasion según san Mateo de Pasolini.

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    In
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    La lógica de tu frase "En general me gusta más el cine del Diablo que el de Dios" la atribuyo a que el mal da mucho juego y el bien es aburrido. Siendo como es nuestra sociedad, no sé cómo hay tanto muermo por ahí 🙁

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    Lucy
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    Creo que es porque en nuestra sociedad el mal tira más hacia el bien hipócrita y ya no hay quien se aclare. Para eso está el arte: para limpiar la mugre y aclarar las cosas. No a la guerra, pero Viva el marqués de Sade.

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